jueves, 6 de septiembre de 2007

Comunicado


DE PERSONAS NO GRATAS EN LUJÁN


El pasado 19 de agosto, quienes participábamos en Luján del “Xº Encuentro de Formación Católica”, auspiciado por el Centro San Bernardo de Claraval, nos dirigimos procesionalmente hasta los umbrales de la Basílica, para llevar la ofrenda de nuestros cánticos y oraciones.

Como en años anteriores, la adhesión espontánea y cálida de los eventuales peregrinos, fue la cristiana respuesta. Como en años anteriores también, duele decirlo, acompañaban la religiosa caravana un par de fisgones que fungen de horteras en dos medios periodísticos locales.

Los tales medios, que dan en llamarse “El Civismo” y “Novedades”, han manifestado explícitamente su hostilidad y su animadversión hacia nuestra presencia, antes, durante y después del susodicho Encuentro. Lo que permite deducir sin mayores esfuerzos que cultivan una desembozada enemistad con el nacionalismo católico. Enemistad artera y ruin será el calificativo exacto, pues de mentiras se nutre, en fabulaciones se sostiene y con arbitrariedades por doquier se compone.

Las sucesivas notas que aquellos mencionados sujetos escribieron en sus respectivos placartes con posterioridad a la procesión, han sido y son la más palmaria prueba de la condición que en tono airado le espetamos cara a cara: mentirosos. Mentirosos de una mendacidad que sólo se deja ganar por la ignorancia más ridícula sobre las cuestiones espirituales que pretenden discurrir. E ignorancia que a su vez resulta superada por una cobardía indigna de toda humana natura. Por lo que les cuadra el retrato aquel que hiciera el romance cidiano de los desventurados felones: “que es de cobardes muy propio, socorrerse de invenciones”.

Detenernos a replicar sus infundios sería pecar contra la regla escriturística que manda no responder a los necios “para que no se estimen sabios en su propia opinión” (Prov. 26, 5 y ss). Quédenles apenas señaladas públicamente las dos carencias básicas que a la vista ostentan, la de veracidad y la de hormonas.

A grupas de la fabulación periodística —y demostrando palmariamente la existencia de un montaje previamente coordinado— el 29 de agosto, en la Sala de Situaciones de la municipalidad lujanense, una gavilla nutrida de agrupaciones marxistoides y filoterroristas, emitió un documento oficial de repudio al Encuentro de Formación Católica, a mi persona en particular y a la de Monseñor Antonio Baseotto, titulado “La otra campana de la Iglesia”.

El escrito —verdadero hato de sandeces, de trillados tópicos, de asociaciones disparatadas, amenazas manifiestas y repugnante fariseísmo religioso— está suscripto, entre otras, por la Asociación Madres de Plaza de Mayo, la Comisión por la Memoria y la Comisión de Familiares y Amigos de Desaparecidos.

De ninguna infamia se privan los redactores del brulote. Ni de las contradiciones más escandalosas, como las de autoerigirse en los adalides de los derechos humanos, de la libertad, de la indiscriminación y del pluralismo, mientras no trepidan en ordenar nuestra marginación, censura, persecución e imposición del pensamiento único. Sin que falte la bravata gangsteril de uno de ellos, Eduardo Racedo, quien refiriéndose a nosotros anticipa provocativamente que “el año que viene los vamos a esperar” (cfr. http://novedadesweb.com.ar/2007/08/30).

Con tan manifiestos resabios de una identidad homicida que acompaña la trayectoria de todas estas agrupaciones proguerrilleras, los firmantes del suelto concluyen sosteniendo que “personajes como Antonio Caponnetto y Antonio Baseotto deben ser considerados personas no gratas en nuestra ciudad”. Pedido este último cuyo cumplimiento legal garantizó formalmente el Intendente de Luján, un tal Miguel Prince, avalado por ciertos miembros de lo que insiste en llamarse Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante (cfr. http://www.elcivismo.com.ar/edicion/2007/septiembre/01).

Llegado a este punto del relato, me veo obligado a declarar:

1) Que me llena de alborozo y de orgullo estar en la mira de estos enemigos contumaces de la Argentina Católica. Si así no me sucediera me sentiría indigno de mi antigua militancia como bautizado y nacionalista. Acrecienta mi alegría el poder compartir siquiera una astilla de la pesada cruz con que carga Monseñor Baseotto, por haber osado recordar a los actuales Abortistas de Estado, que hay un castigo sobrenatural reservado a los estólidos y a los filicidas.

2) Que niego toda legitimidad e impugno enfáticamente cualquier resolución por la que se me declare persona no grata. No serán estos asalariados de la tiranía montonera, ni estos cómplices de las tropelías erpianas, los que han de juzgar mi condición ante el pueblo sencillo y devoto de Luján. Cuando los políticos corruptos desterraron a Coriolano, fue el glorioso exiliado el que les dijo al marcharse: “¡yo os destierro!”. Porque la Roma geográfica y física se quedaba en su sitio de siempre, pero la romanidad se iba con el héroe, marchaba en la concavidad de su escudo, se hospedaba en la claridad de su alma combatiente. Salvando las insalvables distancias, he de decirles a estos ciudadanos ilustres de Sodoma y Cartago, que son ellos los desterrados, tomen las decisiones leguleyas que tomaren contra mi persona. Porque la marianísima, criolla e hispanocatólica villa de Luján les es tan ajena, como puede serle la decencia a un lupanar.

3) Que hago responsable al tal Prince, conjuntamente con quienes lo secundan en esta alucinada decisión; vg. Rosa Palazzo, David Vergara, Ester Vilieri y Eduardo Racedo, amén de los funcionarios y de la plana periodística de los mencionados medios, de lo que pudiera sucederme, desde el momento en que han tomado la decisión desembozada de calumniarme, intimidarme y perseguirme.

4) Que solo o con los míos seguiré frecuentando Luján, cada vez que lo crea oportuno, pues si algo tiene que sobrevenirme como consecuencia de la agresión de estos persecutores, será lo mejor que me sobrevenga a los pies de María Reina. Seguiré procesionando y peregrinando a su bendito santuario, hollado hoy por la progresía que lo administra. Seguiré pidiendole a la Virgen Gaucha, como lo hiciera Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1998, en la Iglesia Argentina en Roma: “Virgen de Luján, cuida al pueblo argentino, y ayúdalo siempre a elevar la mirada al cielo, donde los colores de su bandera se confunden con los colores de tu manto inmaculado”.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Patria!
Antonio Caponnetto
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2007

1 comentario:

Lotero dijo...

Estimado Sr. Caponetto:

He leído con suma atención la nota correspondiente a este mes de la Revista Cabildo, y francamente no puedo sino sentir repugnancia por quienes lo han declarado "persona non grata" del pueblo de la Mariana Ciudad de Luján, donde Nuestra Santísima Madre eligió su eterna morada para consuelo y peregrinación de todos los católicos argentinos.

Realmente, querido hermano, quédese ud. muy tranquilo, pues el tiempo ha de pasar, y este nefasto personaje y su cohorte de obsecuentes han de ser borrados de la memoria del Mariano Pueblo de Luján. En ese preciso momento, se hará real la sentencia de el Hijo en el Padre cuando en Juan 8:10 espetó a María Magdalena "¿donde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condeno?".

Sin más, Señor Caponetto, reciba mi solidaridad para con este ultraje a vtra. hombría de bien.

Un fuerte abrazo en Xto.