LEGITIMIDAD DEL
2 DE ABRIL
La usurpación no sólo es el quebrantamiento de un derecho civil y político,
es también la conculcación de una ley natural. Los pueblos necesitan del
territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire
para la libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de su
territorio, es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble
atentado.
Allí donde ha habido un desconocimiento de la integridad territorial, hemos
presenciado siempre los esfuerzos del pueblo damnificado por llegar a la
reconquista del territorio invadido.
Tarde o temprano se expía el atentado cometido a nombre de la fuerza,
porque los que hoy se prevalen de la inferioridad relativa, hallarán mañana
otro poder más fuerte, que utilizará en su ventaja la lección que se desprende
de un acto depresivo y criminal.
Entre tanto, deber es muy sagrado de la Nación Argentina, velar por la
honra de su nombre, por la integridad de su territorio y por los intereses de
los argentinos. Esos derechos no se prescriben jamás.
José
Hernández