martes, 11 de junio de 2013

La historia se repite

¿QUÉ JUSTICIA QUERÍAN LOS QUE CONDENARON A RUDOLF HESS?
  
Un caso especial de los tratados por los mercaderes de Nüremberg fue el de Rudolf Hess. Para él, cita la acusación el documento USA 474 y afirma: “Yendo a la página 8 de esta publicación, en la línea 2 tenemos el nombre de «Hess, Rudolf», seguido de la nota «Por autorización del Führer, con derecho a vestir el uniforme de Obergruppenführer de las SS»”. O sea, para poder enlazar a Hess tuvieron que imputarle ¡“el derecho al uso de uniforme”!, ya que Hess estuvo prisionero de los británicos prácticamente durante toda la guerra, al volar a Escocia el 10 de mayo de 1941, para intentar un acuerdo que pusiera fin a la guerra entre Alemania y el Reino Unido. De modo que estuvo ausente de su país durante el período más cruento de la contienda. Hoy diríamos que Hess fue condenado por “portación de autorización para el uso de uniforme”, delito grave, si los hay. Nada dice la acusación acerca del objetivo de la misión de Hess, ningún crimen concreto se le atribuye. A la fecha del vuelo no había “cámaras de gas”, “cámaras diesel”, “cámaras eléctricas”, “máquina rompe nucas”, “mini bomba atómica”; nada del arsenal conque la acusación deslumbró al tribunal.
  
El juicio a Hess fue patético.  Sufría una manifiesta amnesia y síntomas paranoicos que hubieran impedido llevarlo a juicio. Se intentó presentar a Hess como un farsante y decir que su dolencia era simulada; ello a fin de validar el juicio llevado adelante en tan irregulares condiciones. Sin embargo, todos los estudios psiquiátricos coincidieron en la existencia real de la patología. De hecho, a instancias de la defensa, el tribunal determinó tres pericias médicas sobre el imputado: una por los médicos británicos, otra por los americanos y finalmente, una por los rusos.
  
Conforme lo explica el inglés J. Bernard Hutton, en su obra “Hess, el hombre y su misión”, los médicos ingleses sostuvieron: “…Su pérdida de memoria… afectará a su capacidad para defenderse y para comprender detalles del pasado que surjan durante el proceso… Firmado: Drs. Moran, J. R. Rees y George Riddoch”. Los americanos afirmaron: “…la naturaleza de esta pérdida de memoria… afectará a sus respuestas a preguntas relacionadas con su pasado y también al desarrollo de su defensa… Firmado: Drs. Ewen Cameron, Jean Delay, Paul L. Schroeder y Nolan E. C. Lewis”. A su turno, los rusos confirmaron: “…Su amnesia afectará a su capacidad para desarrollar su defensa y para comprender detalles del pasado que aparezcan como datos de hecho”. Nada de esto fue tenido en cuenta; el tribunal determinó que Rudolf Hess se encontraba en condiciones de atender su defensa y el juicio prosiguió en su contra.
  
Airey Neave, oficial inglés a cuyo cargo estuvo la entrega del acta de acusación a Hess, refiere: “Los veredictos fueron pronunciados, por turno, el 30 de septiembre de 1946 por los jueces de las Cuatro Potencias. El de Hess fue leído por el general Nikitchenko, el juez ruso. El tribunal… halló a Hess culpable de crímenes contra la paz y no culpable de crímenes de guerra ni de crímenes contra la humanidad. En algún momento del intervalo de veinticuatro horas que medió entre este veredicto y la pronunciación de la sentencia, el Gobierno soviético, posiblemente el propio Stalin, intervino y expresó su más violenta oposición. El 1º de octubre, Nikitchenko, abochornado, leyó un fallo disidente, aludiendo al trato dispensado a los polacos en territorio ocupado y declarando a Hess culpable de «crímenes contra la humanidad». La pena debía ser de muerte. Se produjo un atónito silencio en la sala del Tribunal de Nüremberg. Nadie dudaba de que este cambio había sido ordenado por Moscú. Constituía una burla a las concepciones occidentales  de un «proceso justo».  Desde aquel día los rusos han mantenido su implacable odio a Hess como un elemento de su política internacional”.
  
Cita Hutton un comentario hecho al respecto por Winston Churchill: “Al reflexionar sobre este asunto, me alegra de no ser responsable de la forma en que Hess ha sido y está siendo tratado.  Cualquiera que sea la culpabilidad moral de un alemán que se mantuvo al lado de Hitler, Hess, en mi opinión, la había expiado con su acto de total entrega y el fanatismo de su lunática buena intención. Vino a nosotros por su propia y libre voluntad y, aunque no facultado para ello, poseía en cierto modo la calidad de un enviado. Era un caso médico, no un caso criminal, y como tal debería ser considerado. Winston Churchill”. Sin embargo, mister Churchill, el juez inglés, que no era ajeno a sus directivas, no se hesitó al firmar la condena.
  
Aun con sus padecimientos, al tiempo de hacer uso de la palabra por última vez en Nüremberg, tuvo Hess la lucidez necesaria para pasar lista a muchos de los hechos vergonzosos que había anticipado: “Algunos de mis camaradas aquí presentes pueden confirmar el hecho de que, ya en los comienzos del proceso, predije lo siguiente: 1) Aparecerían testigos que prestarían bajo juramento declaraciones falsas y, al mismo tiempo, podrían crear una impresión de absoluta veracidad y serían tenidos en muy alta estima. 2) Era de esperar que el Tribunal recibiera declaraciones falsas formuladas por escrito bajo juramento. 3) Los acusados se verían asombrados y sorprendidos por algunos de los testigos alemanes. 4) Algunos de los acusados se comportarían de forma extraña. Harían desvergonzadas manifestaciones sobre el Führer, se incriminarían unos a otros y falsamente. Quizás, incluso, se incriminarían a sí mismo y falsamente. Todas estas predicciones se han cumplido, por lo que a los testigos y a las declaraciones escritas se refiere, en docenas de casos; casos en los que las declaraciones bajo juramento de los acusados se encuentran en oposición con las anteriormente juradas por ellos… No me arrepiento de nada. Si hubiera de empezar de nuevo, actuaría como he actuado, aunque supiera que al final tendría que correr el riesgo de una muerte despiadada. No importa lo que cualquier hombre pueda hacer; algún día compareceré ante el Eterno para ser juzgado.  Yo le responderé a Él, ¡y sé que Él me declarará inocente!”
  
Hess fue condenado a prisión perpetua, nadie creyó en el ámbito del tribunal que la pena tendría esa extensión efectiva, la conciencia de los jueces necesitaba expiarse con un indulto o conmutación de pena.  Sin embargo, nada ocurrió. Todos los intentos por que Hess fuera liberado, uno de ellos encabezado por el mismo oficial inglés que le impusiera de la acusación, fueron sistemáticamente desoídos.
  
El 17 de agosto de 1987, autoridades aliadas anunciaron que Rudolf Hess había muerto en la prisión de Spandau, la cual sólo se encontraba abierta para alojar al anciano alemán de 93 años. Al día siguiente se dijo que se había estrangulado con un cable, lo cual no fue confirmado. El cirujano británico Hugh Thomas afirmó que Hess fue asesinado y que la autopsia practicada por el médico James Cameron revelaba que había muerto de asfixia, pero no mencionaba en su dictamen la palabra “suicidio”.  Había sido asesinado un hombre que, pudiendo perseverar en una cuestionada insania, prefirió dar testimonio de su integridad hasta el último momento de su vida.
  
Carlos García
  

miércoles, 5 de junio de 2013

Crítica


EL “ESPÍRITU CRÍTICO”
DE LA CULTURA OCCIDENTAL
  
  
Es notable lo que se puede aprender, de la necedad de los agnósticos.
  
Vargas Llosa no es, él, un necio, pero lo hace necio su agnosticismo. Y lo mismo de su impugnado Niall Ferguson, en el artículo de “La Nación” del 14 de enero de 2013, “Apogeo y Decadencia de Occidente”.
  
Parece que el tal Ferguson expone la opinión, —en “Civilización: Occidente y el resto”—, poco original, sin duda, de que Occidente declina y, previsiblemente, Asia, encabezada por China, se prepara para tomar el relevo en su liderazgo global. (El “Ocaso de Occidente” de Spengler, va ahora en serio.)
  
Vargas Llosa reconoce la cosa, pero niega que Occidente vaya a declinar del todo. Es más, según dice, la cultura occidental tiene fuelle para rato. ¿Cuál es la razón? Ésta: que la base de la cultura occidental ha sido el “sentido crítico”, que Occidente conserva y los orientales no tienen.
  
Lo cual se puede decir que es verdad, en cierto modo. ¿En qué modo? En el de que el “espíritu crítico” es un aspecto fundamental de la ciencia y el desarrollo tecnológico. Constituye el alma de la cultura racional, filosófico científica, que impregna la cultura occidental, desde Grecia.
  
Pero no es en ese sentido en que lo hace valer Vargas Llosa. O, si lo hace, es jugando con un equívoco. Porque alega que se preserva en Occidente el “espíritu crítico” con un ejemplo enteramente necio: estúpido. Hace valer una experiencia americana reciente: la de la condena de la opinión yanqui mediatizada —en una función de cine contestatario— contra los modos duros del Estado yankee. (Por supuesto, los “modos duros” condenados son, en el caso, abominables: las torturas de los terroristas islámicos y los asesinatos selectivos.  Pero esa es otra cuestión.)
  
Y bien: ese “sentido crítico” no tiene nada que ver con la superioridad de la cultura occidental. Tiene que ver, al contrario, con su declinación. La “mala conciencia” en el ejercicio del poder y la supremacía es lo que ha sido inducido en Occidente  para que decline. Esta es la necedad de Vargas Llosa.
  
La necedad de su impugnado no es tan manifiesta. Pero no es para nada original. Es una necedad por cortedad de miras, pero que tiene una ya larga tradición  en la ideología moderna. Por cortedad de miras, digo, porque cuenta con una verificación evidente, aunque mal interpretada. Es la opinión según la cual la potencia expansiva moderna de la cultura occidental le vino de la revolución industrial y del capitalismo, que se desarrollaron en los países anglosajones, por influjo de la religión protestante-calvinista. Esto es evidente, y Weber dio las razones. (Y Vargas Llosa, a quien se le ha dado últimamente por reconocer algunos valores al catolicismo, insinúa un “descargo” de este último, aduciendo un muy discutible papel de los países católicos en el desarrollo del capitalismo).
  
Pero, como digo, “cortedad de miras”. Porque no se computa el hecho de que ningún desarrollo tecnológico-científico ni económico-capitalista hubiera sido posible, sin el antecedente de siglos de cultura intelectual, filosófica y teológica, que floreció, no en medios anglosajones-calvinistas, sino católicos europeos: latinos y, también, anglosajones y germánicos. Fue la gran cultura universitaria, greco latina y católica: aquella en la que se nutrió, precisamente, el “espíritu crítico” científico y creador. Ese que resplandece con rigor y autenticidad inigualable, por ejemplo, en la “Suma Teológica” y en las “Cuestiones Disputadas” de Santo Tomás.
  
Sin eso, no hubiera sido posible el portentoso desarrollo científico-tecnológico y económico que avaló la expansión universal, sin antecedentes históricos, de la cultura occidental. Y es que, esto último, no fue sino el fruto práctico del espíritu crítico plasmado en el ámbito especulativo. Y que se dio cuando el hombre occidental, cansado de mirar “para arriba”, aplicó su entrenamiento científico a labrar el “Regnum hominis super terram”, con Bacon de Verulam, y profanó su espíritu religioso en la “ascética intramundana” del capitalismo calvinista.
  
Este es, pues, el “espíritu crítico” que explica la superioridad de la cultura occidental, el espíritu crítico científico-racional.
  
¿Y qué del otro? ¿Qué del espíritu crítico alegado por Vargas Llosa como base del poder expansivo de la cultura occidental, la auto-crítica democrática, la “objeción de conciencia” y la “cola de paja” en el ejercicio del poder?
  
Una cosa es evidente: no hay atisbos de él, a la hora de la expansión imperialista de esa misma cultura occidental. No la hubo, sin duda, en los súbditos del Imperio Británico cuando Kipling, su inspirado poeta, cantaba sus glorias. No la hubo, entre los ciudadanos de los Estados Unidos del “destino manifiesto”, cuando sus jefes masacraron a los pieles rojas y se robaron la mitad de México. Si se quiere atribuir la superioridad de la cultura occidental a esta su expresión “fáustica” moderna, no se olvide que ella fue acompañada de la más rotunda ignorancia de algún “espíritu crítico” en el sentido de Vargas Llosa. Sino más bien al contrario, de la más a-crítica seguridad de su propia superioridad sobre cualquier otra cultura.
  
El “espíritu crítico” que dice Vargas Llosa, este que inspirara el film neoyorquino, “ferozmente autocrítico”, “aplaudido a rabiar por los espectadores que «repletaban» (sic) la sala”, y que le hace pensar que la “cultura occidental tiene fuelle para rato” es, en realidad, el que preside la terminal decadencia político-cultural de Occidente. Y aunque tiene una lejana relación con el otro, como su derivación morbosa, es algo inducido en el espíritu del Occidente moderno por sus enemigos internos.
  
Vargas Llosa ve también lo obvio: que el vertiginoso avance tecnológico y económico de los gigantes de Oriente, heredado de Occidente, no se acompaña de los modos políticos democráticos ni de la autocrítica del último. Se acompaña, al contrario, del autoritarismo político y del fundamentalismo. Pero tiene fe en que allí también se “abrirá camino la democracia”… ¡La inocencia te valga, ingenuo! Porque, ahora, el turno del “destino manifiesto” le ha llegado… a China.
  
Occidente —y sus enemigos internos— han puesto en mano de los orientales su inmenso potencial tecnológico y bélico, efecto práctico de la inteligencia crítica en el primer sentido, al tiempo que nacía en él el espíritu crítico en el segundo sentido: la mala conciencia y el complejo de culpa. Pero los beneficiarios de esta herencia no sufren de una cosa ni de la otra: son dogmáticos y fundamentalistas. ¿Se privarán de ejercer su supremacía, cuando Occidente, que antes los tuvo sometidos, se encuentra corroído por las lacras del escepticismo y el hedonismo?
  
A mil setecientos años de distancia, un cristiano —y no de los más sabios— supo anticipar lo que nos está pasando, o a punto de pasarnos, mucho mejor que estos nuestros “inteligentudos” agnósticos actuales: “El nombre romano será borrado de la tierra, y el imperio volverá al Asia. Y entonces, Oriente dominará y Occidente servirá” (Lactancio: “Inst. Div.”, 6, 5).
  
Federico Mihura Seeber
  

domingo, 2 de junio de 2013

Corpus


DOMINGO DE LA
INFRAOCTAVA DEL CORPUS


Cuando uno de los que comían a la mesa oyó esto, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de Dios. Y Él le dijo: Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos. Y cuando fue la hora de la cena, envió uno de los siervos a decir a los convidados que viniesen, porque todo estaba aparejado. Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: He comprado una granja y necesito ir a verla; te ruego que me tengas por excusado. Y dijo otro: He comprado cinco yuntas de bueyes, y quiero ir a probarlas; te ruego que me tengas por excusado. Y dijo otro: He tomado mujer, y por eso no puedo ir allá. Y volviendo el siervo, dio cuenta a su señor de todo esto. Entonces airado el padre de familias dijo a su siervo: Sal luego a las plazas, y a las calles de la ciudad y tráeme acá cuantos pobres, y lisiados, y ciegos, y cojos hallares. Y dijo el siervo: Señor, hecho está como lo mandaste y aún hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Sal a los caminos, y a los cercados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa. Mas os digo, que ninguno de aquellos hombres que fueron llamados gustará mi cena.

El Evangelio de hoy destaca la sugestiva parábola de la Gran Cena. Estamos acostumbrados a relacionar este banquete con la fiesta del Corpus Christi, en cuya Octava nos encontramos actualmente. Según esta propensión, el Evangelio de hoy habría sido escogido expresamente para el Domingo de la Infraoctava del Corpus. Sin embargo, la realidad histórica es muy otra. Este Evangelio se leía ya en el Segundo Domingo después de Pentecostés muchos siglos antes de que existiera la Fiesta del Corpus Christi.

Según la intención de la Santa Liturgia, el Gran Banquete del Evangelio de hoy no se refiere solamente al banquete de la Sagrada Eucaristía, sino también, y sobre todo, al inmenso cúmulo de bienes sobrenaturales que Dios, con pródiga mano, nos ha concedido, entre los cuales se destacan la Encarnación, la Redención, el Bautismo, la Gracia y la Bienaventuranza eterna…, todos resumidos en el Santísimo Sacramento del Altar. Providencialmente, pues, dispuso Dios que coincidiera este Domingo Infraoctava con el Evangelio del Segundo Domingo de Pentecostés. Lo mismo sucedería, como veremos Dios mediante, con el Domingo Infraoctava del Sagrado Corazón y el Tercer Domingo de Pentecostés.

+++

Pidamos al Señor no permita que nos suceda lo que a los primeros convidados del Evangelio de hoy. Muchos fueron los invitados en un principio al gran banquete del padre de familias. Sin embargo, ninguno de ellos asistió a él. ¿Por qué? Por estar demasiado apegados a las cosas terrenas; por ser muy esclavos del espíritu del mundo; por no importarles nada de las cosas del orden sobrenatural; por estar, en fin, demasiado entregados a los intereses, a los negocios y a los placeres de esta vida.

Para substituir a estos primeros invitados, indignos de asistir al gran banquete, son llamados después todos los pobres y débiles, todos los ciegos y tullidos…. En lugar de los invitados en un principio (los judíos), son admitidos otros (los gentiles). En lugar de los grandes, de los hartos, saborean la magnífica cena los pequeños, los despreciados del mundo, los desheredados de la vida, los pobres: Bienaventurados los pobres de espíritu; bienaventurados los que lloran; bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, es decir, de los bienes sobrenaturales que encierra el Gran Banquete de la Redención.

Hemos sido invitados a él… ¡Ay de nosotros si, por ser esclavos de los sentidos, del espíritu mundano y de los placeres terrenos, no podemos corresponder a esta invitación!

Ninguno de los convidados en un principio gustará mi cena.

Por eso, nosotros coloquémonos de buen grado entre los pobres y los débiles, entre los enfermos y los tullidos, entre los pequeños y los necesitados del Evangelio de hoy. Estos son los que tomarán parte en el gran banquete preparado por Cristo, los que serán admitidos en la Comunidad de la Santa Iglesia y los que alcanzarán todos los bienes sobrenaturales que Ella posee.

+++

En el Santo Sacrificio de la Misa debemos renovar nuestros votos bautismales, o sea, nuestra solemne y total renuncia al espíritu del mundo, a la concupiscencia de los ojos, a la concupiscencia de la carne y a la soberbia de la vida. Debemos identificarnos en todo con el Sumo Sacerdote que se inmola. Debemos entregarnos de lleno, como Él y con Él, a Dios y a sus divinos intereses. Luego, con la recepción de la Sagrada Eucaristía, proveámonos bien de salud y de gracia sobrenaturales. Finalmente, llenos de júbilo y de agradecimiento, recemos con la oración Comunión: Glorificaré al Señor, por haberme concedido tantos y tan grandes beneficios. Con su Carne y con su Sangre divinas me ofrece desde ahora la más sólida garantía de mi futura participación en el Gran Banquete de la Vida Eterna. Vayamos, pues, jubilosos y llenos de agradecimiento, al Santo Sacrificio. Renovemos el recuerdo de las gracias de la Encarnación y de la Redención, de Navidad, de Pascua y de Pentecostés.

+++

Los hartos, es decir, los entregados por entero a los intereses y exigencias materiales y terrenas, los que desoyen la invitación para recibir la Sagrada Eucaristía, no encuentran en Esta ningún atractivo.

En cambio, los pobres de espíritu, los que no son esclavos de la avaricia, los que desprecian los bienes terrenos…, son admitidos, son llamados a saborear sus delicias.

Nosotros, por nuestra parte, evitemos toda excesiva y desordenada preocupación por los bienes y placeres de la tierra y no ambicionemos más que los bienes de la Santa Eucaristía.

A los hambrientos los colmó de bienes; a los ricos, en cambio, los dejó sin nada…

La Santa Eucaristía es, además, el Sacramento de la unión. En el acto de la Comunión se realiza una inefable, íntima, viva y fecunda unión de Cristo con el alma. Cuando recibimos la Sagrada Comunión, se realiza entre Él y nosotros tal unión, que Él se encuentra en nosotros y nosotros en Él.

La Comunión no aspira más que a que nos transformemos en lo que recibimos, a que llevemos en el alma y en el cuerpo a Aquel con quien hemos muerto, con quien fuimos enterrados y con quien hemos resucitado, enseña San León Magno.

Por lo tanto, es necesario que seamos levantados hasta donde Él está: a una inefable, fecunda y sublime comunidad de vida, de espíritu y de bienes: Él en nosotros, y nosotros en Él. Por la Comunión, somos el objeto de un amor infinitamente fecundo por parte del Padre; de un amor que nos hace, en Cristo, hijos de Dios, de un modo nuevo y más profundo que hasta aquí; y que nos sumerge en el seno mismo de la vida de la Santísima Trinidad. En ese momento, somos inundados con la plenitud de la divinidad, de la vida divina; se cumplen en nosotros aquellas palabras de Cristo: Les he comunicado la claridad (de la filiación divina) que tú me diste a mí.

Dice San Cirilo: Ahora somos con Jesús un solo cuerpo y una sola sangre. Somos, por lo tanto, cristíferos; llevamos en nosotros la carne y la sangre de Cristo: somos copartícipes de la naturaleza divina; poseemos en nosotros la vida divina.

La participación de la vida divina trae consigo la plenitud del Espíritu Santo en nosotros. En efecto, el Espíritu Santo mora de un modo especial en el Cuerpo de Cristo que recibimos nosotros. Unidos, pues, con Cristo en un solo Cuerpo, el Espíritu Santo irrumpe también en nosotros, colmándonos con la plenitud de sus gracias y dones.

Por estar unidos con Nuestro Señor en un solo Cuerpo, somos saturados de su espíritu, de su divina fuerza vital… Somos hechos un solo espíritu con Él tan cierta, tan real y tan íntimamente como el mismo Cristo se hace con nosotros, en la santa Eucaristía, un solo Cuerpo.

+++

El que me coma a mí, vivirá por mí, como yo vivo por el Padre. Este es el milagro de la unión eucarística.

No consiste precisamente en que nosotros sometamos y entreguemos nuestra propia voluntad al Señor, que obra en nosotros… Tampoco consiste en que el Espíritu de Cristo influya sobre nuestro espíritu y lo dirija… La unidad de espíritu, que produce la Sagrada Comunión, consiste en que nuestro espíritu es movido e impulsado real e íntimamente, es vivificado por el mismo Espíritu divino que vive en Cristo.

Dios mismo, con su más íntimo ser, penetra en nuestra alma y la fecunda de su propia vida. La penetra, como un fuego devorador, para animarla con su luz y su calor y para revestirla de su propia claridad. En ese momento somos un mismo espíritu con Dios. Su amor y nuestro amor, sus pensamientos y nuestros pensamientos, sus deseos y nuestros deseos son fundidos en un solo amor, en un solo pensamiento y en un solo deseo…

El Señor destruye en nuestra alma todos nuestros pensamientos, miras y móviles puramente naturales y terrenos, y nos infunde su modo de juzgar, de ver y de obrar, sus sentimientos y convicciones. Impulsados por Cristo, comenzamos a renunciar a nuestros gustos, planes, inclinaciones y miras puramente naturales y egoístas, para vivir enteramente de su Espíritu, por su Espíritu y conforme a su Espíritu y a sus sentimientos.

+++

Si conocieses el don de Dios…, dijo Jesús a la samaritana. ¡Qué sublimes, qué incomparables son la dignidad y la riqueza del alma que recibe la Sagrada Comunión! Pero, para poder acercarse a este Santísimo Sacramento, tiene que estar antes bien pura. Cuanto más frecuentemos la Sagrada Comunión, más muertos debemos estar para el hombre natural, y más debemos dejarnos animar por el Espíritu y por los sentimientos de Jesús. Más debemos amar, buscar y apreciar lo que Él ama, busca y aprecia. Si no comenzamos, pues, poco a poco a amar lo que Él amó y a vivir como Él vivió aquí, sobre la tierra, ¿podremos extrañarnos de que la Sagrada Comunión no produzca en nosotros todo el efecto que debiera producir? ¿Quién tiene la culpa?

+++

Leemos en el Apocalipsis: Escribe: Dichosos los convidados al banquete nupcial del Cordero.

San Juan retoma la metáfora de Jesucristo, que designó el Cielo como una Cena de Bodas.

En Apocalipsis 3:20, Isaías 25:6 y San Lucas 14:15, esta idea va unida a lo que Jesús llama "la resurrección de los justos". He aquí, pues, la bienaventuranza suprema y eterna.

No se puede poner condiciones a lo Incondicional. El que pone condiciones a lo Incondicional está mal dispuesto a lo Incondicional, y por tanto, no lo puede recibir; no lo conoce siquiera. El Cristianismo es algo absoluto, que no sufre el compromiso. Hoy día hay bastantes prosélitos de una religión pastelera que relativiza el Cristianismo. Para muchos, la religión es un poco de moralina y un poco de mitología; y ella es lo bastante razonable y maleable para adaptarse a las exigencias de la vida, es decir, a las exigencias del mundo.

+++

La relación del hombre con Dios es un Absoluto, una cosa que introduce la Eternidad en el Instante.

“Teme a Jesús que pasa y no vuelve”, decían los antiguos…

Cuando Dios nos llama, nunca sabemos si ésta no será la última llamada. Mientras los primeros huéspedes, disculpándose, merecieron ser rechazados, están aquellos que se volvieron en el momento prescrito, Por lo tanto, lejos de nosotros las excusas, inútiles y desastrosas, vayamos a este banquete para alimentar nuestra alma. No nos dejemos detener ni por el orgullo que podría inflarnos, ni por una curiosidad culpable que podría asustarse y alejarnos de Dios, ni por las voluptuosidades carnales que nos privarían de las delicias espirituales.

Vengamos y reparemos nuestras fuerzas. Hoy es el Domingo Infraoctava de Corpus Christi… La Sagrada Eucaristía es nuestro Pan Vivo bajado del Cielo, gaje de nuestra vida eterna bienaventurada.

+++

Concluyamos con el Salmo 83:

¡Oh, cuán amables tus moradas, Señor de los Ejércitos!
Mi alma suspira y desfallece por los atrios del Señor.
Transpórtanse de gozo mi corazón y mi cuerpo por el Dios vivo.
Hasta el pajarillo ha encontrado un hueco donde guarecerse,
y nido la tórtola para poner sus polluelos:
¡Tus altares, oh Señor de los Ejércitos, Rey mío y Dios mío!
Bienaventurados los que moran en tu casa, te alaban por siempre.
Bienaventurado el hombre cuya fuerza está en ti, y tus santos caminos en su corazón.

Más vale más un día transcurrido en tus atrios
que mil en mis mansiones,
estar en el umbral de la Casa de mi Dios
que habitar en las tiendas de impiedad.
Porque Dios es almena y escudo, Él da gracia y gloria.
¡Oh Señor de los Ejércitos, dichoso el hombre que confía en Ti!

viernes, 31 de mayo de 2013

Aviso

Amigos:
Acaba de salir un nuevo libro de mi autoría, titulado:
 
Notas sobre
JUAN MANUEL DE ROSAS
 
Buenos Aire, Katejon,2013, 275  ps.
 
        Es una defensa del Restaurador, presentado como héroe católico, contrarrevolucionario, hispanista y tradicional, contra los antirrosismos
de diversos signos historiograficos, y contra el pseudo revisionismo oficial.
        Les adjunto la tapa y el índice.
   
        Para adquirirlo, les pido por favor que se pongan en contacto con: katejon@outlook.com ,
con el Ing. José Díaz: (011) (15) 6133-4150,
o con su esposa, Romina A. de Díaz: (011) (15) 6237-5117.
 
        Muchas gracias
 
ANTONIO CAPONNETTO
 
Se agradece difundir
 
   
Indice

Presentación...................................................................... 9

UN HOMBRE DE LA TRADICIÓN......................................15
   Esquema sobre Rosas......................................................15
   El Príncipe Católico.........................................................16
   El Contrarrevolucionario................................................38
   El Hispanista...................................................................57
   El monarca sin corona.....................................................66

ROSAS: LA FALACIA DE LA ANGLOFILIA........................ 131

ROSAS Y LA IGLESIA........................................................ 173

ROSAS: ASPECTOS DE SU POLITICA POBLACIONAL....... 191
   Un homo conditor criollo................................................ 191
   El estanciero patriota...................................................... 194
   El Comandante General de la Campaña........................... 202
   El civilizador................................................................... 208
   El Conquistador del Desierto........................................... 213
   La política de tierras públicas.......................................... 218
   Política inmigratoria y demográfica................................. 226
   Política realista del arraigo.............................................. 234

ROSAS Y PALERMO........................................................... 237

RESPUESTA A FEDERICO ANDAHAZI............................... 245
   El porno cipayismo de Federico Andahazi........................ 246
   Agravio absurdo a Juan Manuel de Rosas......................... 246
   La verdad sobre Eugenia Castro........................................ 248
   Héroe pero no santo.......................................................... 251
   El libertador de cautivas.................................................... 253
   Entre mentiras y vampiros................................................ 255
   Respuesta a Página 12: Andahazi anda así......................... 258
   Carta a Juan Manuel Bordón: Andahazi y Fritzl................ 261

LO QUE FALTABA: EL ANTIRROSISMO ABORTERO.......... 265
   El aborto de la intelligentzia nativa................................... 265
   Trillados sofismas............................................................. 266
   Pacifismo ramplón............................................................ 270
   El antirrosismo en acción.................................................. 271
   La mentira del embarazo de Camila O’Gorman................. 273
     

jueves, 30 de mayo de 2013

Mirando pasar los hechos


LA RAZÓN DEL ESCARNIO
(a 30 años de democracia)

LAPSO

Como es sabido el golpe del 76 contra el terrorismo, se encarnó en el “Proceso” para la consolidación de la democracia. Bregando así por el mismo aparato que engendró la guerrilla terrorista. De modo que la caída en manos marxistas resultó ineludible y tan natural, que agotado el “Proceso” se entregó al alto directivo de la Internacional Socialista, identificada en lo sustancial con la Masonería. Quien, ungido por las urnas, los condujo al cadalso.
Transcurren ya 30 años de democracia y sus frutos. Con la república transformada en el caos de mafias, perversiones, intrigas, venganzas y latrocinios inauditos. Bajo un régimen heredero de tesoros escondidos en bóvedas repletas de monedas vivas y fuertes, pesadas como la hacienda al kilo vivo. Todo parejo a los grandes embates urdidos en los foros tenebrosos. Contra las costumbres: abiertas a la droga, la pornografía, la inversión sexual, el “matrimonio igualitario”, la procreación artificial y el aborto. La historia: acomodada a la farsa sobre la guerra subversiva. El sentido común: enajenado de la realidad y la trascendencia. Más largos etcéteras al rojo vivo. 

ARMA-MITO

Ahora la subversión dominante se reasegura con el arma secreta jamás imaginada. Capaz de aniquilar hasta los vestigios de antiguas resistencias y las vidas mismas de los agentes supérstites, sus allegados y simpatizantes de cualquier condición. Se trata del Arma-mito, maquinada en oscuros conciliábulos para arrasar cualquier obstáculo a sus designios; incluidas primeramente las mentes. Imponiendo el dogma del Terrorismo de Estado, como ejecutor del holocausto de jóvenes idealistas. Suprema concentración de la maldad militar derechista; genocida culpable -sin prueba en contrario- de todo crimen de “lesa humanidad”. Empezando por el secuestro de pequeñas criaturas en Centros Clandestinos de exterminio… 

PIROTECNIA

La muerte del general Jorge Rafael Videla -en el calabozo, conforme a su condena- ha servido para actualizar el repudio a la antigua República Argentina. Transfiriéndole a través del ensañamiento sobre el ausente, nubes de maldiciones e insultos contra la reacción antiterrorista, colaboradores o simpatizantes. Proferidos por asesinos insaciables, junto a módicos sirvientes o plumíferos ambivalentes… Más la rabia contrahecha de alguna Abuela imposible, aunque enriquecida. Todos acusando asesinatos, torturas y desapariciones de miles y miles de inocentes, rumbo a los millones de rigor. Por supuesto no han faltado los acompañamientos eclécticos, políticamente correctos.
Se explica así, desde el principio, la razón del escarnio.

Casimiro Conasco
Mayo de 2013

lunes, 27 de mayo de 2013

Nacionales


SEGUNDO HUNDIMIENTO MONTONERO DE LA A.R.A. “SANTÍSIMA TRINIDAD”
  
La fragata misilística A.R.A. “Santísima Trinidad” ya había sido mandada a pique por buzos tácticos de la banda marxista aviesamente llamada Montoneros, los cuales le atracaron y detonaron una poderosa carga explosiva en su casco cuando estaba próxima a su botadura en los Astilleros Río Santiago. Fue el luctuoso 22 de agosto de 1975, como parte de una cañada (ola de bombas) en todo el país (destruyendo así vidas y bienes) para conmemorar el tercer aniversario de la “masacre” de Trelew. Sólo a una gavilla de cipayos de Moscú y de La Habana se le podía ocurrir un ataque a un buque de guerra argentino en trance de tener que afrontar conflictos armados nada hipotéticos con la geofagia chilena y la secular ocupación británica de territorios nuestros. El hecho histórico indiscutible e irremisiblemente infamante de hundir un navío de nuestra Armada se ha repetido en nuestros días, en este bochornoso enero de 2013 (“Nunca Pasa Nada en Verano”, solía decir el autor). La causa ha sido el odio, la incuria e inopia de un gobierno montonero que ha dejado inactivo largos años a un buque Veterano de Malvinas hasta que la corrosión (consecuencia de la corrupción y otras virtudes K) lo ha despenado tras lenta agonía.
Podemos decir que los ya viejos traidores a la Patria de 1975 se han dado finalmente el gusto con treinta y ocho años de retardo (la venganza es un manjar que debe servirse frío), gracias al incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos como la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, su anterior Ministra de Desarme, la o el actual titular de la cartera (con cara caída de vergüenza, según dijo), los sucesivamente purgados mandos navales (de algún modo hay que llamarlos) y los de quienes vieron entrar el agua sin atinar a poner una sopapa y dar la novedad a tiempo.
Por supuesto que las sanciones anunciadas por el caricaído ministro se limitarán al personal militar —excluyendo, eso sí, a la Comandanta Suprema negligenta e ineficaza— como ya sucedió con el escandaloso tema de Tema (en la hermana República de Ghana) pudiendo perder su carrera algún oficial superior o Cabo 2º descuidado, que lo tendrán bien merecido por heredo-represores…
En el muy imborrable año 1975, la cipayísima banda de delincuentes terroristas marxistas “Montoneros”, tan elogiada y recompensada por ambos presidentes KK, se dio el lujo de atacar ese año Unidades de cada una de las tres Fuerzas Armadas argentinas como parte de su proclamada decisión de “tomar el poder por la fuerza” derrocando al gobierno constitucional del FreJuLi elegido por el 67% de los votantes. Eso, aquí o en la mismísima y modélica Cuba o fraternal Ecuador, se considera golpe de Estado pero ningún probo juez de la democracia procesó nunca a los confesos conspiradores. En ese silenciado año ´75, a los pocos días de hundir un buque de la Armada, el 29 de agosto en el Aeropuerto “Benjamín Matienzo” de San Miguel de Tucumán, la misma banda terrorista derribó e incendió un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina que despegaba rumbo a San Juan transportando al Escuadrón 22 de Gendarmería Nacional que regresaba de combatir en el monte a la otra banda castroguevarista “PRT-ERP”.  Creía matar así a dos pájaros de un tiro: aviadores y gendarmes argentinos.
El domingo 5 de octubre en Formosa, después de perpetrar piratería aérea contra Aerolíneas Argentinas (como ahora hace “La Cámpora” con toda “SU Compañía”), atacó el Regimiento 29 de Infantería merced a un conscripto entregador, asesinando a mansalva a compañeros de “colimba” del traidor que estaban duchándose o durmiendo la siesta en esa tarde de un tórrido día franco.
Hundida nuevamente y por imitadores suyos la A.R.A. “Santísima Trinidad”, a los neomontoneros sólo les falta reincidir también en derribar aviones (“La Cámpora” lo intentó con un choquecito en el Aeropuerto de Miami), reeditar otra incursión como la de La Tablada (aunque ya cerraron cuarteles cortándoles el presupuesto), matar de hambre a gendarmes y prefecturianos o asesinar con una bomba en su Comedor a más policías cuando almuerzan en familia (2 de julio de 1976). Mientras la Guerra Revolucionaria o Social prosigue in crescendo, la Comandante Suprema de las Debilidades Desarmadas Antes Argentinas emerge de un tunelcito saigonés dejado por otra banda marxista terrorista como el benemérito Viet-Cong y proclama sanmartiniano al cabecilla Ho Chi Minh, verdadero egresado de la Sorbona y no de La Plata como la “abogada exitosa” aduce ser.
A. M. Molina

viernes, 24 de mayo de 2013

Jacobinas


El acontecimiento histórico liberal y masónico
que celebró el gobierno “revisionista”
 
BICENTENARIO LIBERAL
  
La afamada “Asamblea del Año Trece”, es la diadema de la corona histórica del liberalismo argentino.  Comencemos por recordar el antecedente obligado de la Asamblea local: las Cortes de Cádiz. Ellas sancionaron la Constitución de 1812, apodada “La Pepa”, declarada “sagrada” por el liberalismo hispano, y copiada de la Constitución revolucionaria francesa de 1793.  Dicha carta fue tildada de “monstruosa” por Simón Bolívar, y suprimida por San Martín en el Perú. Tras un examen prolijo, sostiene Federico Suárez Verdeguer que fue: “La Constitución de 1812, copia servil y no pocas veces literal de la francesa”.1
Pues, diversos decretos de esas fementidas Cortes gaditanas fueron copiados a la letra por los asambleístas liberales de 1813. El escritor socialista Julio V. González ha cotejado en detalle la copia.2 Por lo cual, también asevera que esta Asamblea General fue: “El fruto opimo del cultivo que en el terreno de las ideas habían realizado el jansenismo, el episcopalismo, el regalismo, el filosofismo, el economismo y el liberalismo.  Estudiar todas esas escuelas filosóficas o económicas y tendencias, es ahondar en las causas de la revolución española y, con ella, de la revolución argentina”.3
Coincidentemente, sobre este magno Congreso escribió el socorrido marxista José Ingenieros: “Una cosa es segura: el pensamiento revolucionario fue totalmente conducido a término por la Asamblea del Año XIII. Ningún otro cuerpo de representantes, en toda América, tuvo de él una noción más clara. Los jacobinos de Buenos Aires la dirigieron sin reservas… No declaró la independencia por creerlo superfluo […] La obra legislativa de nuestra Asamblea —lo mismo que las Cortes de Cádiz—, en cuanto a los principios fundamentales, se ajusta fielmente a lo legislado en París […] Desde la libertad de vientres hasta la constitución civil del clero, todo tiene allí su fuente inspiradora. No es necesario agregar más, fue ésta la Asamblea magna de la Revolución, tal como la anhelaba Moreno […] Resultó una digna evocación del modelo francés”.4
En la muy liberal “Historia de la Nación Argentina”, de la Academia Nacional de la Historia, que dirigiera don Ricardo Levene, el serio investigador Juan Canter definió el carácter y el estilo de esa Asamblea, con estas palabras: “La nueva política, preconizando liberalismo y reforma, a pesar de su presuntuosidad, careció de fórmulas originales. Calcó disposiciones y en toda su tarea civilista adoptó un aire de suficiencia, pareja con su postura prepotente […] Era una ideología extraña y una rara política que proclamaba los modelos ingleses y franceses, remedando al propio tiempo, a los españoles sin aludirlos […] La Asamblea […] castigaba todo desaire y desestimación […], presumía de un liberalismo aparentemente nivelatorio; pero, en realidad se hallaba formada por un conjunto egregio y calificado que no toleraba discrepancias, dispuesto a estrangular cualquier rebeldía”.5 O sea, aquello de Gaspar Núñez de Arce: “El libre pensamiento proclamo en alta voz, / y muera quien no piense como yo”. Asamblea que se declaró “Constituyente”, pero que no constituyó nada (los proyectos constitucionales fueron archivados), por la muy buena razón de que antes no declaró la Independencia (pese al reclamo de los  artiguistas y sanmartinianos).
Bien; trazado el cuadro general, pasaremos a analizar las medidas en detalle. A tal efecto, enumeraremos algunas de las célebres “reformas”. Advirtamos desde ya que esas normas las introdujo la mayoría liberal alvearista, contra la opinión de los diputados que respondían a San Martín.6 Asimismo, fijaremos la distancia entre los dichos y los hechos.  Decimos esto último porque hay historiadores que se limitan a citar las leyes promulgadas por la Asamblea, como un catálogo jurídico, sin mención de su fuente y sin estudiar su concreción.
Ante todo, convengamos con José María Rosa que: “La obra de la Asamblea fue para la propaganda interior.  Dio, como si fueran de su inspiración, leyes sancionadas por los constituyentes de Cádiz […] Habló mucho de libertad y dictó leyes liberales que nunca se aplicaron”.7
Pues, las tales reformas fueron:
1)             Leyes Eclesiásticas:
En el orden religioso, conforme lo asentara Pedro Agrelo, uno de los miembros liberales más radicalizados, “se puso la primera base de una iglesia independiente y nacional”.8 O sea: cismática.
1º) Se suprimió el Tribunal del Santo Oficio, siguiendo las decisiones tomadas por las Cortes de Cádiz, del 22 de abril de 1811 y el 22 de febrero de 1813;9 anulando los “instrumentos de tortura” que aplicaría ese Tribunal. Sin entrar en la consideración de cuánta difamación han esparcido los liberales contra la Inquisición,10 como mínimo cabe apuntar que en Buenos Aires no funcionaba ese Tribunal, estando su sede en Lima (en donde, como queda dicho, lo habían abolido las Cortes gaditanas).11 En cuanto a sus “instrumentos de tortura”, supuestamente empleados por la Inquisición y otros tribunales civiles, se pasó de la estupidez a la payasada. Existía una mitología liberal sobre esos tormentos. Pero lo cierto es que, antes que otros tribunales, la Inquisición hacía un siglo que los había suprimido.12 En Buenos Aires, el asunto tuvo ribetes sainetescos, pues para quemar dichos instrumentos, hubo que empezar por fabricarlos.13 El único consuelo fue que en España, años después, durante el “Trienio Constitucional”, se repitió la barrabasada.14
2º) Se procedió a establecer: - el número de monjas por convento; - la edad de treinta años para ingresar a las órdenes regulares (19 de mayo); - el comisario general de regulares (28 de junio); - la secularización de los hospitales de las comunidades religiosas (13 de julio); - y sobre todo, el 4 de agosto, se dispuso que el bautismo no se administrara antes de los nueve días desde el nacimiento y se efectuara con agua templada “para evitar los espasmos”.15 Ley tan importante que el Director Supremo Gervasio Antonio Posadas, se encargó de aclarar que: “Se reencarga muy particularmente al Supremo Poder Ejecutivo la vigilancia” de esa norma.16
No se sabe si se llegó a disponer la colocación de un policía junto a cada pila bautismal, para controlar el cumplimiento de esa regla principal. Si, en cambio, se conoce que el autor de esas iniciativas fue Carlos de Alvear, quien impulsó a la Asamblea a sancionar “reformas tan trascendentales”, como señala el historiador oficioso de la Masonería Argentina.17
Es importante recordar que las Cortes de Cádiz, modelo de nuestra Asamblea, habían resuelto la supresión de las colegiatas, la reforma del canto eclesiástico y la mudanza de la hora de los maitines.18 Para mejor valuar estas medidas, debe tenerse presente que estábamos en plena guerra con el Consejo de Regencia.  Era algo así como si durante la “bliztkrieg” de la Luftwaffe sobre Londres de 1941, la Cámara de los Lores hubiera resuelto pasarse al sistema métrico decimal o revalorizar la poesía de P. B. Shelley.
Leyes igualitarias:
a) Se suprimieron los títulos de nobleza (21 de mayo de 1813).  Medida calcada de la Constitución Doceañista de Cádiz y de la francesa de 1793. Acto que provoca en el Dr. Francisco José Quagliani el siguiente comentario: “Imagino el odio despertado en aquellos que dejan de ser condes o marqueses, que deben bajar su escudo de la puerta de su casa”.19 Portentosa imaginación democrático-novelesca, realmente. Porque el único noble nativo que había en el antiguo virreinato del Río de la Plata era el marqués de Yavi, Juan José Fernández Campero, en Jujuy (marqués del Valle de Tojo). Lamentablemente para la fantasía de Quagliani, no se le pudo aplicar la medida anti-aristocrática, porque dirigía tropas autonomistas en Tarija, en la lucha del Alto Perú, y amenazó con desertar si se insistía en desconocerle su título de nobleza. (Títulos de otro origen eran el germano del teniente de la Guardia Valona Eduard Kailitz, barón de Holmberg, que había viajado con los americanos en la “George Canning” en 1812, y el irlandés del cordobés Miguel del Mármol, conde de Lúcar y Quilmaró). Anota Héctor B. Petrocelli: “Parece que los únicos perjudicados por la abolición de los títulos de nobleza fueron el marqués de Yavi y el barón de Holmberg, que curiosamente militaban en las filas patriotas”.20
b) Se abolieron los mayorazgos y vinculados.  Las Cortes de Cádiz suprimieron los “privilegios señoriales”, el 6 de agosto de 1811.  Por eso, acá el 13 de agosto de 1813, a petición de Alvear, se derogaron los “mayorazgos” y “vinculados” (bienes de familia, que restituyó el Código Civil). En realidad, en América no había mayorazgos (derecho del primogénito sobre el patrimonio familiar heredado). En el Río de la Plata, había uno, el de San Sebastián de Sañogasta, de la familia Brizuela y Doria, de La Rioja, que no fue afectado, pues duró hasta el siglo XX.22
c) Beneficios: Se suprimieron. Pero: “Tampoco abundaban los beneficios de órdenes nobiliarias. En Buenos Aires sólo dos personas poseían la Orden de Carlos III”.22
d) Tributos sobre los indios: Referente a la mita, el yanaconazgo y el servicio personal de los aborígenes, debe recordarse que ya habían sido abolidos en 1612. No obstante, pensando, tal vez, que lo que abunda no daña, el Consejo de Regencia, ordenó el fin de las prestaciones personales de los indígenas, el 26 de mayo de 1810. Las Cortes de Cádiz lo convirtieron en ley, el 13 de marzo de 1811. La Junta Grande, en Buenos Aires, copió esas normas, el 1 de setiembre de 1811. Con alguna demora, y para no ser menos, la Asamblea dispuso volver a abolir la mita, encomienda y yanaconazgo, que habían tributado los indígenas en otra época.  Claro que “en el dominio de la Asamblea no existían indios en estas condiciones; algo, muy poco, quedaba en el Alto Perú, región que estaba ocupada por el enemigo”.23
e) Libertad de Vientres: El 2 de febrero se copió una ley de las Cortes de Cádiz, del 10 de enero de 1812, declarando libres a los esclavos que se introdujeran en el territorio o que nacieran en él. Pero, dada la masiva emigración de negros y negras brasileñas embarazadas, y a instancias de Lord Strangford, se derogó.24  Recién por el artículo 15 de la Constitución Nacional de 1853 se liberó a los esclavos (sin olvidar algunas medidas legales de Rosas al respecto).25
Otra norma trascendental fue la creación de una Junta para inspeccionar los abusos de las boticas.26 Su broche de oro consistió en “extrañar” —esto es, mandar castigado a San Juan— al antiguo Jefe de los Patricios y Presidente de la Primera Junta, Brigadier Cornelio Saavedra.27 Tal el majestuoso inicio de nuestro liberalismo, que con análoga dignidad, ha “ampliado esos derechos”, en las últimas décadas. Menos mal que la “Gaceta” y el “El Redactor” de la Asamblea, dejaron constancia “de la resistencia y de la oposición de los partidarios de San Martín, al nuevo orden político”.28
Con referencia a los símbolos patrios, que la Asamblea encomendó sin sancionarlos,29 le escribió San Martín a Tomás Godoy Cruz, el 12 de abril de 1816: “¿No le parece a Ud. una cosa bien ridícula, acuñar moneda, tener pabellón y cocarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien en día se cree dependemos? ¡Hasta cuando esperamos para declarar nuestra independencia!” 30 Pero, claro, para el alvearismo, masón, liberal y pro-británico, la cuestión de la Independencia era, como diría José Ingenieros, un asunto “superfluo”.
Más todavía. El tío de Alvear, y militante destacado de su logia, Gervasio Antonio Posadas, nombrado Director Supremo, con poderes extraordinarios, envió dos mensajeros a España. En su mensaje, le tributaba al rey Fernando VII: “Las más sinceras protestas de su vasallaje, felicitándolo por su ventura y deseada restitución al trono, y suplicándole humildemente el que se digne, como padre de sus pueblos, darles a entender los términos que han de reglar su gobierno y administración”.31 ¡Y todavía hay ingenuos que creen que porque se sacó la imagen del Rey en los sellos de las monedas de Potosí, se había dado un paso adelante en la independencia! 32
De lo expuesto surge que la Asamblea del Año Trece fue mucho más “emancipadora” que el Congreso de Tucumán, quien se limitó a declarar la Independencia, decisión soberana que la Asamblea se había negado a tomar.33
Enrique Díaz Araujo

Notas:
1.  Suárez, Federico: “La crisis política del antiguo régimen en España (1800-1840)”, 2ª ed., Madrid, Rialp, 1958, pág. 31
2.  González, Julio V.: “Filiación histórica del gobierno representativo”, Bs. As., 1938, tomo II, págs. 413-417.
3.  González, Julio V.: op. cit., tomo II, pág. 444.
4.  Ingenieros, José: “La evolución de las ideas argentinas”, Bs. As., El Ateneo, 1951, tomo I,  págs. 211, 216, 219.
5.  Canter, Juan: “La Asamblea General Constituyente”, en HNA, vol. VI, Primera Sección, cap. I, págs. 36-37, 72 y nota 102.
6.  Lafont, Julio: “Historia de la Constitución Argentina”, Bs. As., F.D.V., 1950, tomo I, pág. 369.  Según Lafont, el grupo de diputados sanmartinianos estaba integrado por Vicente López y Planes, Manuel de Luzuriaga, Eduardo Ramón Anchoris, José Ugarteche, y Agustín Donado.  Agrega Juan Canter: “Las tendencias polarizadas en torno de San Martín y de Alvear, derivadas luego en facciones, se enfrentan con sus programas y finalidades en el seno de la Asamblea.  Más tarde al promediar 1814 sus rivalidades desembocan en una lucha que confluye en la coalición revolucionaria de 1815…  Cuando la facción alvearista, logró la regulación de la Asamblea y avasalló todo el organismo del poder, tergiversó los principios de la Logia…  La declaración de la independencia quedó así postergada definitivamente por el régimen asambleísta” (op. cit., págs. 102-103 y nota 187).
7.  Rosa, José María: “Historia Argentina”, tomo III, La independencia (1812-1826), Bs. As., Juan C. Granda, 1964, pág. 20.
8.  Canter, Juan: op. cit., pág. 177.
9.  Antes, y como primera medida de su reinado, José I Bonaparte, en 1808, a requerimiento masónico, había abolido la Inquisición, entregado su edificio a las logias: Lappas, Alcibíades, La Masonería Argentina a través de sus hombres, Bs. As., 1958, pág. 50.
10.  Ver al respecto, cuanto menos, las siguientes obras: Walsh, William Thomas: “Personajes de la Inquisición”, Madrid, Espasa-Calpe, 1948; Llorca, Bernardino, S.J.: “La Inquisición en España”, Barcelona, Labor, 2ª ed., 1946; Iturralde, Cristian Rodrigo: “La Inquisición, un tribunal de misericordia”, Bs. As., Vórtice, 2011.
11.  Medina, José Toribio: “La Inquisición en el Río de la Plata.  El Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en las Provincias del Plata”, Bs. As., Huarpes, 1945, pág. 277.
12.  Menéndez Pelayo, Marcelino: “Historia de los Heterodoxos Españoles”, ed. Bs. As., Perlado, 1945, tomo IV, pág. 135.
13.  “Para imitar a los españoles se ordenó la destrucción «por mano del verdugo»; pero ocurrió que en la cárcel no había esposas ni perrillos, y debió quemarse simbólicamente una silla…  Como se circuló la orden a las ciudades del interior éstas contestaron que no podían destruir instrumentos de tortura porque no los había.  Los «cepos» no se destruyeron, tal vez por ser modalidades americanas que pasaron inadvertidas a los constituyentes de Cádiz”.  También se suprimieron los azotes a menores; pero se dejaron para los mayores: Rosa, José María: “Historia Argentina”, cit., tomo III, pág. 28.  El plagio de Cádiz llegó hasta la comicidad.  Como no había Inquisición, “hubo que fabricar unos bancos y maderos para quemarlos «públicamente»”: Rosa, José María: “El Revisionismo Responde”, Bs. As., Ed. Pampa y Cielo, 1964, pág. 43.  Todo fue simbólico, porque aún en 1817, el Alguacil Mayor de Buenos Aires se quejaba, pidiendo “el arreglo del potro en la cárcel por estar inutilizado el existente”: Bustos Argañaraz, Prudencio: “Los verdaderos alcances de la Asamblea del Año XIII”, 31 de enero de 2013, http://www. lavoz. com. ar/
14.  El 9 de marzo de 1820, tras abolirse de nuevo el Santo Oficio, “una turba invadió el Tribunal, en demanda de potros y aparatos de tortura, parodiando la toma de la Bastilla, pero con el triste desengaño de no hallar nada de lo que buscaban” (Menéndez Pelayo, Marcelino: “Historia de España”, seleccionada en la obra del maestro por Jorge Vigón, 6ª ed., Madrid, Cultura Española, 1950, pág. 250).
15.  Registro Oficial de la República Argentina, Bs. As., 1879, tomo I, pág. 220.
16.  Canter, Juan: op. cit., pág.181.
17.  Lappas, Alcibíades: op. cit., pág. 102.
18.  Menéndez Pelayo, Marcelino: “Historia de los Heterodoxos españoles”, tomo IV, pág. 150.
19.  Quagliani, Francisco José: op. cit., pág. 88.
20.  Petrocelli, Héctor B.: “Historia Constitucional Argentina”, Rosario, UNR Editora Universidad Nacional de Rosario, 2009, tomo I, pág. 78.  Quien había propuesto la medida era el propio Carlos de Alvear, el 21 de mayo de 1813, para “condes, marqueses y barones”, porque “un pueblo libre no puede ver delante de la virtud, brillar el vicio”.  Se omitieron los duques y vizcondes, tal vez, porque no eran viciosos.  Cfr. Rosa, José María: “Historia Argentina”, cit., tomo III, pág. 22.
21.  Rosa, José María: op. cit., tomo III, pág. 22.  Cfr. Bustos Argañaraz, Prudencio: op. cit.
22.  Floria, Carlos Alberto: “Historia Argentina”; García Belsunce, César A.: op. cit., tomo 1, pág. 371, nota 1.
23.  Petrocelli, Héctor B.: op. cit., tomo I, pág. 78.
24.  “Strangford, a nombre de Brasil, protestó el 27 de noviembre por esta declaración que favorecía la fuga de esclavos brasileños…  El 27 de diciembre el Directorio, investido de facultades extraordinarias, «suspendió» el decreto…  Inmediatamente citó a la Asamblea y ésta lo derogó” (Rosa, José María: “Historia Argentina”, cit., tomo III, pág. 21).
25.  Canter, Juan: op. cit., págs. 133-137.
26.  Canter, Juan: op. cit., pág. 202, nota 405.
27.  Canter, Juan: op. cit., pág. 221.  Allí fue socorrido por San Martín.
28.  Canter, Juan: op. cit., pág. 211.
29.  Rosa, José María: “Historia Argentina”, tomo III, págs. 23-27.  “El Himno no fue hecho en 1813, ni por encargo de la Asamblea”.  Mientras que la bandera española continuó izada en el Fuerte hasta el 23 de enero de 1815.
30.  Ibarguren, Carlos: op. cit., pág. 21.
31.  Bustos Argañaraz, Prudencio: op. cit.
32.  Cuando menos, deberían tener presente que a los cinco diputados de la Banda Oriental no se los dejó ingresar a la Asamblea porque en sus poderes figuraba que debían reclamar la Independencia.
33.  “Cuando la facción alvearista, logró la regulación de la Asamblea y avasalló a todo el organismo del poder, tergiversó los principios de la Logia. Restaurado Fernando VII en el trono, se ciernen peligros y amenazas.  Lord Strangford recomienda negociaciones y surge la misión Rivadavia y Belgrano.  La declaración de la independencia quedo así postergada definitivamente por el régimen asambleísta” (Canter, Juan: op. cit., pág. 197).