viernes, 29 de abril de 2011

Nacionalismo

A PROPÓSITO DE
LA REAPARICIÓN DE
                      
 


Tras largos meses de ausencia, ha vuelto a aparecer Cabildo. Varias causas y varias personas han hecho posible este nuevo esfuerzo. En particular, un antiguo maestro y amigo, cuya generosidad corre a la par de su aquilatada sabiduría. Nos es imposible dar las gracias, uno a uno, a cuantos se han preocupado, material y espiritualmente, por la continuidad de esta obra. Sea éste el modo elegido para expresar nuestra gratitud a todos ellos.
Entre las jóvenes plumas llamadas a prolongar las que ya vamos quedando en el camino, nos ha parecido prudente publicar esta carta que nos mandara Jordán Abud, desde Paraná. Resume cuanto queremos decir.
De nuevo, nuestra gratitud a los amigos. De nuevo nuestra nunca suspendida guerra a los enemigos de Dios y de la Patria.
La Dirección
    
    

“Hay que decir la Verdad, pero gracias a Dios
no estamos obligados a convencer de ello a los necios”
(R. Padre Leonardo Castellani)
    
          

Hace varias décadas, y aludiendo al año 1943 escribía el Padre Leonardo Castellani: “El día de la Virgen de la Merced salía Cabildo. Era el diario de la honradez argentina (…) No decimos al lector que somos santos, le decimos que queremos ser honrados”.
    
La revista Cabildo acaba de aparecer nuevamente en las calles de nuestra Patria. Este hecho no gozará posiblemente de la propaganda mediática ni de una cobertura masiva de la televisión pública ni de un festejo rimbombante con aplaudidores solícitos. Sin embargo, nos pone frente a dos pregunta cuyas respuestas conformarán nuestro gozo y nuestro festejo.
    
Primero, ¿por qué, hoy como siempre, y hoy más que nunca, somos católicos y nacionalistas?
    
Somos católicos y nacionalistas porque ambos son los títulos de honor por los cuales vale la pena vivir y morir. Somos católicos y nacionalistas porque tal identidad es el punto justo de coagulación entre el amor a Dios y el amor a la Patria, hecho demostrado en el pensamiento y en la acción de sus verdaderos exponentes. Porque amamos la jerarquía, el orden, la definición, y asumimos el legado de sus testigos. Y porque cargamos sobre nuestras espaldas el magisterio perenne de Menvielle, Genta, Ezcurra y una lista de hombres de estas tierras que, por extensa, no dejar de ser bien definida en sus contornos doctrinarios.
    
Pero nos preguntamos, en segundo lugar, ¿qué significa entonces para nosotros la reaparición de la revista Cabildo?
    
Significa que la plata podrá mandar, pero no en nuestra casa. Fiel a su estilo, picaresco y profético, decía el citado Padre Castellani hace unos cincuenta años que hacer un diario para hacer plata significa infaliblemente renegar de la verdad. Hacer un diario para defender la verdad significa infaliblemente perder plata. ¿Qué diría entonces hoy?
    
Cabildo representa la militancia incansable por la Causa de Dios y de la Patria, y la herida abierta de una Argentina desangrada, cuyos usurpadores no tienen otro oficio más que el de ir descolgando crucifijos y tramitando leyes homicidas.
    
Cabildo es la prioridad de la formación doctrinaria, y es plantarse intransigente contra la subversión cultural, y por ende es la preferencia sostenida de la verdad en soledad al error en compañía.
    
Y es por eso la juvenil consigna ante los enemigos de no preguntarles cuántos son sino que vayan viniendo.
    
Vendrán las objeciones y también las propuestas encriptadas para la eficacia y el éxito. Si Dios lo permite, también continuarán la persecución y la burla, y entonces el consuelo será la promesa de las bienaventuranzas. Nosotros marchamos, hacia los cuatro puntos de nuestra Patria Crucificada, presintiendo el nuevo amanecer. Y dejamos en manos de la Divina Providencia, que jamás nos ha abandonado, el resultado final de este combate, que sin más armas personales que las miserias y las limitaciones, emprendemos con renovado vigor.
    
Vaya nuestra modesta disponibilidad a su Director, y a cuantos la hacen posible, y un lacónico pero militante gracias, sabiendo que pueden contar con nosotros.
    

Jordán Abud
    

3 comentarios:

Marcelino dijo...

En buena hora. Que Dios y nuestra Señora de Luján acompañen su buen combate.

Saludos desde Chile.

Anónimo dijo...

Bellas y emocionantes palabras.

Jerónimo Castilla

lamadrid dijo...

exitos y con la verdad no ofenso ni temo