jueves, 14 de junio de 2007

Argentino, no te rindas


NO TE RINDAS

No te rindas.

Valió el fuego y el hielo, las noches sin descanso, los días en camino.

Valió acampar a la intemperie con la Gloria,
desafiar con orgullo al prepotente,
izar nuestro estandarte donde cuadra,
ejercitar la hidalguía como un hábito,
frente al asombro de los habituados al mal y al extravío.

Valió asistir al vuelo de los héroes;
presenciar el temor del enemigo.

Valió entender que se es capaz de estar presente
aunque se ciernan todos los peligros
–solo entre la nieve soberana,
solo entre las rocas y entre el frío-
aunque el mundo, a lo lejos,
se duerma ajeno con sus propios ruidos.

Podrán aventajarnos en las fuerzas,
pero no en el Destino.

No te rindas.

Valió la Pascua esperando al invasor.
Nunca en la Argentina de estos tiempos
tuvo tanto sentido aquella nueva y eterna Resurrección de Jesucristo.

Valió consagrar a María –Madre y Reina-
nuestras tierras robadas por una reina impía.

Valió, también, vivir el 25 de mayo en pie de guerra.
Se entendió entonces, porqué la Patria es ante todo,
su Historia Verdadera,
porque es la obra de la Cruz y de la Espada.

No te rindas. No olvides.
No hagas fugaz lo perenne
ni venzas el espíritu invencible.

Valió comprobar que existen los milagros,
que la hazaña desfila todavía;
que el mando es de los Jefes que comandan;
que no puede ordenar el cobarde,
ni regir el incapaz de valentía.
La milicia es un don que no admite a los tibios.
Sólo el coraje distingue y jerarquiza.

No te rindas.

Valió la Fe creciendo con los riesgos,
las Misas de los domingos entre peleas
–el sacrificio sobre el Sacrificio-;
el reparar los nombres de las Islas,
la amistad en un alba centinela.

Valió la sed, el hambre, la fatiga.
Y sobre todo... valió la sangre y la muerte batallando.
El testimonio irreversible de todos los caídos.
El ejemplo para siempre de los que regresaron nunca.
Porque morir en la avanzada es ser lumbre y simiente,
es convertirse en promesa del Triunfo.

Por ellos y por eso, no te rindas.
No acates las noticias del desbande,
no escuches el silencio de los cómplices,
no consientas marchar hacia el abismo;
no creas a los prometedores de éxitos que ya son fracasos.
Que no te engañen con la paz sin honra,
con la tranquilidad afrentosa
y el reposo sin honor y sin grandeza.
No existe la Argentina si existe derrumbada.
No queremos la tregua del sentenciado;
queremos la vigilia tensa, armada.

No te rindas ahora, Combatiente:
Caballero de la Orden Redentora de la Patria Cautiva.
No entregues la Esperanza.

Hay que volver.
Para escarmentar a los perjuros,
para restablecer en todos los espacios el tiempo de la hombría,
para que despunte el Nuevo Amanecer.
Para ser fieles, continuar y volver...
Los enemigos internos y externos
nos han tomado de rehén a la Victoria.

Antonio Caponnetto



1 comentario:

fervedoya@gmail.com dijo...

Esta es una poesia que escribi, quiza no sea una poesia digna de elogios, ni una obra de arte,pero la hice inspirada en nuestras queridas islas y queria compartir este sentimiento con ud, aunque no abunde de una variedad literaria:

De una madre a su hija


Anoche soñé que eras mía,
que a mi lado sonreías,
soñé que ya nadie nos separaría,
que no habría mas miradas perdidas.

soñé con viejos tiempos,
cuando aun eras mi hija,
y recordé dolidos momentos,
cuando te abandone a la deriva.

todavía permanecías a mi lado,
cuando te hablo aquel extraño ,
y cuando me percate del peligro ,
ya te habían apartado.

soñé que eras esclava,
de una dama sin alma,
soñé que me extrañabas ,
cuando te observaba en tu soledad,
frente al brillo del alba.

¿como pude dejar que te fueras,
bajo el llamado de ese manipulador cruel?
¿cuando permití que te perdieras,
a las sombras del colonizador aquel?

recuerdo que fue solo ayer ,
cuando las lagrimas que brotaban,
cesaron de caer,
y la desesperación que apaciguaban ,
se apoderaron de mi ser.

recuerdo que fue solo ayer,
cuando en mi entera pequeñez,
me arme de gran valor,
para enfrentar al gigante ingles.

recuerdo tronar en mi interior ,
estallidos de heroicidad,
son los gritos movidos por el amor,
que presagian en fuerte estupor:
"se enfrentan David y Goliat"

armada de valentía,
te tomé en brazos ese día,
y mas allá de toda preocupación ,
nos llenamos de amor y alegría.

felicidad que renació en mi interior,
felicidad que pronto se desvaneció,
al ver al gigante venir por mi,
fue entonces que me armé de valor,
y derrame mi sangre sobre ti,
pero ni una batalla épica sirvió,
para enmendar aquel viejo error.

no pude resistir ,
el verte partir,
arrasó fuerte en mi interior,
inundándome eternamente,
ese afluente de profundo dolor.

no hay oro ni plata ,
no hay tierras ni mares ,
ni poder suficiente ,
que en este mundo alcance,
a comparar en riqueza ,
el amor de una hija y su madre.

aunque las armas de Goliat,
triunfen sobre el valor de David,
nunca comprenderán la verdad ,
del amor por el que yo quise morir.

aunque te halles lejos de mi ,
siempre estarás a mi lado.
aunque te pinten de un azul colorado,
siempre vestirás gozosa y servil,
los colores celeste y blanco.

porque nunca te podrán separar ,
del suelo que te vio nacer,
porque en tu distinguida pequeñez,
brilla un símbolo de grandeza,
que nadie podrá aplacar,
medallas de honor y proeza.

pero sobre todo bien o mal,
reine la luz o la oscuridad,
la justicia o la injusticia,
tu seguirás siendo mi hija,
porque llevas de nombre Malvinas,
y te apellidas Argentina..


F.V