viernes, 30 de enero de 2009

Chico Carlo


LA SHOAH,
¿VERDAD DE FE?


Confieso mi ignorancia. No sabía que se ha agregado un nuevo artículo al Credo. No lo supe, en realidad, hasta que leí la edición cotidiana del diario oficial u oficioso de la Santa Sede, “L’Osservatore Romano”, del 26 – 27 de enero pasado. Allí, en primera plana, bajo el título Un libreto equivocado, que lleva las iniciales de Carlo di Cicco, subdirector del diario, encontré el siguiente párrafo: “De la aceptación del Concilio desciende necesariamente una límpida posición sobre el negacionismo (se refiere a la negación del holocausto judío). La declaración Nostra aetate , que representa la más autorizada revisión católica respecto del hebraísmo, deplora «los odios, las persecuciones y todas las manifestaciones del antisemitismo dirigidas contra los hebreos en cualquier tiempo y por cualquiera que fuere». Se trata de una enseñanza no opinable para un católico(lo destacado en color es mío).

Vayamos por parte. La Santa Sede levantó la excomunión a cuatro obispos pertenecientes a la Fraternidad San Pío X, consagrados en 1989 por Monseñor Marcel Lefebvre y excomulgados por Juan Pablo II. La medida causó una ola de indignación en altos círculos judíos porque uno de los cuatro obispos, Monseñor Richard Williamson, en declaraciones ante la televisión sueca, hace unos meses, puso en duda la versión oficial del Holocausto judío con lo que el prelado habría incurrido —según el dictamen de aquellos círculos judaicos— en el “negacionismo”, al parecer una suerte de herejía secular contraria al dogma inamovible de la Shoah.

Por tanto, si el Papa vuelve a admitir en la comunión de la Iglesia a quien incurre tan claramente en “negacionismo”, no queda sino concluir que el propio Benedicto XVI o bien avala el “negacionismo” o al menos lo tolera. Y esto significa, eo ipso, borrar el Concilio Vaticano II, con Nostra ætate incluida, abjurar del diálogo con los judíos y volver a las andadas preconciliares. Ni más ni menos, tal es el razonamiento de los judíos. No puede sorprendernos. Ellos niegan a Cristo. Rechazan, con violenta obstinación, cualquier propuesta de conversión. No quieren al Mesías. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”. Las palabras del Evangelio de San Juan siguen allí, clavadas en el misterio de la historia.

Pero, ¿los católicos? Se supone que estamos obligados a discernir. Precisamente, lo que el articulista del “L’Osservatore Romano” no hace. Por empezar no es cierto que de las enseñanzas del Concilio se derive posición alguna sobre el llamado “negacionismo” si por tal se entiende la apreciación —siempre opinable— de un hecho histórico que en sí misma está reservada a la competencia de la ciencia histórica. Menos puede pretenderse que esa posición resulte “no opinable para un católico” como si se tratase de una verdad de fe o de moral. ¿Es que ahora la Shoah, en su versión oficial, es un dogma de Fe? ¿Acaso cuestionar o negar mediante el método de las ciencias históricas un hecho histórico constituye un atentado a las enseñanzas infalibles del Magisterio?

Curioso. En una época en que todo es opinable, en que no se sanciona a casi nadie, en que corren dentro de la Iglesia las más variadas propuestas teológicas, litúrgicas y pastorales sin el menor cuidado por la ortodoxia, nos venimos a enterar de que un católico no puede opinar libremente acerca de un hecho histórico.

Además, me decía un amigo, buen cristiano, humilde y devoto: “Pero… ¿cómo? Los judíos niegan a Cristo y nadie, en la Iglesia, dice nada y se sigue adelante con el diálogo y la amistad. Pero si un obispo niega el holocausto el diálogo se corta y se acaba la amistad. ¿En qué quedamos?” Dejo picando la pregunta.

Pero, al final, ¿qué pretenden nuestros “hermanos mayores” tan fielmente secundados por no pocos católicos, esos católicos “mistongos” como los definió Castellani? Primero nos hicieron renunciar al deicidio. Después nos obligaron a pedirles perdón por haber contribuido al antisemitismo en épocas oscuras de la Iglesia. Ahora, al parecer, van por más. Pronto escucharemos en nuestros templos la nueva versión ampliada del Credo: “Creo en … el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, la vida eterna y la Shoah. Amén”.

Mario Caponnetto

13 comentarios:

Fortinera dijo...

Excelente reflexión. Mi humilde opinión: creo que hay que perdonar, escuchar, tratar a las personas que piensan y obran distinto, en este caso los judíos. Pero me pregunto: ¿Que se han creido los judíos-sionistas, de pretender que Su Santidad diga y obre de acuerdo a sus gustos, ponga a tal o saque los habitos de tal? Creo que tienen un copete muy crecido y alguien con la sotana bien puesta se los tiene que bajar. ¿Algún Papa se metió a dar opinion sobre el obrar del Gran Rabinato o la conducta de éstos? Si no les gusta la documentación histórica sobre lo ocurrido en la IIGM, es problema de ellos; como es problema de los católicos que se somenten a la ceguera de esta gente llena de odio ancestral hacia nuestra Religión y especialmente hacia NSJC.
En cuanto al periodista del diario vaticano, que me perdone, pero pienso distinto y no estoy obligada a lo que algún hombre ha puesto como misterio de Fe a creerlo.
Un saludo en Xto.
Fortinera

Anónimo dijo...

Por fin un poco de claridad

Anónimo dijo...

Querido Mario: subi tu extraordinario articulo al Blog de la Red Patriotica y sobre el pucho lei este comentario que en cierto modo, confirmaría la existencia el nuevo credo
"El director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró hoy que "quien niega la Shoah no sabe nada ni del misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo", en alusión a las polémicas declaraciones del obispo lefebvriano Richard Williamson, que minimiza el número de víctimas y niega la existencia de las cámaras de gas. Lombardi hizo estas declaraciones a través de un editorial publicado por la emisora 'Radio Vaticano", en el que consideró este hecho "todavía más grave si viene de la boca de un sacerdote o de un obispo, es decir, de un ministro cristiano, esté o no unido a la Iglesia católica". (religion digital)
Un fuerte abrazo de Guillermo Rojas

Anónimo dijo...

Es evidente que se estan cumpliendo las profecias.
La Sinagoga esta preparando un tremendo embate contra la Nave de San Pedro, como en los primeros tiempos de la Iglesia, cuando fue su peor enemiga, ahora vuelve a serlo.

Tenemos que estar preparados porque esto puede ser el preludio de una gran persecusion contra los cristianos.

En Xto.
Patriotazo

Fernando José dijo...

La capacidad de asombro y la paciencia de los católicos es infinita. Los personajes grotescos como este simple periodista, Carlo Di Cicco, un laico que al parecer establece lo que es dogma o no de la Iglesia Católica, se suceden compitiendo para ver quién es el peor.

Así este soberbio plumífero, un José Ignacio López argentino, le enmienda la plana a 2.000 años de cristianismo y establece el novedoso dogma de la innegabilidad de un hecho histórico. Para ello Di Cicco establece el undécimo Mandamiento que no por último es el menos importante: "No negarás el Holocausto".

Dános paciencia, Señor, mucha paciencia y liberános de esta gentuza grosera.

Hernán Vásquez Villanueva dijo...

Ante la atinada reflexión de don Antonio no es mucho lo que se puede agregar.

Felicitaciones.

Anónimo dijo...

¿Qué necesidad? Que necesidad de afirmar:… "Quien niega la Shoah no sabe nada ni del misterio de Dios ni de la Cruz de Cristo…”? que necesidad de escabullirse de la búsqueda de la verdad escudadose en pomposas y altisonantes frases vacías; esta afirmación proviene, lamentablemente, del mismísimo portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi, y es por ello aun mas deplorable ya que seria esperable y mas aun deseable que enfrentara los dichos que se tiene por ofensivos con argumentos sólidos, formativos y reflexivos, argumentos que esta al alcance de cualquier honesto buscador de la verdad, pero de una verdad sostenida por la inteligencia y no por la mecánica irreflexiva.
Y ese sustento histórico y moral de la Shoa se deteriora innecesariamente cuando se empeñan personas como Lombardi en transformarla en una categoría mítica restándole con ello sus condiciones de credibilidad frente a una sociedad pensante y no meramente replicante.
Mezclar hechos históricos, por aberrantes que puedan haber sido, con misterios de Fe, con dogmas de Fe, es algo indeseable e incomprensible hasta en los más honestos defensores de la memoria contra la barbarie; por que esa “memoria a secas” olvida o relega los fundamentos de las “cosas a memorizar”.

P.S.: Junto a mis felcitaciones por la articulo le informo que he enviado un texto que tal vez sea complementario al correo de Revista Cabildo.
Cordiales Saludos,
Augusto Rojas Vionier

Cruzados de Maria dijo...

Caros,
Salve Maria!

Os efeitos das declarações de Dom Willianson estão me deixando surpreso. Ao mesmo tempo que judeus e católicos acusam Dom Willianson de destruir o diálogo entre ambos, eles negam ao Bispo direitos que eles mesmos consideram fundamentais. Será que a respeito do holocausto é vedado o direito a liberdade de consciência, pensamento e expressão?

Não existe por parte destes amantes da modernidade, nenhum que diga a Dom Willianson:

"Não concordo com o que dizes, mas defendo até com minha própia vida o direito que tendes de dizer".

O Cardeal Schonbörn (aquele que redigiu o novo catecismo) disse que não deveria ser reabilitado ao ministério eclesial, alguém que nega o holocausto. No entanto permanece no ministério eclesial, o Cardeal Kasper, que nega a ressurreição e diz publicamente que não acredita na Igreja, um herege manifesto. Quanta contradição, quando bastaria apenas aos judeus e aos "católicos" refutarem Dom Willianson. Isto é o que normalmente é feito, mas por que não refutam os argumentos de Dom Willianson ? Repito, por que não refutam os argumentos de Dom Willianson ao invés de ficarem taxando no de N adjetivos caluniosos?

Deveríamos desafiar a todos os detratores de Dom Willianson, a simplesmente refutar o que argumentou. Agora me parece que é o Concílio e não a Igreja que esta em processo de autodemolição. Aguardemos pelo que esta porvir. Fiquem com DEUS.

Abraços

Gederson

Anónimo dijo...

Sale en Clarín hoy que un "prestigioso" Cardenal salió a la palestra a fustigar al Papa, indirectamente, diciendo que quién niega el holocausto no puede formar parte de la Iglesia (palabras más, palabras menos).

Resulta que este "prestigioso" Cardenal es quién lleva a cabo misas sacrílegas, en Viena, denunciado por www.elcruzado.org hace unos meses.
Pasen y vean... allí se ven y se dicen cosas como las que siguen:

"Las fotografías que presentamos son realmente impresionantes. Corresponden a una misa rock animada con globos y presidida por el arzobispo de Viena cardenal Christoph von Schonborn, el discípulo favorito del Papa Benedicto XVI."

Esto es un aquelarre. En cualquier momento me hago lefebvrista, merced a la acción evángelica de Monseñor Williamson.

Arn.

CabildoAbierto dijo...

Querido amigo Arn:

Sí, para el sistema te harías “lefebvrista”. Para decirlo con mayor precisión, entrarías en el tradicionalismo y serías más católico que nunca, porque alimentarías tu fe con la Santa Misa que forjó a todos los Santos: la Misa de San Pío V, de cara a Dios y en buen latín, ese idioma que -según nos comentaba el queridísimo y añorado Ignacio B. Anzoátegui- todavía se habla en los despachos del Cielo.

Anónimo dijo...

Lectura recomendada para estos tiempos. Si y No. Conversaciones de M. Lefebvre con José Hanu.

Anónimo dijo...

Os soldados israelenses explodiram as portas da minha casa, mataram minha mãe e deixaram o corpo dela com as crianças
Gaza - Samira a-Daghameh, 13
Tenho 13 anos, agora vivo com meu pai, Majdi e minhas irmãs e meus irmãos: Muhammad, 12, Roah, 10, Manal, 9, Ruba, 4, e Qusai, 2. Minha mãe, Wafa, vivia conosco até o dia em que foi assassinada. Nossa casa fica a 700 metros da fronteira de Gaza com Israel.

Na quarta feira, às duas da manhã eu acordei com o barulho de tiros. Meus pais estavam sentados, acordados na sala e eu me sentei um pouco com eles. Logo depois voltei para meu quarto e tentei até dormir de novo.
Às seis da manhã ouvi minha mãe acordar Muhammad, Roah, e Manal, para que eles fossem para a escola. Eles freqüentam a escola da ONU, onde minha mãe ensina e todos vão para a escola juntos. Quando eles estavam saindo de casa minha mãe ouviu mais tiros do lado de fora e decidiu não sair. Às sete e meia o diretor ligou e disse que ela tinha que ir para a escola. Minha mãe então saiu com meus irmãos e eu fiquei em casa com meu pai, com Ruba e com Qusai.

Foto da porta da casa bombardeada - Fhoto: M. Sabah
Eu arrumei a casa e então subi no sótão para ver o que estava acontecendo na área. Aí vi três tanques de guerra, lado a lado, a uns 500 metros de minha casa. Quando eu vi os tanques corri para dentro porque fiquei com muito medo. Às oito e meia meu pai foi até a casa do vizinho, eu fiquei em casa com meus irmãozinhos e meia hora depois cortaram a luz. Ao meio dia minha mãe me chamou de fora de casa, pedindo que eu abrisse a porta. Eu perguntei, “Como foi que você chegou em casa?”. Ela disse que tinha conseguido uma carona com alguém passando pelos campos e não pelas ruas. Ela entrou e começou a fazer o almoço. Eu ajudei um pouco e quando terminamos de almoçar, ela sentou-se para estudar, ela freqüentava a Universidade Aberta de al-Quds. Eu então fui brincar com meus irmãozinhos. Aí começou um novo tiroteio, eu então olhei da janela e vi que agora havia um trator de demolição a 30 metros de nossa casa. Eu comecei a rezar. Ainda estávamos com a luz cortada. De repente, ouvimos um barulho de portas e janelas caindo no chão e quando olhamos da janelas vimos que o trator estava novelando o chão e derrubando a cerca da casa de nosso vizinho, Ibrahim. Então o trator demoliu totalmente a casa dele. O barulho continuava, e estava vindo na direção de nossa casa. Ouvi vozes dos soldados israelenses falando perto da janela. Minha mãe então disse que ia esperar , no caso deles chamarem para alguma coisa. Eu fiquei perto da janela, de onde eu podia ouvir as vozes deles, nós estávamos com muito, muito medo. De repente eu ouvi uma explosão horrível dentro da nossa casa e vi um raio de luz vermelha. A casa ficou então cheia de fumaça e os vidros e as madeiras de todo lugar caíram no chão. Eu não conseguia ver nada dentro de casa por causa da fumaça. Corri para onde minha mãe estava e vi dois soldados dentro de casa. Um deles olhou minha mãe, caída no chão e disse: “Ótimo”. Eu voltei morrendo de medo para o quarto onde eu estava. Um dos soldados ficou parado na porta. Meus irmãozinhos gritavam sem parar, de terror com o barulho, os tiros e a fumaça. Isso eram quatro e meia da tarde. Os soldados então entraram na nossa casa. Uns tiraram os carpetes do chão e jogaram em cima de minha mãe. Eles estavam todos muito armados usando capacetes, elmos, com uma rede de pano verde. Também estavam carregando uma coisa que parecia um tubo de um metro mais ou menos, verde. Eram apavorantes. Eu perguntei a um deles onde estava minha mãe, mas ele não respondeu e começaram a falar em hebraico uns com os outros e eu comecei a chorar. Eles não respondiam nada, então eu perguntei se podia ir ao banheiro, pensando que podia tentar achar minha mãe. Um deles disse em árabe: “Vá”. Quando eu saí do quarto vi mais quatro soldados no corredor que dá para o banheiro perto de onde minha mãe estava. O soldado mandou eu ir para o outro banheiro para eu não ver minha mãe jogada no chão e quando eu saí mandou que eu fosse de volta para o quarto. A casa estava cheia de soldados. Eu fiquei então no quarto com meus irmãozinhos e os soldados ficaram na entrada. A luz continuava cortada. Nove horas da noite os soldados começaram a juntar os equipamentos para sair da nossa casa. Quando eles saíram eu quis is para a casa do meu avô que fica a uns 300 metros mas eles ficaram do lado de fora e eu fiquei com medo de me mexer. Duas horas depois, onze da noite eles foram embora, eu peguei meus irmãozinhos e saí correndo para a casa de meu avô.
No caminho encontrei uma tia, contei à ela que minha mãe tinha sido ferida e poderia estar morta, continuei correndo sem parar até a casa de meu avô. Meu tio não acreditou que ela estava morta e correu para nossa casa, eu fiquei com meu avô chorando pensando na minha mãe que podia ter sido morta sem nenhum motivo, nenhum, nenhum, pelos soldados. Ela ficou horas na casa e não podiam levar ela para o hospital, foi horrível. Às onze e quinze então chegou uma ambulância e a levou para o hospital e ela tinha mesmo sido morta.
Samira Majdi, 13,é estudante e moradora de Khan Yunis.
http://www.btselem.org/english/testimonies/20080507_killing_of_wafa_a_a_daghameh.asp

Anónimo dijo...

Aquí no es "ojo por ojo, diente por diente". Se supone que si los judíos creen eso, nosotros como católicos debemos creer en las enseñanzas de Cristo que enseñan lo contrario.
Que ellos hagan las atrocidades que hacen, es problema de ellos. Ellos se irán al infierno. Un católico nunca puede odiar a un judío por haber negado a Cristo.
Cristo mismo mientras lo crucificaban le pedía a su padre que perdone a sus asesinos.