martes, 10 de marzo de 2009

Eclesiales


LA IGLESIA CLANDESTINA:
APORTANDO MÁS DATOS

SECRETOS EN LA MONTAÑA

La revista “Mensaje” (www. mensaje.cl) órgano oficial de los jesuitas chilenos, nos informaba tiempo atrás que ya podía verse la película Secretos en la Montaña, que relata y exalta la historia de dos cow-boys putos. Quizás piense alguno que dicha revista nos advertirá sobre el hecho de que la laureada película constituye una acción más para difundir la contranatura, y realice entonces una cristiana reprobación de la sodomía.

Nada de eso. La crónica, que puede consultarse en la precitada web, demuestra la visión del problema que tienen los jesuitas chilenos. Lo único que al parecer les interesa, como aquel periodista que inquiría a Jacinto Benavente, es preguntarse cómo empezaron en sus prácticas homosexuales los dos vaqueros; los cuales, de poder contestarles les hubieran dicho: “preguntando, Padres”.


TEATRO VOCACIONAL

El 29 de enero de 2006, en el Foro Social Mundial, reunido en Caracas, Fray François Hutard O.P. intervino en la escenificación de un juicio en el que resultaba imputado Estados Unidos (culpable realmente de muchas cosas, pero no de la que suponen los marxistas), teniendo el susodicho a su cargo el importante papel de juez. El veredicto fue el que necesariamente era de esperarse en ese lugar y con esa gente, sabiendo además que el jurado estaba integrado por comunistas tan frenéticos como el mismo Fray Hutard, y dos funcionarios del gobierno cubano: Raúl Suárez y José Luis Toledo (cfr. “Argenpress” del 30 de enero de 2006). Con la sentencia condenatoria se dió por terminada esta experiencia sobre las tablas de Fray François, pero no su carrera como cómico.

En ese mismo día, en otro acto, esta vez en El Poliedro de Caracas, hubo una actuación del Hermano Marcelo Barros, benedictino, y aunque sea difícil de creer, Prior del Monasterio de la Anunciación de Goiás (Brasil).

Lo que tuvo a su cargo fue la apertura de la representación titulada “No al Imperialismo. No al ALCA”, que contó con la presencia de una hija del Che y del tirano local, Hugo Chávez. La multitud, descripta por la propia prensa cubana como una “marea roja” que “con camisetas, gorras y banderas rojas, se levantan de sus asientos, corean consignas, chiflan”, canta enfervorizada “La Internacional” junto al Hermano Barros, símbolo según esa misma prensa de “que algo nuevo está verdaderamente surgiendo desde abajo y a la izquierda, de que la memoria sigue viva” (ibidem).

En semejante marco, el benedictino glosó su peculiar teología, según la cual, “los grandes iniciadores de los caminos espirituales como Jesucristo y Mahoma propusieron una revolución” (cfr. “Trabajadores”, periódico digital cubano, 30 de enero de 2006).

Por si algo faltaba, cuando un soldado venezolano le pide la bendición, él se niega a dársela diciéndole: “Nuestra revolución no necesita de bendición. Es ella la que nos bendice a todos nosotros”.

Barros viene de lejos revolcándose en el error. En anteriores ocasiones,como en su mensaje al Vº Encuentro de Cristianismo y Homosexualidad, de Torremolinos, Málaga, ha calificado a la Iglesia Católica de: “etnocéntrica, machista, colonizadora y violenta”, y en premio a tan estricta ortodoxia, posteriormente, fue uno de los invitados especiales a un seminario realizado en Puerto Iguazú, que fuera organizado por el Obispo diocesano Monseñor Joaquín Piña Batllevel (cfr. “La Nación”, 21 de febrero de 2005).

Cuanta razón tenía Anzoátegui cuando dijo, “siempre ha habido curas tontos, otros en cambio fueron locos, pero los peores de todos fueron los tontilocos”.


LA DIARREA DE POCHO

El Padre Brizuela, autotitulado Pocho, alcanzó efímera notoriedad en la prensa adicta al oficialismo como anfitrión de Kirchner en su visita a La Rioja del 4 de agosto de 2005. En aquella augusta circunstancia Brizuela pronunció un discurso en el que aclaró que se había comprado un traje nuevo para recibir al Presidente, pero que por comer mucho no le cerraban los botones. Más recientemente, en el llamado Seminario de Formación Teológica, reunido en la misma provincia riojana entre el 9 y el 11 de febrero pasado, confesó sus problemas gastrointestinales diciendo: “Hoy no comí por el miedo de que me dé diarrea”. Pero no todo fue alta teología. Pocho saludó a Hebe de Bonafini (la misma que dijo que el difunto Papa Juan Pablo II “era un cerdo” y “debía arder en el infierno”) cuya presencia agradeció y dijo que lo “estremeció”.

Luego citó laudatoriamente a León Gieco (el mismo que le dedicó una canción a Romina Tejerina, homicida de su propio hijo) y se pronunció por la Revolución “que establecerá la igualdad aboliendo las diferentes clases sociales”.

Para que nada faltara, mencionó al marxista Eduardo Galeano, recordó a Monseñor Angelelli como “profeta de América”, hasta que culminó con un encendido elogio al “Che” Guevara. Después de fustigar el uso de las estampitas como elemento de devoción popular, cantó loas al indigenismo, al Obispo de Viedma —Monseñor Laxague—, y a dos pastores protestantes presentes en el “evento ecumenista”.

La verdad es que con curas, obispos, pastores, alfaquíes y brujos, como los que realizan estos eventos verdaderamente no se necesitan demonios.


FIDEL DE FIESTA

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI), voz cantante y sonante de las iglesias protestantes, se solaza con la asunción a los gobiernos de Chile y de Bolivia de la atea Michelle Bachellet y del cocalero Morales.

Así, el diario oficial del Partido Comunista Cubano, “Granma”, en su edición del martes 21 de febrero de 2006, publicó al respecto las declaraciones elogiosas de Samel Kobia luego de la reunión del CMI realizada en Porto Alegre, Brasil, donde también participaron, además de pastores rojos varios, destacadas figuras del comunismo internacional, como por ejemplo la invitada del Almirante Jorge Godoy, Rigoberta Menchú, y el premio nobel Adolfo Pérez Esquivel.

Lamentablemente, a esta tenida del anticristianismo y por ende del abortismo y de la contranatura, asistió como observadora una delegación del Vaticano.

Verdaderamente, para observar los desvaríos de toda esta gentuza bastaba con ingresar a la web. Mejor hubiera sido que la Santa Sede remitiera una legión de arcángeles arcabuceros.

Fernando José Ares

lunes, 9 de marzo de 2009

Mirando pasar los hechos


FUERTE APACHE

Junto al destape inmoral y la miseria inducida, frutos de la “Democracia” restaurada hace un cuarto de siglo, la perversión resultante produjo hace unas semanas su espantosa primicia. Una variante de la “ruleta rusa”… esta vez apuntando al otro, para asesinarlo recreativamente.

En este caso la víctima fue un gendarme elegido al azar. De tal modo cayó por un tiro en la nuca otro servidor del orden, desprevenido, a mano de evidentes alucinaciones adictivas. Ocurrió en “Fuerte Apache”, un sitio siniestro cuya denominación por sí misma evoca salvajismos incoercibles.

El gendarme fue asesinado porque sí, por un “joven” depravado, buscando ganar prestigio y puntaje entre las barras criminales del lugar. Entonces, las “autoridades” y los psicologistas se están devanando los sesos por averiguar la índole de semejante monstruosidad y encontrarle remedio, mientras ante sus narices pululan todas las causas. Las incitaciones al vicio, a la depravación y el odio, en un medio creado y alimentado por la perversidad de una oligarquía plebeya y descarada que desde la opulencia del poder confina en la miseria más indigna a infelices seres, a la par adulándolos, para colmo del sarcasmo.

En tal ámbito tenebroso, el propio ministro de Justicia de la Nación empeña sus esfuerzos por despenalizar el consumo de drogas. Y para más, un drogadicto afamado es elegido por el Gobierno como icono de la argentinidad; al paso que desde la televisión y la radio supervisadas por el COMFER se emiten brutales incitaciones a la perversidad.

Mientras, al compás, los demás medios siguen resaltando al detalle los crímenes de todo tipo de reincidentes, siempre favorecidos por libertades amparadas en las más inicuas e increíbles garantías para la delincuencia.

La sociedad no olvida que el actual mandamás impuso en la Corte Suprema de Justicia —contra la tenaz oposición de prudentes juristas— a un ministro de los llamados “garantistas” que ha tenido la audacia de presentarse ante el Senado de la Nación asistido por un peligrosísimo sujeto, convicto de secuestros extorsivos.

Juan Esteban Olmedo

domingo, 8 de marzo de 2009

Reflexiones cuaresmales


LA LIMOSNA

¿Qué podremos imaginarnos más consolador para un cristiano que tuvo la desgracia de pecar, que el hallar un medio tan fácil de satisfacer a la justicia de Dios por sus pecados? Jesucristo, nuestro Divino Salvador, sólo piensa en nuestra felicidad, y no ha despreciado ningún medio para proporcionárnosla. Por la limosna podemos fácilmente rescatarnos de la esclavitud de los pecados y atraer sobre nosotros y sobre todas nuestras cosas las más abundantes bendiciones del cielo; mejor dicho, por la limosna podemos librarnos de caer en las penas eternas. ¡Cuán bueno es un Dios que con tan poca cosa se contenta!

De haberlo querido Dios, todos seríamos iguales. Mas no fue así, pues previó que, por nuestra soberbia, nos habríamos resistido a someternos unos a otros. Por esto puso en el mundo ricos y pobres, para que unos a otros nos ayudáramos a salvar nuestras almas. Los pobres se salvarán sufriendo con paciencia su pobreza y pidiendo con resignación el auxilio de los ricos. Los ricos, por su parte, hallarán modo de satisfacer por sus pecados, teniendo compasión de los pobres y aliviándolos en lo posible.

Ya ven, pues, cómo de esta manera todos nos podemos salvar. Si es un deber de los pobres sufrir pacientemente la indigencia e implorar con humildad el socorro de los ricos, es también un deber indispensable de los ricos dar limosna a los pobres, sus hermanos, en la medida de sus posibilidades, ya que de tal cumplimiento depende su salvación. Pero será muy aborrecible a los ojos de Dios aquel que ve sufrir a su hermano, y, pudiendo aliviarlo, no lo hiciera.

Para animarlos a dar limosna, siempre que sus posibilidades lo permitan, y a darla con pura intención solamente por Dios, voy ahora a mostrarles cuán poderosa es la limosna ante Dios para alcanzar cuanto deseamos, cómo la limosna libra, a los que la hacen, del temor del juicio final, y cuán ingratos somos al mostrarnos ásperos para con los pobres, ya que, al despreciarlos, es al mismo Jesucristo a quien menospreciamos.


Bajo cualquier aspecto que consideremos la limosna, ella es de un valor tan grande que resulta imposible que comprendamos todo su mérito; solamente el día del Juicio Final llegaremos a conocer todo su valor. Si quieren saber la razón de esto, aquí la tienen: podemos decir que la limosna sobrepuja a todas las demás buenas acciones, porque una persona caritativa posee ordinariamente todas las demás virtudes.

Leemos en la Sagrada Escritura que el Señor dijo al profeta Isaías: “Vete a decir a mi pueblo que me han irritado tanto sus crímenes que no estoy dispuesto a soportarlos por más tiempo: voy a castigarlos perdiéndolos para siempre jamás”. Se presentó el profeta en medio de aquel pueblo reunido en asamblea, y dijo: “Escucha, pueblo ingrato y rebelde, he aquí lo que dice el Señor tu Dios: Tus crímenes han excitado de tal manera mi furor contra tus hijos, que mis manos están llenas de rayos para aplastarlos y perderlos para siempre. Ya ven, les dice Isaías, que se hallan sin saber a dónde recurrir; en vano elevarán al Señor vuestras oraciones, pues Él se tapará los oídos para no escucharlas; en vano llorarán, en vano ayunarán, en vano cubrirán de ceniza vuestras cabezas, pues Él no volverá a vosotros sus ojos; si los mira, será en todo caso para destruirlos. Sin embargo, en medio de tantos males como los afligen, oigan de mis labios un consejo: seguirlo, será de gran eficacia para ablandar el corazón del Señor, de tal suerte que podrán en alguna manera forzarlo a ser misericordioso con ustedes. Vean lo que deben hacer: den una parte de sus bienes a sus hermanos indigentes; den pan al que tiene hambre, vestido al que está desnudo, y verán cómo súbitamente va a cambiarse la sentencia pronunciada contra ustedes”.

En efecto, en cuanto hubieron comenzado a poner en práctica lo que el profeta les aconsejara, el Señor llamó a Isaías, y le dijo: “Profeta, ve a decir a los de mi pueblo, que me han vencido, que la caridad ejercida con sus hermanos ha sido más potente que mi cólera. Diles que los perdono y que les prometo mi amistad”.

Oh, hermosa virtud de la caridad, ¿eres poderosa hasta para doblegar la justicia de Dios? Mas ¡ay! ¡cuán desconocida eres por la mayor parte de los cristianos de nuestros días! Y ello, ¿a qué se debe? Proviene de que estamos demasiado aferrados a la tierra, solamente pensamos en la tierra, como si sólo viviésemos para este mundo y hubiésemos perdido de vista, y no los apreciásemos en lo que valen, los bienes del cielo.
Vemos también que los Santos la estimaron hasta tal punto la caridad para con los demás, que tuvieron por imposible salvarse sin ella.

En primer término les diré que Jesucristo, que en todo quiso servirnos de modelo, la practicó hasta lo sumo. Si abandonó la diestra de su Padre para bajar a la tierra, si nació en la más humilde pobreza, si vivió en medio del sufrimiento y murió en el colmo del dolor, fue porque a ello lo llevó la caridad para con nosotros. Viéndonos totalmente perdidos, su caridad le condujo a realizar todo cuanto realizó, a fin de salvarnos del abismo de males eternos en que nos precipitara el pecado. Durante el tiempo que moró en la tierra, vemos su corazón tan abrasado de caridad, que, al hallarse en presencia de enfermos, muertos, débiles o necesitados, no podía pasar sin aliviarlos o socorrerlos.

Y aún iba más lejos: movido por su inclinación hacia los desgraciados, llegaba hasta el punto de realizar en su provecho grandes milagros. Un día, al ver que los que lo seguían para oír sus predicaciones estaban sin alimentos, con cinco panes y algunos peces alimentó, hasta saciarlos, a cuatro mil hombres sin contar a los niños y a las mujeres; otro día alimentó cinco mil. No se detuvo aún allí. Para mostrarles cuánto se interesaba por sus necesidades, se dirigió a sus apóstoles, diciendo con el mayor afecto y ternura: “Tengo compasión de ese pueblo que tantas muestras de adhesión me manifiesta; no puedo resistir más: voy a obrar un milagro para socorrerlos. Temo que, si los despido sin darles de comer, van a morir de hambre por el camino. Hagan que se sienten; distribuyan estas pocas provisiones; mi poder suplirá a su insuficiencia” (San Mateo, XVI, 32-38). Quedó tan contento con poderlos aliviar, que llegó a olvidarse de sí mismo (…)

Leemos en la Sagrada Escritura que Tobías, santo varón que había sido desterrado de su tierra por causa de la cautividad de Siria, ponía el colmo de su gozo en practicar la caridad para con los desgraciados. Cuando creyó llegado el fin de su vida, llamó a su hijo junto al lecho de muerte: “Hijo mío, le dijo, creo que dentro de poco el Señor va a llevarme de este mundo. Antes de morir tengo que recomendarte una cosa de gran importancia. Prométeme, hijo mío, que la observarás. Da limosna todos los días de tu vida; no desvíes jamás tu vista de los pobres. Haz limosna según la medida de tus posibilidades. Si tienes mucho, da mucho, si tienes poco, da poco, pero pon siempre el corazón en tus dádivas y da además con alegría. Con ello acumularás grandes tesoros para el día del Señor. No olvides jamás que la limosna borra nuestros pecados y preserva de caer en otros muchos. El Señor ha prometido que un alma caritativa no caerá en las tinieblas del infierno, donde no hay ya lugar para la misericordia. No, hijo mío, no desprecies jamás a los pobres, ni tengas tratos con los que los menosprecian, pues el Señor te perdería. La casa, le dijo, del que da limosna, pone sus cimientos sobre la dura piedra que no se derrumbará nunca, mientras que la del que se resiste a dar limosnas será una casa que caerá por la debilidad de sus cimientos”; con lo cual nos quiere manifestar que una casa caritativa jamás será pobre: por el contrario, que aquellos que son duros para con los indigentes, perecerán junto con sus bienes.

Sermón del Santo Cura de Ars

viernes, 6 de marzo de 2009

Guerra justa contra el marxismo


SEPULCROS
BLANQUEADOS


La impostura oficial, abocada a glorificar a los guerrilleros marxistas que le declararon la Guerra Revolucionaria a la Argentina con el apoyo internacional de varios Estados Terroristas, desde el cubano hasta el soviético, ha recibido el pasado Martes Santo una nueva bendición del Cardenal Bergoglio. El Martes Santo, para que la profanación fuera completa. Cuando el centro de toda contemplación y de toda conducta cristiana, no debía ser otro sino el misterio de la inminente resurrección; cuando las lecturas del día remitían al profeta Isaías definiendo la vocación del siervo de Dios como el oficio de ser luz para las naciones (Isaías, 49, 1-6); cuando la tierra se prepara para el sepulcro y el cielo para la gloria, el Cardenal y los suyos celebraron la memoria de quienes se alistaron con el ateísmo.

Fue en San Patricio, más que parroquia —como la de la Santa Cruz, como tantas otras— verdadero museo de la propaganda anticatólica y antro de agitación irreligiosa. Aguantadero de siniestras organizaciones, podio de fariseos, teatro de la amnesia, vidriera de la malaventurada progresía.

La verdad es muy distinta a la versión amañada que dan gobierno y clerecía. Angelelli, Mujica, las monjas francesas o los palotinos, integrantes todos de la nómina de “mártires” que el Cardenal considera beatificables si no canonizables, eran activos militantes de las bandas terroristas, traidores consumados a Cristo y a la Iglesia. Compañeros de ruta, socios y cómplices de los innúmeros crímenes cometidos por los rojos; desembozados o agazapados miembros de los forajidos pelotones de erpianos y montoneros. Ellos mismos lo han testimoniado con desparpajo y abundancia de pruebas. Ellos mismos, sabiéndose impunes y poderosos, han reivindicado las sangrientas trapisondas. Como lo hiciera en el 2000 Ernesto Jauretche, precisamente en relación con el papel de los palotinos. Ésta es la verdad, se busquen para encubrirla o edulcorarla los eufemismos que se buscaren.

Sin embargo, para tales apóstatas abundan los homenajes “litúrgicos”, los servicios interreligiosos, las “misas” ecuménicas, los santuarios con votivas lumbres, las trágicas parodias rituales de un sincretismo atroz, en el que convergen judíos, masones, herejes y vulgares patanes. Todo suma a la alucinación colectiva de una feligresía errática a la que le han trastrocado el sentido más hondo de la vida martirial.

Para el montonero Taiana, el Cardenal y sus acólitos tienen pronta la preocupación por sus presuntos padecimientos en tiempos de la “dictadura”. Para sus víctimas inocentes, el mutismo, la desaprensión y el olvido. Para el protervo Telerman, las visitas de cortesía y los recíprocos augurios. Para quienes padecen su gestión, desde los tiempos de Ibarra, edificada en el apoyo a la cultura de la muerte, la contranatura, la subversión y la blasfemia, no hay pastorales tan caritativas ni beneplácitos efusivos.

La tenida de San Patricio no sólo fue una fiesta de la nueva y ficta historia oficial. Fue casi —porque el paralelismo es inevitable— la sombría consolidación de lo que en las negras horas de la Rusia leninista se dio en llamar Iglesia Renovada, con el traidor Alexander Vedensky a la cabeza; esto es, una asamblea dócil y funcional a los requerimientos del bolchevismo. La Iglesia deja de ser así “la basura” identificable con “la dictadura”, poniéndose del lado de los marxistas, y llorando con ellos los comunes muertos de una guerra inicua que supieron librar codo a codo. Los sepulcros de los demonios se blanquean. Quienes lo hacen posible se convierten en sepulcros blanqueados. Ya se sabe qué dijo de ellos el Señor.

El miserable de Kirchner conoce bien los trucos. Por eso asiste a estas funciones de “su” iglesia católica, como asistió ayer a los sacrilegios del sodomita Maccarone, o a la toma de posesión del oficialista Monseñor Romanín o a los despliegues canallescos del Padre “Pocho” Brizuela. La Iglesia Renovada es ahora, para Kirchner, su nueva madre y maestra. Y ella, como una barca invertida y maldita, lo recibe en su seno, le da la mano y lo acoge con holgura. Navegan en bajamar o en aquerónticas aguas. Con esta “iglesia”, claro, no miente al decir que “nunca tuvo problemas”.

Pero en la patria hubo católicos a quienes, por odio a la Fe, mató arteramente la guerrilla marxista. La misma a la que sirvieron los palotinos, las monjas francesas, Angelelli y Mujica. Católicos cabales, asesinados por ser testigos valientes de la Cruz. Católicos como Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. Católicos como tantos humildes soldados o policías, abatidos a mansalva, sin tiempo a veces para musitar una oración. Católicos como los guerreros de Tucumán, que portaban escapularios en sus pechos y ataban el rosario al caño del fusil. ¿Qué Misa celebró públicamente por ellos, Cardenal Bergoglio? ¿Qué llanto derramó por sus memorias, qué consuelo para sus deudos, que confortación para sus familiares, qué homenaje visible y orgulloso tributó en el altar para sus conductas de combatientes de Dios y de la Patria? ¿Qué santuario alberga sus restos y ante ellos su responso y su homenaje? ¿Qué proceso de beatificación promueve o acompaña Usted, para quienes por luchar por el Amor de los Amores, mató el odio desalmado y oscuro? ¿Qué secreta lista de mártires integran estos gloriosos caídos para que ninguno de sus nombres egregios resuenen entre los muros posesos del templo de San Patricio? Al final era cierto. Existe el Evangelio de Judas. Pero no es un apócrifo de la gnóstica secta cainista. Es una triste realidad que parece escribir a diario la Jerarquía nativa.

Caídos en la guerra justa contra el marxismo: primero por sus almas hemos elevado esta Semana Santa nuestras más encendidas plegarias. Y no habrá pastor medroso ni gobernante crápula que puedan impedir que lleguen, piadosas e invictas, ante el Dios de los Ejércitos.

Caídos en la guerra justa contra el marxismo: a la diestra del Padre, donde no llegan las felonías del clero ni las crueldades de los resentidos, descansen en paz.

Caídos en la guerra justa contra el marxismo:

¡Presentes!

Antonio Caponnetto

Nota: Este editorial pertenece al Nº 55 de nuestra Revista, correspondiente al mes de abril de 2006.

jueves, 5 de marzo de 2009

El profeta de la Argentina


BUENAS NOTICIAS:
SE VIENE EL APOCALIPSIS

Periodista: Para finalizar con los temas relacionados con la religión sería interesante que nos hablara de uno de los temas por los cuales usted, a través de los años, ha demostrado mayor interés: el Apocalipsis.

Padre Castellani: A mí me llamó la atención desde chico. A los nueve años empecé a leer todo lo que había sobre el Apocalipsis porque me cayó en las manos un libro sobre el tema ilustrado por Gustavo Doré, el francés. El mismo tenía figuras e ilustraciones y yo, por ver las mismas, acabé por leer el libro que me pareció como de cuentos de hadas. Claro, no entendí el significado profundo de este libro, que es el último de las Sagradas Escrituras. Después seguí leyendo, ya más seriamente, todo lo relacionado con el Apocalipsis. Me pareció que lo más serio que me llegó es el tomo dedicado al tema de Cornelio Alápide, último tomo del libro que escribió sobre toda la Escritura. Cuando yo era maestrillo en El Salvador sufrí una operación, y esa vez no pude ir a Mar del Plata donde habían ido todos los demás compañeros. Me quedé en el cuarto y de la biblioteca de los maestrillos tomé esa obra de Cornelio Alápide y leí el Apocalipsis solamente. Entonces me quedó grabada la interpretación que daba sobre las visiones del Apóstol San Juan y dicha interpretación la escribí en un libro que tenía, un “Manual del Cristiano”. Anoté en el margen las interpretaciones y, después, seguí estudiándolo siempre. Leyendo el Apocalipsis. Rechazando algunas cosas y autores y aceptando otras. Hasta que me hice una idea más o menos clara de lo qué es el Apocalipsis.

Periodista: ¿Cuál es esa interpretación?

Padre Castellani: Hay una tendencia, que hubo siempre, a considerar todo el Apocalipsis como la historia de la Iglesia. Desde su fundación hasta sus últimos años. Esa tendencia por San Agustín y por San Alberto Magno. También por Santo Tomás. Ellos creyeron que las etapas de la vida de la Iglesia se contenían en el Apocalipsis cuyo final es la parusía, o segunda venida de Cristo. De manera que a mí me parece que ésa es la opinión recta. Las siete iglesias que aparecen al principio del Apocalipsis representan siete estadios de la vida de la Iglesia. Pero en forma simbólica. Es muy difícil; eso se puede aceptar o se puede rebatir, porque muchos los rechazan, dicen que no. Ahora, todo él está escrito en forma de metáforas y símbolos y hay que tratar de interpretar esas imágenes si uno quiere interpretar, o entender, el Apocalipsis. Pero es un libro muy difícil y uno no puede estar muy seguro de lo que entiende, pues puede parecerla que una cosa es así y equivocarse.

Periodista: De acuerdo a su interpretación, ¿cuál sería, pues, la actual etapa, la última Iglesia?

Padre Castellani: Esta es o la penúltima o la última. La última no me parece mucho, porque antes de la Parusía debe venir el anticristo y existir una gran apostasía en el mundo. Ahora la gran apostasía se podría ver hoy, quizá, porque hay una “recesio”, dice San Pablo. Una separación. Pero esa palabra que significa separación en latín, en griego es apostasía. Eso se podría ver hoy día pero, también, se podría negar. Porque en muchas partes de la Iglesia no hay apostasía, hay Fe. Jesucristo dijo: “¿Cuando el Hijo del hombre vuelva creéis que encontrará la fe en la tierra?” De manera que no encontrará la fe; pero, Él habla de la fe organizada en la Iglesia y no de la fe suelta, en algunos individuos. Ahora el anticristo no se ve todavía. Si bien hay algunos casos de gran infidelidad en muchas personas, no se ve encadenada en un hombre que tenga poder sobre todo el mundo. Que ésa es la noción del anticristo. No es una noción que esté en el Apocalipsis pero está en la tradición apostólica, en algunos, en muchos Santos Padres. Eso de que vaya a haber un monarca de todo el mundo, a eso tiende el mundo de hoy, a la unificación. El mundo va a la unificación de las naciones en una sola nación. Incluso hay un partido en Inglaterra y otro en Estados Unidos que trabajan para eso, para la unidad en una sola nación, para abolir las fronteras y depender de un gobierno único, los Oneworlders. Esa es la idea del anticristo para los Santos Padres, para los cuales no hay unificación posible de todo el mundo si no es por obra de Jesucristo. Y eso recién va a suceder cuando venga, por segunda vez, Jesucristo.

Periodista: Esa unificación bajo el poder del anticristo tendría alguna similitud con lo que algunos denominan “sinarquía”.

Padre Castellani: Sí. Así la llaman ahora.

(Tomado del libro “Conversaciones con el Padre Castellani”, de Pablo José Hernández. Colección “Diálogos polémicos”, edit. Hachette, año 1977)

miércoles, 4 de marzo de 2009

Cultura de la vida


CUESTIONES DE
SEXO Y SESO


Como lo que hoy se denomina cultura llega a todos lados —y por eso hay que andar con cuidado— parece importante tomar los recaudos necesarios para fortalecer esa forma mentis, ese manojo de criterios básicos que esquemáticamente podríamos llamar realista. No digamos arquitectónica, teológica o jerárquica, sino al menos rústicamente ordenada, discretamente memoriosa y moderadamente lógica. Todo esto ya garantizaría un mejor y más dócil acceso a la realidad.

Así como una sana gnoseología podría resultar la clave de distinción para entender la naturaleza humana; algo así como la llave codificada para acceder al principio espiritual del alma, también la recta comprensión de la sexualidad es —en cierta manera— la variable estratégica para entender al hombre total, al hombre íntegro. Sin reduccionismos ni mutilaciones.

En efecto, de una mala definición de la sexualidad se seguirán demás errores antropológicos y, en consecuencia, morales. Sea en torno a la corporeidad, al genuino amor, a la fidelidad, a la familia o a la paternidad, por nombrar algunos. De ahí también lo perentorio que resulta definir bien esta importante noción. Porque la sexualidad subvertida es sólo un jalón más de la subversión cultural.

Entonces, es preciso entender las nuevas leyes y reglamentaciones de educación sexual a la luz de las ideologías en general. Y se entienden las ideologías dominantes sólo a través del prisma de la eterna lucha entre el poder de la luz y el poder de las tinieblas.

Vayan aquí algunas pocas consideraciones —no por sencillas menos olvidadas— que no vendría mal tener en cuenta ante la avalancha totalitaria de criterios educativos en materia sexual:

1) Se acusa, con insistencia llamativa, de haber descuidado la educación sexual. De haberla convertido en un tabú, en primer lugar por culpa de la Iglesia Católica. Pero se suele confundir el sentido del tabú con el sentido del pudor. Recordemos que el pudor se da en tres ámbitos: la vivienda, la vestimenta y el lenguaje. La intimidad debe quedar resguardada en estas tres dimensiones. No todo se puede decir o ver sin distinción de tiempo, lugar o circunstancia. Decir algo en una clase, que justifique una sensualidad mórbida, un desorden glandular o una curiosidad malsana, o dar más información de la prudentemente necesaria a determinada edad, no es una batalla al tabú: es un atropello al pudor. Que no instale el baño en la terraza de mi casa o en la vidriera de mi negocio no quiere decir que con actitud timorata haga de mis necesidades vitales un tema tabú. Sólo significa que mi presentación en sociedad la realizo con el rostro.

2) Tal como lo avizoró el Padre Castellani, el liberalismo levanta monumentos a las causas y cadalsos a las consecuencias. Porque el liberalismo es como un monstruo disfrazado de cordero. Su estrategia es muy parecida a la que usa el diablo para tentarnos. En consecuencia, si se predica y se promueve el liberalismo, que después no se lamente el inevitable desenlace. Si se institucionaliza el pecado que no se pida como fruto una vida virtuosa. Si se promueve el desparpajo, que no se mendigue la decencia. Si se le concede lo más alto del rating a la impudicia, que no se acuda a las cámaras ocultas para denunciar la perversión.

3) Está muy bien que se eduque con sentido preventivo. Dicen que Don Bosco lo hacía. Pero esto consiste en preparar el alma para situaciones que —aún en potencia— no se han hecho actuales, visibles, operantes. Prevenir no es pergeñar cosas que no existen. Tampoco es presuponer una sexualización de la conducta a una edad tan temprana que cualquier criterio psicoevolutivo desecharía.
Menos todavía consiste en genitalizar absolutamente todo en el niño, cayendo en una monopolización sexológica de cuanta conducta o comentario manifieste, en contra del más elemental sentido común. Todo esto está muy cerca del delirio erotomaníaco. Reclamemos el derecho a que nos crean que si hablamos de órgano, también estamos refiriéndonos a un instrumento musical. Y si aludimos al acto, estamos pensando en el del 25 de mayo.

4) No se deben aceptar separaciones donde no las hay. “Podés elegir, es tu cuerpo”, nos dicen. Error. No tenemos un cuerpo como quien tiene una moto y dispone de ella instrumentalmente. Somos nuestro cuerpo. Mi cuerpo soy yo. Somos un cuerpo habitado por un alma espiritual.
Y ese ser que se llama creatura está vocado a una vida virtuosa para ver después a Dios cara a cara. No existe el cuerpo si no es habitado por el alma. Como la tradicional broma de los chicos de golpear al compañero y defenderse arguyendo: “no fui yo, fue mi mano”, es ridículo establecer esta separación. Sin embargo, de igual manera se autonomizan los órganos sexuales, y se los clausura y encasilla en los parámetros de placer-displacer. Y al separar lo que nunca debió autonomizarse se los personaliza, llegando a situaciones por demás representativas como las exitosas obras teatrales Diálogos del pene o de la vagina, con sus correspondientes públicos afines a tamaña locura. Es curioso. Se separa lo que tiene una sola identidad y se une lo que tiene sustancialmente dos realidades. Para abortar es mi decisión y es mi vida. Para fornicar no soy yo, es mi cuerpo y son las necesidades de mis instintos.

5) La sexualidad no es un invento de este gobierno ni del ministro de salud. Es recomendable no acercarse al tema empapado de snobismo. La Iglesia ha enseñado mucho y bien al respecto. No caigamos en una versión barata de la amnesia del descubridor, de la que hablaba Pitirim Sorokin. Las leyes positivas se han separado tanto de las leyes eternas que llegan casi al ridículo. “A partir de mañana, por decreto de necesidad y urgencia, la erección se adelantará dos años”, podría ser la nueva norma para EGB 3 y Polimodal. Cualquier educador sano sabe el tiempo de la sexualidad en la tarea formativa de la persona total.

6) Sólo se entiende bien la sexualidad desde la persona. Y sólo se entiende la persona desde Dios. Es preciso insertar la realidad sexual en el compromiso de ser virtuoso. Y el compromiso de ser virtuoso en el destino final de la Mesa Celestial. El placer está regulado por la templanza y por criterios de prudencia, no por las enfermedades de transmisión sexual ni por el rendimiento escolar. El placer sin virtud no es materia de promoción curricular.

7) Finalmente y a modo de anexo, un comentario epistemológico: la tan popular sexología no existe. Salvo que se la enseñe en las horas de química o zoología. ¿Qué es? ¿Una descripción de cómo funciona el pene o de qué modo se realiza el apareamiento? Entonces que se dé en Biología, y con reservas. ¿Un recetario sobre obtención de placer? Que se dé en Ética. Mal nacida como está, difícilmente se adapte a alguna de las dos. No tiene absolutamente ningún fuero propio que reclamar —mucho menos de índole educativo—. Es preciso y urgente llamar a las cosas por su nombre: al pan, pan, y a lo puerco, puerco.

Jordán Abud

martes, 3 de marzo de 2009

Desagravio


CONVOCATORIA
A
UN DESAGRAVIO
IMPOSTERGABLE


A mediados de febrero, el Canal 10 de Israel emitió un programa blasfemo y sacrílego, ofendiendo en forma inusualmente satánica los principios, los símbolos y las figuras de la Fe Católica.

Dichos ataques fueron repetidos y propalados multimediáticamente por todo el mundo, probando una vez más el odio programado contra Nuestro Señor Jesucristo que alienta Israel y sus innúmeros secuaces.

En consonancia con la magnitud de la ofensa, los líderes de la Iglesia Católica en Tierra Santa emitieron un comunicado conjunto, el pasado 18 de febrero, para condenar lo que no trepidaron en llamar “repugnantes ataques”.

El Comunicado, en su parte más saliente declara:

“El programa dirigió sus ataques contra las figuras más sagradas de nuestra fe con el objetivo, como el mismo director de la emisión declaró específicamente, de destruir el cristianismo […] De este modo el canal ha sido utilizado «para profanar nuestra fe y ofender a millones de cristianos en el mundo» […] Este episodio se inscribe en un contexto más grande de ataques continuos contra los cristianos en Israel desde hace años […] «Hace tan sólo unos meses, copias del Nuevo Testamento fueron públicamente quemadas en el patio de una sinagoga en Or Yehuda. Desde hace años, el cristianismo ha hecho mucho para detener manifestaciones de antisemitismo, y ¿ahora los cristianos en Israel acabarán convirtiéndose en víctimas de una manifestación de anticristianismo de bajo nivel?» […] «Condenando éste y todos los demás actos hacemos un llamamiento a todas las partes implicadas a investigar el asunto y a tomar las acciones necesarias para acabar con esta horrible profanación de la fe» […] Es necesario que el Canal 10 reconozca su responsabilidad y que pida perdón de manera pública y oficial y que no vuelva a repetir algo así”.

A pesar de estas valientes palabras, en nuestra patria, la ofensa fue propalada con indisimulada complicidad, sin que nadie convocara a un desagravio público a Nuestro Señor, a su Santísima Madre y a la Fe Católica.

Precisamente porque no queremos ser cómplices, siquiera por omisión, es que invitamos a rezar un rosario en desagravio.

La cita es el martes 10 de marzo a las 18:00,
en el Camarín de la Virgen del Rosario de la Reconquista,
en el Convento de Santo Domingo,
Belgrano y Defensa.


Quede aclarado que se trata de un acto exclusivamente penitencial y religioso.

¡Acompáñenos a honrar a Cristo Rey y a María Reina!

Se ruega difundir

lunes, 2 de marzo de 2009

Cuánta falta nos hace

S.S. PÍO XII

El dos de marzo de 1876 nació Eugenio Pacelli, el glorioso Papa Pío XII.

El dos de marzo de 1939 fue elevado a la Silla de Pedro.

En este dos de marzo, cuando hace ya más de medio siglo que contempla la faz del Padre, le pedimos que ruegue por la Santa Madre Iglesia, que falta le hace.

Poesía que promete


HIMNO DE LAUDES
PARA EL TIEMPO DE CUARESMA

Oh Sol de salvación, oh Jesucristo:
Alumbra lo más hondo de las almas,
En tanto que la noche retrocede
Y el día sobre el mundo se levanta.

Junto con este favorable tiemp
Danos ríos de lágrimas copiosas
Para lavar el corazón que (ardiendo
En jubilosa caridad) se inmola.

La fuente que hasta ayer manó delitos
Ha de manar desde hoy perenne llanto
Si con la vara de la penitencia
El pecho empedernido es castigado.

Ya que ha llegado el día, el día tuyo,
Y vuelve a florecer el universo,
Compartamos su gozo los que fuimos
Devueltos por tu mano a tus senderos.

Oh Trinidad clemente: que te adoren
Tierra y cielo a tus pies arrodillados,
Y que nosotros, por tu gracia nuevos,
Cantemos en tu honor un nuevo canto.

Francisco Luis Bernárdez

domingo, 1 de marzo de 2009

Caso Williamson


EL JURAMENTO ANTINEGACIONISTA

por Antonio Caponnetto

Hacia mediados de febrero, por vía digital primeramente y en forma gráfica después (Cfr. “Cabildo” nº 79, págs. 16-18), hicimos circular un escrito al que titulamos El otro negacionismo. Alude el mismo a la tensa situación eclesiástica desatada a propósito de las declaraciones de Monseñor Richard Williamson, y al drama de que más preocupe hoy negar una versión historiográfica hebrea que los fundamentos esenciales de la Fe Católica.

La nota tuvo su circulación, y como suele suceder, sus adhesiones y sus objetores. Explicamos las primeras —Dios quiso que abundantes y gratas—porque son muchas las personas que están esperando la mayor claridad sobre estas cuestiones, por dura que resulte. La esperan de los sacerdotes, de los pastores, de los intelectuales prominentes. Y cuando de ellos no procede, agradecen con entusiasmo que hablen los simples laicos con el catecumenado aprobado. Y explicamos las calificadas objeciones porque enbuenahora existen los lectores amigos —sacerdotes y laicos— que nos las hacen llegar con el mejor espíritu de corrección y de enmienda.

Pensando en unos y en otros, adherentes y críticos, nos ha parecido oportuno glosar aquí algunas aclaraciones.

I. La defensa del Papa

No desconocemos los esfuerzos del Papa Benedicto XVI en orden a lo que podríamos llamar —algo simplificadamente— el afán restaurador de la Tradición. Desde sus tiempos de Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe que viene dando concretos testimonios de este anhelo, estampado incluso en algunos hechos relevantes de los que muy pocos tomaron debida nota, como los sendos y magníficos prólogos a las dos obras del liturgista alemán Monseñor Klaus Gamber, traducidas al castellano como ¡Vueltos hacia el Señor! y La reforma de la liturgia romana. Esto sin contar su propia obra como liturgo, reseñada en su notable libro El espíritu de la liturgia.

El periodismo malicioso y ramplón, la feligresía ganada por los dislates modernistas, y aún cierto clero supuestamente ilustrado, fingen desagradable sorpresa, o veramente quedan perplejos en razón de su ignorancia, cuando el Pontífice ajusta ciertas clavijas destornilladas, reponiendo gravitantes cosas en su sitio.

O desconocen completamente su ideario —y el depósito de la Iglesia, claro— y reaccionan como si el Papa acabara de descolgarse con las medidas más insólitas; o por lo mismo que saben de quién se trata, no cesan de declararle la guerra. En cualquier caso, a la vista queda tanto el propósito restaurador del Santo Padre como el talante inmoral y corrupto de quienes lo maltratan, pertenezcan o no formalmente a la Barca que preside.

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