viernes, 2 de diciembre de 2011

Sinonimia


DEMOCRACIA Y CORRUPCIÓN
  
  
Del último Campeonato de Corruptos, no discutiré los porcentajes resultantes, más que dudosos, porque otros se ocuparon con mayor solvencia.
  
Ya hemos dicho que, como la democracia nada tiene que ver con el Poder, las elecciones solamente procuran determinar qué traidores a la Patria la venderán en años próximos. Naturalmente, siempre obedecerán a los mismos mandantes, encarnados en los vencedores de la batalla de Malvinas. Porque nunca hay que olvidar que la democracia es el castigo que nos impusieron por el atrevimiento de querer una Patria soberana. Y todos los “gobernantes” constitucionales son cómplices del sistema, en calidad de verdugos del pueblo de la Nación condenada por los verdaderos Poderes. Y nada hay que esperar de las Fuerzas de Ocupación que cambiaron de bando el 14 de junio de 1982.
  
Pero está claro que este es un año muy deportivo para los verdugos y aspirantes a verdugos de la Argentina. Un auténtico campeonato de corruptos. Porque es sabido que, mientras sigan siendo siervos útiles a los Poderes, todos los crímenes serán impunes y los argentinos pagaremos otras veces la deuda externa, enriquecimientos ilícitos, prevaricatos judiciales, encarcelamientos ilegales, silencios y mentiras de los medios, Madres y Abuelas de hijos de… ellas, aviones de parricidas e indemnizaciones de desaparecidos-aparecidos, jueces prostibularios de todo “género”, legisladores de leyes inmorales, etc., etc.
  
Todas calamidades que han de quedar necesariamente impunes, porque son partes del castigo al que estamos sometidos.
  
No se piense que únicamente son delitos las variadas formas de hurto o de peculado y la persecución de los disidentes. Hace tiempo sabemos que no hay aberración prohibida, aunque sí estén prohibidas muchas verdades y virtudes; y sabemos que hay pecados que “claman al cielo” que son alabados, y justicias perseguidas. Delitos más graves aún son los atentados al Bien común en cuanto ordenamiento moral de la sociedad, como escandalizar a los niños legislando la educación pornográfica en “salud reproductiva”; o pretender separar lo que Dios ha unido, mediante la estafa del divorcio; o permitir depravaciones contra  todo orden natural y sobrenatural, y, como cifra de todo, atentar contra la Realeza Social de Cristo, negándola o desafiándola.
  
Y tal como ya Aristóteles apuntaba, los malos gobiernos corrompen al pueblo, porque un pueblo corrupto es el negocio del Tirano. En este último Festival de la Delincuencia, ha quedado demostrado que a la mayoría de las masas que devoran los restos de Argentina, no hay corrupción que le moleste. Nada hay reprobable que repugne a la mayoría electoral. Todo el listado de crímenes contra la virtud de la Justicia, es aceptado festivamente por la mayor parte de votantes, probablemente confiando en aquello de “Hoy por ti, mañana por mí”.
  
Es que, aceptada la rebelión contra Dios que se impusiera en aquel Artículo 33 de la Constitución apóstata de 1853, que ahora reformada se completa con el 37 y otros; y aceptada la tiranía de la partidocracia por el 38, no hay donde hacer pie para fundar la justicia de las leyes.
  
Para colmo, el artículo 36 nos condena a un castigo perpetuo, ya que no habría modo constitucional de corregir los errores y mejorar el sistema. Entonces no hay más fuente de legalidad que la soberanía popular, expresada por la mayoría electoral manipulada por los partidos, para llamar bien al mal y mal al bien, y resultar la supuesta ordenadora de la moralidad social y las costumbres. Las leyes sin justicia expresan la calidad de la soberanía popular.
  
Y así tiene que ser. Porque, si Democracia es soberanía popular y no Soberanía de Cristo, Democracia es subversión moral. Si la realidad es un orden jerárquico esencial que empieza en el Acto Puro y desciende gradualmente hasta la materia informe, pasando por ángeles, hombres, bestias y vegetales, también los espíritus están jerarquizados de Dios para abajo, del Uno hacia lo múltiple. Así que si damos el máximo rango a la multitud atribuyéndole la Autoridad de regir, legislar y juzgar, propia del concepto opuesto, se la estamos negando a Jesucristo, “Judex noster, Legifer noster, Rex noster”.
  
Es decir que si habría formas de democracia jerárquica y respetuosa de un orden moral objetivo quedan fuera de la Constitución y prohibidas de hecho por inconstitucionales. Por eso no queda más remedio que definir a esta democracia como subversión, como sistema de corrupción y delincuencia institucionalizada. No es que todo aspirante a ser electo sea inmoral, pero si tiene éxito, no le será fácil permanecer decente, sin pactar con la delincuencia mayoritaria y gobernante, y sin hacerse cómplice de la corrupción del pueblo.
  
No hay otra solución política que la sanmartiniana. Desde los crímenes unitarios y las tiranías liberales, esta es la historia constitucional argentina, resumida por el General San Martín, mejor que por ningún otro: “Veinticinco años en busca de una libertad que no sólo no ha existido, sino que en este largo período de opresión, la inseguridad individual, la destrucción de fortunas, desenfreno, venalidad, corrupción y guerra civil, han sido el fruto que la Patria ha recogido después de tantos sacrificios” (Carta a Tomás Guido, 17 de diciembre de 1835).
  
Según San Martín, la causa de estos males no eran tanto los gobernantes que cambiaban, como  las ideologías y constituciones liberales: “No en los hombres es de donde debe esperarse el término de nuestros males; el mal está en las instituciones, y sí solo en las instituciones”.
  
De nada serviría llamar a elecciones para cambiar otra vez de personas, si no se cambia la Constitución: “Hace cerca de dos años escribí a Ud., que yo no encontraba otro arbitrio para cortar los males que por tanto tiempo han afligido a nuestra desgraciada tierra, que el establecimiento de un gobierno fuerte, o más claro, absoluto, que enseñase a nuestros compatriotas a obedecer. Yo estoy convencido que cuando los  hombres no quieren obedecer a la Ley, no queda otro arbitrio que la fuerza”… (idem, del 17 de diciembre de 1835).
  
“El hombre que establezca el orden en nuestra Patria: sean cuales fueren los medios que para ello emplee, es el solo que merecerá el noble título de su Libertador” (id., 1° de febrero de 1834).
  
A partir de 1835 empieza la Dictadura de Juan Manuel de Rosas. Y cambia el humor del Padre de la Patria, que ve realizado su proyecto.
  
Aunque hayan nacido en este suelo, no tienen alma argentina quienes rechazan el juicio de San Martín sobre el ejemplo patriótico de Rosas, poniendo una accidental y discutible forma de gobierno por encima del bien común de nuestra Patria.
  
Los desastres de esta democracia tampoco nos hacen felices. Vendimos la Patria por un plato de lentejas que, encima, son amargas y venenosas. Y no nos arrepentimos ni hacemos penitencia por adoptar un sistema extranjero y por renegar de “la defensa de la Religión Católica Apostólica y Romana” que se enunciaba en todo estatuto o proclama institucional hasta Caseros, como lo más constitutivo y constitucional de la Nación.
  
Aunque la destrucción de lo humano siga siendo presentada como un “progreso” y el encierro de la libertad como el derecho, la inflación como un éxito, el saqueo como “redistribución”, etc., etc., la infelicidad y los sufrimientos argentinos no tendrán valor de penitencia, si no hay arrepentimiento y no hay propósito de enmienda.
  
Hay salvación, pero empieza por el arrepentimiento, la penitencia y la enmienda que es aceptación del Salvador, también en las instituciones secularizadas.
  
Marcial Castro Castillo

2 comentarios:

Marca de Rosas dijo...

MUNDO JUDAICO

El Show de la Democracia

El VERDADERO católico no debe votar en este perverso sistema, ya que, la actual Democracia Mundial (masónica, no griega) está basada en la jacobina, atea y masónica Revolución francesa.

La Democracia es enemiga del catolicismo, de la monarquía, de los verdaderos nacionalismos y de las mayorías.

En la Democracia SIEMPRE triunfan las minorías, a saber: los judíos, los homosexuales, las pseudo-religiones heréticas (que gracias al Ecumenismo pretenden equipararse con la Iglesia católica), los "Derechos Humanos" para los delincuentes y terroristas, el "Putinomio" y la adopción de niños indefensos para los homosexuales, el aborto en una sociedad sin espiritualidad producto del materialismo, el libre consumo de drogas para los "goyim" (ganado), la benevolencia democrática del 3x1 para que los asesinos y violadores cumplan la menor condena (no así con enemigos del régimen democrático como el sacerdote Christian Von Wernich y tantos otros), etc., etc..

Es IMPRESCINDIBLE leer:

1) "LA PERVERSIÓN DEMOCRÁTICA" de Antonio Caponnetto.

2) "PROCESO A LA DEMOCRACIA" de Jean Haupt.

3) "NOBILITAS" de Alexander Jacob.

4) "LA MAFIA JUDÍA EN LA ARGENTINA" del israelita Fabián Spollansky.

¿Cuándo podremos volver a decir Mundo Cristiano?

¡¡¡Saludos en Cristo Rey y Su Santísima Madre!!!

Maria dijo...

Viva Cristo rey!!!
Hola ,mellamo maria y trabajo en una radio de internet online la cual en mis horas se transmiten mp3 de antonio caponetto,soy de buenos aires argentina,si pudieran difundir nuestra radio que enlazamos tmb con mexico,les agradeceriamos mucho.

RADIO CATOLICA SANTISIMA TRINIDAD VILLA COAPA MEXICO TE INVITA ESCUCHAR LAS TRANMISIONES DE EVANGELIZACION,CATECISMO Y APRENDISAJE JUNTO

A LETRADOS,SACERDOTES,LAICOS Y SANTOS DEL SEÑOR

Unite,escuchanos aqui http://ermitadeldesierto.blogspot.com/