lunes, 13 de diciembre de 2010

Mirando pasar los hechos

DE SOLDATI A PARTIGIANI
         
NOTICIAS TOPS             
                 

Los últimos acontecimientos deben cambiarle el nombre al TOPS, Teatro de Operaciones del Porteño Sur: Soldati (soldados en el idioma del Duce) ha mutado en Partigiani, esto es, partisanos de la más variopinta procedencia.
             
Las informaciones hablan de bandas de narcos que tratan de “unir” diferentes villas para armar una ciudad de la droga en miniatura: es decir, una ciudad de paco-tilla. Otras especies remiten a andanzas de punteros políticos y avanzadas de ejércitos emergentes (bolivarianos, senderistas, y demás escoria) que planearon un pezzo di bravura (recordemos lo de partigiani) que lograra tomar los asentamientos legales de las madres de terroristas, para distribuir entre grupos de marginales y extranjeros indocumentados; así, el blanco serían ciertas unidades habitacionales por las cuales se lamentaba el parricida Schoklender, hijo de la gran Gorda (madre a la cual todavía no mató. Démosle tiempo), entre hipidos y pedidos de desalojo inmediato de los ahora llamados okupas, antes conocidos como delincuentes a secas.
                
Entre tanto, se suman los revendedores de lotes públicos, los cartógrafos tiralíneas y armadores de carpas, la claque de mujeres y niños ocupados en tirar piedras de regular tamaño a la policía, los manifestantes de la izquierda siempre combativa contra todo orden y sentido común, los periodistas que dan micrófono a los asaltadores de cualquier parapeto y las Vilmas Ripolls que pululan (como todo corpúsculo de su especie) dentro de los estudios de televisión, a buen resguardo de las balas, para seguir con su delirio que les sirve para volver a postularse en algo y sacar el 0,02% de los votos.
                   

Mientras todo ese fermento subversivo se va cocinando —a fuego… de tumbera— los oscuros representantes de la delincuencia avanzan sobre los terrenos públicos, invadiendo lo que no los pertenece y reclamando airadamente lo que no piensan conseguir de buena forma. Estos partisanos indoamericanos, atacadores de policías y camilleros del SAME, incendiarios y reclamadores de agua después, permanecen en terreno ajeno gracias a la ausencia del Estado, más afecto a organizar festivalitos de rock (a falta de Sting, buenos son los charlysgarcías o leonesgiecos del subdesarrollo… auditivo) que a hacerse cargo de la situación.
          
            
LO QUE NO SE DICE           
                 

Mientras se armaba semejante merienda de negros (como dicen en España), Elisabeth Wilhelm se dejaba ver entre Scilla y Caribdis. Rodeada de mamá Hebe y abuela Carlotto, hablaba de los izquierdos humanos como si viviera en un tranquilo suburbio de Estocolmo, y prometía cargos nuevos para Nilda Garré, como si ésta no hubiera demostrado ya con suficiencia y aplomo su asombrosa inutilidad para toda acción positiva.
             
Mas aunque haga uso y abuso de la Cadena Nacional para decir toda suerte de banalidades, lo que no se dice es esto: que la función más perentoria para el Gobierno es durar a toda costa, aunque sea a fuerza de dinamitar el futuro de la Nación. No se dice que se demora en actuar en todas las situaciones que lo requieren en la Capital del Estado, sólo para perjudicar al meteco Mauricio, para lograr su desgaste a fuerza de la exasperación de los porteños. No se dice que la inflación se ha disparado más aún que la inseguridad, porque sería reconocer que el Gobierno es tan inútil como la Garré. No se dice que la situación financiera es delicada y que ya ni dan abasto para seguir acelerando la fabricación de billetes, que ahora importamos desde Brasil, porque con el alza de los precios no alcanza el papel moneda. Pero se intenta demorar la aparición del billete de $ 200 porque sería la demostración palmaria de que lo que palmó fue la economía, en manos de una marioneta de sugestivo nombre (Amado Boudou), que ya hizo sus primeras fintas para volver al Fondo. Y al fondo y a la derecha, suele estar siempre la letrina.
                 
                 
SECCIÓN CHARLAMENTO                
                  

Si fijamos la vista sobre la mal llamada Plaza de los Dos Congresos (y está mal porque no se llama así, sino Plaza Congreso: ni la Nación más ubérrima resistiría duplicar su dotación de congresistas), notaremos que entre pelea y pelea (resueltas a discursos, insultos y hasta algún que otro cachetazo insuficiente), cuando los “honorables” deciden “dar quorum” —es decir, hacer lo que supuestamente están obligados por mor de su elección— según convenga o no a sus intereses partidistas, nunca nacionales, la situación es a pesar de todo tranquila. Este ya casi fenecido 2010 fue el año en el cual menos leyes fueron aprobadas, con menos sesiones y menos —por ende— trabajo para “beneficiar” al pueblo. Recordemos, como al pasar, que el diputado Néstor Carlos Kirchner (con mandato cumplido, felizmente; revista ya en Seccional Averno del Frente para la Victoria… de Satanás) apenas si asistió a una votación. La del putimonio, ese engendro que volvió a unir —como casi siempre, vamos— al Cardenal Primado con los protestantes en un pedido común. No, no fue la recordación de la Noche de los Cristales, fue el pedido de que las familias “tuvieran mamá y papá”. Kirchner fue, votó a favor del putimonio y pocos días después seguramente habrá tenido que esmerarse para justificar eso.
         
Ahora bien: Usted podrá decirme, con más que justa razón, “¿pero por qué uno debería fijar la vista sobre la mal llamada Plaza de los Dos Congresos?” Es cierto. Pero aunque sea hagámoslo por estar en tiempo de penitencia, el morado Adviento.
                  
                     
PERO POR QUÉ NOS TRATAN ASÍ                  
                   

Sin embargo, nos tratan como nos ven. En medio de panorama tan negro, muchos argentinos se enfervorizan… por ver quién gana la final del campeonato de fútbol, o quién entra a jugar la Copa Libertadores, o siguen con pasión las estupideces televisivas de cuanta sentina bailantera se propague por televisión. Un pueblo que ha consentido en nutrirse con elevadas dosis de Aníbal Pachano, Ricardo Fort, Tinelli, Rial, y otros de impronunciable apellido, es un pueblo que gusta de ser intoxicado. Nos tapa la bosta, en ambas categorías: la Bosta-fini y la bosta-gruesa de caballos, esta última no tan repulsiva con la anterior. Tal vez por esta causa el Gobierno, en estas horas, ha decidido tomar una medida acorde con los tiempos que corren: “El titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), Gabriel Mariotto, anunció que entre mayo y junio del año próximo se lanzará un nuevo sistema de medición de audiencia gratuito…” Es decir, se preocupan por ver quién ganará el rating televisivo. ¿Pondrán al frente de estos auditores a la capacitada gente del Indec?
             
Pobre Patria, que tantos años después de la muerte de su Profeta, el Padre Castellani, sigue igual a como este prócer la describiera:
              
“Un país que no sabe bien adonde tira,
un país que mira bizco cuando mira,
un país que ha consentido que lo nutran de mentira
(…)
Pobre patria en manos de hombres tenderos o charlatanes.
¡será posible que hayan muerto ya todos tus capitanes!…”
               
                   
Esperemos que no, querido Padre: pídale a Dios que nos suscite a un Restaurador como el que ya tuvimos. Pero —eso sí— al menos, el que “mira bizco cuando mira” ya fue apagado desde arriba. Libres ya de tales ojos infames, sepamos nosotros tener ojos mejores para ver la Patria.
         
Álvaro M. Varela
                      

3 comentarios:

Anónimo dijo...

la respuesta al clamor del r.p. castellani lamentablemente es positiva. solo que la muerte de los capitanes no fue en combate fue psicòlogica a manos de los psicobolches, "anulando o derrotando" su mente para evitar cualquier reacciòn. tal cual lo enuncia j. bruno genta en su obra libre examen y comunismo. capitanes vivos fisiològicamente pero con su mente anulada, habra que resucitrar la psiquis antes de que terminen, tambien, con muerte fisica. es la hora de los samurai. daniel jorge

Anónimo dijo...

Rodolfo Braceli tuvo la oportunidad de realizarle un reportaje al Padre Leonardo Castellani, allá por los años 70. Se encuentra en internet (ver en google).
Desgraciadamente no aprendió nada. Incluso llegó a preguntarle sobre la pena de muerte y obtuvo respuesta. Pero sospecho que no le quedó nada de tan buen maestro.
Gracias Antonio por tu escrito. Abrazo en Cristo.

edy dijo...

Excelente el articulo
Felicito a Alvaro M. Varela
Pienso exactamente como el y me siento totalmente identificado con sus comentarios
saludos