lunes, 29 de diciembre de 2014

Mirando pasar los hechos


FRANCISCO Y LOS PERROS
EN GONZÁLEZ CATÁN
 
Ocurrió en González Catán, sufrido distrito de la hipertrofia y de la desmesura peronista en el Partido de La Matanza.
 
Debía visitar a uno de mis clientes, Constantino, dueño de una decadente ferretería situada en una excelente esquina pero a la cual ya poca gente entra. En el umbral de la puerta me recibe, cigarrillo en mano, el italiano venido con sus padres a la Argentina cuando tenía cuatro años hace más de sesenta. Su flamante y ostentosa Ámarock blanca sobre la vereda parece decir: después de abrir y cerrar la ferretería todos los días desde hace cincuenta años cuando esto era tierra baldía, la vereda también me pertenece. Pero, a decir verdad y en su descargo, el factor seguridad quizá lo justifica: los robos son el pan de todos los días en la barriadas del conurbano bonaerense.
 
Constantino, de estatura media, cabeza prominente algo tirada hacia atrás y gesto permanente mezcla de disgusto y aire de superioridad, bien podría haber lucido en la puerta de su ferretería una toga blanca de patricio romano en el senado. Sin duda, ese día, como casi todos en las últimas tres décadas de Democracia en la Argentina, Constantino soñaba despierto que su lugar en el mundo estaba más cerca del Tiber que del Matanza. Y, de hecho, así alguna vez me lo expresó. Fruto de algunos de sus cada vez más esporádicos viajes a Calabria había llegado a la conclusión que se había equivocado en permanecer en la Argentina. Atrapado por los años y las propiedades que alguna vez supo construir y con cuya no despreciable renta vive y sostiene la hoy decadente ferretería, ese sueño estaba cada vez más resignadamente lejano. Por lo cual hoy Constantino sigue abriendo su comercio aunque la cosa está cada vez más fea: estos negros de m… ya no gastan la plata o, mejor dicho, la poca que les deja la terrible inflación la gastan en boludeces y zapatillas caras que compran en el nuevo Shopping, me suele decir.
 
Constantino tiene una misteriosa socia a quien sólo una vez vi, sentada en un cuarto sombrío y oculto a la mirada de los clientes, contiguo al salón de ventas, detrás de las severas rejas que protegen el mostrador y la mercadería. Vestida de gris, la obesidad de la socia, inmóvil como un Budha, se desparramaba sobre el escritorio. Entre sus crenchas grises y grasientas me miró con ojos saltones, masculló un saludo y sólo chistó a la jauría que la rodeaba como a una reina babilónica o una de la brujas de Macbeth en el sangriento campo de batalla. Efectivamente, alrededor de la socia de Constantino había entre veinte y treinta perros malolientes recogidos caritativa, piadosa y desordenadamente de la calle. Esta era la causa por la cual yo me resistía cada quincena a ingresar al local, dando el paso decisivo y mortificante de abandonar el aire limpio de la calle por el fétido canino de la ferretería. Tal era el impacto que se recibía al entrar: una especie de golpe de puño de mal olor indescriptible que luego, al retirarse uno la memoria olfativa perseguía durante todo el día.
  
Sin mucho razonar, ahí encontré la obvia explicación de por qué los clientes habían abandonado poco a poco a Constantino y ya no iban a la ferretería más que por lo estrictamente necesario. Lo cierto es que, habiendo tomado confianza con el tano, un día aludí al problema, discreta y diplomáticamente ( los vendedores somos lo primeros asesores comerciales y espirituales de nuestros clientes). A lo cual Constnatino me contestó angustiadamente: “¡¿Qué quiere que le haga?! Es mi socia. Yo gasto cientos de litros de desodorante y limpiapisos por semana. ¡Es mi socia!”
  
Más adelante con más confianza aún, le insistí una vez más con claridad y firmeza de consultor, que si quería sacar adelante la ferretería y recuperar la clientela tenía que deshacerse de los perros. A lo cual Constantino me constestó, esta vez sacando pecho y munido de sólido argumento filosófico-teológico que venía como anillo al dedo para ocultar el desorden de la afectividad humano canina de su ferretería : “No, mire, yo no puedo deshacerme de estos perros… menos aún después de lo que acaba de decir el Papa Francisco: los perros tienen alma y van al cielo y allí los encontraremos. No, yo no puedo ser tan cruel…!”
 
Colofón: he ahí una vez más la ambigüedad, la falacia  y la misericordia en el magisterio y la catequesis de Francisco. ¡Ay! la demagogia de Francisco… disimulando, induciendo y sirviendo de justificación al error y el desorden. Eso sí con gran repercusión mediatica y  rédito de popularidad: son millones los que sin tener las mínimas nociones que la Antropología Filosófica enseña sobre el alma, desconocen que el hombre se asemeja a aquello que mira y contempla… que ignoran que mirando hacia arriba el hombre se espiritualiza en Dios a quien está llamado y que, mirando afectivamente hacia abajo se animaliza; en nuestro caso de marras, perrunamente. Dueño enamorado de bull-dog se parece a bull dog, apasionado dueño de caniche se parece a caniche. En fin, de la próxima franciscada, ¡líbranos Señor!
 
L.A.P
 

7 comentarios:

J...F... dijo...

Pues sí, lo ratifico: "¡Líbranos Señor"! (Me acabo de confesar, sí que no digo más...).

católico, apostólico y romano dijo...

Un gran artículo. Sí señor. Muy bueno.
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Para un criollo, y yo lo osy, un perro y mas aún, un caballo, flete o chucho, son sagrados. LAP debe ser porteño. Los animales con los que uno vive (no hablo de hacienda)son parte de la familia, y a veces, la única.Y muchas veces, mejor que la familia. El gran pecado imperdonable de mis ancestros ibéricos son las cobardes corridas de toros. A un animal, se lo quiere y en todo caso se lo sacrifica, pero jamás uno se deshace de el, como propone el señor LAP.
PACO LALANDA

Anónimo dijo...

Conociendo como conoce la descomunal corrupción, el saqueo de los dineros públicos, el robo insolente que desvasta al país, perpetrados por la banda de la Fernández de Kirchner, la publicitada frase de Bergoglio, alias "Francisco", "cuiden a la Presidenta", debe interpretarse como protejan de la justicia a la Presidenta y su gavilla. Destruyan las pruebas, echen a los fiscales y a los jueces probos, mientan y falseeen, es la única forma de "cuidar a la Presidenta" de acuerdo a la moral bergogliana.

Se le ha dado poca importancia a esta puñalada trapera de Bergoglio que evidencia su complicidad con el estado de ilegalidad que padece nuestro querido país.

Impera la ética de los tahures y la moral de los fulleros.

Fernando José Ares

Anónimo dijo...

Respeten a los perros, son parte de la creación, por algo Dios los hizo.

Germán Rossi dijo...

Es contradictorio que el Papa haya recibido tanto a Cristina y otros KKs además de a jueces garantistas-abolicionistas sabiendo la alta criminalidad que reina en argentina y el mundo pero a pesar de todo expresa ciertas reflexiones acertadas:

Sobre el matrimonio gay: es una “movida del Diablo”
- Jorge Mario Bergoglio

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Sobre las bodas gais: “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”
- Jorge Mario Bergoglio

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“Hay gente que cuida mejor a sus perros que a sus hermanos”
- Jorge Mario Bergoglio

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Sobre las bodas gais: "Está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones".
- Jorge Mario Bergoglio

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Sobre el aborto: "Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo"
- Jorge Mario Bergoglio

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"En la ciudad, la esclavitud está a la orden del día"
- Jorge Mario Bergoglio

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"Los más pobres, para los suficientes, no cuentan"
- Jorge Mario Bergoglio

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"La deuda social es inmoral, injusta e ilegítima"
- Jorge Mario Bergoglio

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"El aborto nunca es una solución"
- Jorge Mario Bergoglio

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"Sólo los que dialogan pueden tender puentes y vínculos"
- Jorge Mario Bergoglio

Anónimo dijo...

Tal vez tiene otro significado el "cuiden a la presidenta" de Bergoglio, dicen que el gobierno mundial ya tiene decidido el recambio de gobierno para Argentina, podría ser peor que este..