martes, 31 de diciembre de 2013

Históricas


DELANO ROOSEVELT:
EL FARISEO
 
 
Muchos círculos oficiales pretenden hoy, como nunca, modificar la sociedad destruyendo su ética y distorsionando su pasado. En este aspecto puede ponerse el ejemplo de los Estados Unidos. Su cine y su TV encaminan al mundo desde tiempo atrás hacia la peor decadencia. Su teoría política, esa que intentan imponer al mundo con  los misiles, está mostrando sus frutos. Caos y degeneración.  La historia de guerras amorales y compras dudosas le permitieron a los habitantes yanquis de las trece colonias en la costa Atlántica (1776) llegar en poco más de setenta años a la costa de Pacífico.  Cinco mil kilómetros de extensión prueban lo que es esa Babilonia.  Explotando la fiebre del oro de California (1848) llegaron al éxtasis. Continuaron arrebatando a México ricas extensiones. Luego financiaron al masón y falso nacionalista llamado Benito Juárez para impedir el establecimiento de la monarquía de Maximiliano de Habsburgo la que con el apoyo del fervoroso catolicismo mexicano impediría la expansión hacia el sur del voraz yanqui para cumplir su calvinista “Destino manifiesto”.
 
Nuestra hispanidad fue la víctima. En ella las veinte repúblicas alienadas, primero al inglés, luego al norteamericano. Pero corresponde nos instalemos en la XX centuria y decir algo de aquellos años de Franklin Delano Roosevelt llegado al poder (1933) con oscuros apoyos y en medio de una crisis que su programa del New Deal no podía bajar de los diez millones de desempleados. El hombre común norteamericano pensaba que el Estado no podía seguir gastando y menos que el equipo que rodeaba a Roosevelt siguiera favoreciendo la expansión de ideas marxistas. Por ello Roosevelt era muy cuestionado. Y eso, como dice George Olivier que no se conocía la nefasta influencia de su esposa Eleonor Roosevelt (“vaca sagrada de la democracia” según la prensa española) notoria simpatizante de la URSS y vinculada a grupos marxistas tales como el “Comité de no Intervención”.
 
Cada triunfo de los nacionales en España era un golpe al diabólico espíritu de Franklin Delano Roosevelt. En 1937 éste decidió, sin decirlo públicamente, comenzar el rearme con vistas a la guerra. Esta política armamentista le permitió salir de la crisis y seguir presentándose en sus charlas radiales tituladas “Junto al Fuego” como partidario de seguir aislado de los asuntos europeos. Esta Europa renacía con las Revoluciones Nacionales y sus “sociedades, fuertes, marciales, lacónicas y más justas”. Así lo expresa el Dr. Luis Togores Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad San Pablo de Madrid, quien continúa: “El Pueblo italiano quedó progresivamente ganado por la retórica la ética y los logros del Fascismo. Italia entera vistió la Camisa Negra y con ella todo el mundo occidental.  Pronto en toda Europa surgieron los émulos de Mussolini. Había llegado la hora del Fascismo”.
 
El Fariseo de encogió de hombros jurando en su interior lanzar su veneno. Finalmente sus esfuerzos cristalizaron y estalló la guerra el del 1 al 3 de setiembre de 1939. Ella, que según dice Mr. Forrestal, fue provocada por FDR. Así escribe el 27 de diciembre de 1945: “Hoy he jugado al golf con Joe Kennedy que fue Embajador de Roosevelt y le pregunté acerca de sus conversaciones con Roosevelt y Chamberlain. Kennedy me afirmó que Franklin Delano Roosevelt y el mundo judío habían arrastrado al mundo a la guerra” (Diario impreso en Nueva York Año 1951 por Vicking Press, pág.121). Delano siguió imperturbable. Incluso provocando como matón a los gobiernos del Eje. En los años1940-41 se produjeron misteriosos hundimientos de barcos norteamericanos acusando el gobierno del “presidente vitalicio” a submarinos alemanes o italianos. Pero para desazón de Roosevelt no había reacciones populares reclamando la declaración de guerra. El gran Fariseo jugó entonces una carta nueva. Ésta fue conocida como la “Ley de Préstamos y Arriendos”. Mediante ella, los Estados Unidos proveerían de barcos de guerra a Gran Bretaña, la que de este modo aumentaría su control en el Atlántico, que estaba muy mermado y a punto de desastre.
 
Se oponían a esta decisión belicista la Convención de La Haya de 1907 que prohibía ceder buques a los beligerantes y una ley norteamericana de16 de junio de 1917 que no permitía ninguna clase de acuerdo verbal ni escrito cediendo buques. Nada le importó a Roosevelt, que a través de su consejero Harry Hopkins (luego descubierto como agente soviético) le comunicó a Churchill: “El presidente ha decidido que ganemos la guerra juntos. No tengan dudas”.
 
Poco después aparecieron nuevas medidas que acercaban a la guerra deseada por Roosevelt, ya perturbado de hibrys. Entre otras disposiciones estaban la congelación de fondos ítalo- germanos, cierre de  consulados del Reich e italianos en Estados Unidos, así como prohibición de exportaciones hacia el Imperio del Sol Naciente. Cuando el mismo diablo posibilitó el desciframiento del Código Secreto Japonés, Roosevelt tuvo la granada sin espoleta en  sus manos arteras y la arrojó en Pearl Harbor sabiendo con antelación que el buscado ataque con pertinacia diabólica se produciría el 7 de diciembre de 1941 a determinada hora. El gran farsante con sus consejeros entre los que estaba Hopkins y el general Marshall que calculó con precisión la hora del ataque (luego Premio Nobel de la Paz). Desde ese momento sólo cabía esperar y dejar como carnada miles de marinos norteamericanos.  Éste se produjo de acuerdo a los cálculos. Lo demás vino por añadidura. Roosevelt habló al mundo del ataque por sorpresa mentando a la democracia. En ningún momento el fariseo le tembló la voz cuando habló de los caídos. Un gran actor para la tragedia más grande que los siglos habían contemplado.
 
El “Remenber Pearl Harbor” corrió como reguero de pólvora para los estadounidenses. Abrir campos de concentración para japoneses alemanes e italianos residentes fue en los Estados Unidos cuestión de horas. El odio sembrado por el Iscariote dio sus frutos. El marxismo y Stalin, ya derrotados por el formidable ataque de Eje, encontraron en el capitalismo financiero su salvación. A Moscú voló Hopkins, ofreciendo toda la ayuda necesaria y más.  Roosevelt había dispuesto 50.000 millones de dólares (que luego serían 200.000 millones) para salvar la Revolución que venía del siglo XVI con Lutero y habían continuado Robespierre y Marat, instaurándose como potencia con Lenín, Stalin, Trotzky y Roosevelt, el millonario criptomarxista con su banda llamada el Trust de Cerebros (Brain Trust).
 
Éste era un nuevo equipo gubernativo que no estaba previsto por la Constitución Federal pero que Roosevelt había instaurado autoritariamente en su gobierno. W H Chamberlin señala en su libro “Segunda Cruzada Americana” varios puntos con las etapas de Roosevelt para lanzar a los Estados Unidos a la guerra: cesión de decenas de torpederos contra el arriendo de bases en las posesiones británicas (septiembre de1940); organización de “patrullas” en el Atlántico Norte (24 de abril de 1940); Ley de Préstamos y Arriendos (marzo de 1941); ocupación de Islandia por tropas americanas (julio de 1941); autorización para armar a los mercantes y enviarlos a zonas de guerra; orden de abrir fuego  dada a todos los buques americanos (septiembre de 1941); conferencias secretas con los Estados Mayores Aliados (enero y febrero de 1941).  Rosacampo, Rosenfeld, Roosevelt o como se le quiera llamar degustaba el pandemónium desatado como un suave licor. Estaba en “paz con su psiquis plena de orgullosa hibrys”.
 
Falta algo por decir. Dios mediante proseguiremos.
 
Luis Alfredo Angregnette Capurro
 

9 comentarios:

Alan Christian dijo...

Excelente artículo. Feliz 2014 para todos.

Anónimo dijo...

El maestro don Andregnette debe recordar el genial poema del Padre Castellani, una "elegia" a la muerte de Don Franklin Delano, donde no muestra una gran tristeza, jajajaja.

Anónimo dijo...

Cuanta razón tenía Ignacio B. Anzoátegui cuando decía de Franklin Delano Roosvelt que cada uno tiene el segundo nombre que se merece.

Fernando José Ares

E. Mario dijo...

MUNDO HEBRAICO

El hebreo talmúdico y cabalista Franklin Delano "Roosevelt" (Rosenvelt) fue iniciado en la Logia "George Washington" de masones. Además, este siniestro personaje se casó con su prima lejana la hebrea talmúdica y cabalista Eleanor Roosevelt, activista por los "derechos humanos" y el feminismo hebraico. No olvidemos que Eleanor sentía una PROFUNDA admiración por "Stalin" (Dzhugashvili o Jughashvili) y por la URSS.

"Rooselvelt" (Rosenvelt) fue responsable y promotor del Plan Kaufman, ideado por su consejero hebreo talmúdico y cabalista Theodore Kaufman. El plan tenía como objetivo el DESMEMBRAMIENTO de Alemania y el GENOCIDIO de su pueblo. Al producirse el "fallecimiento" (o asesinato) de Rooselvelt, su sucesor, el hebreo talmúdico, cabalista y masón Harry Solomon Truman, rechazó el plan y optó por otras soluciones menos extremas. El plan se aplicó solo a medias, con el adoctrinamiento político y el reparto del territorio entre diferentes países, para asegurarse de que los alemanes no volvieran a ser una amenaza a los intereses de las potencias vencedoras.

El historiador revisionista estadounidense Harry Elmer Barnes y diversos investigadores entre los que destaca Robert B. Stinnett sostuvieron que desde el principio Roosevelt hizo todo lo posible por involucrar a su país en la guerra. En su libro "EL DÍA DEL ENGAÑO", Robert Stinnett devela el memorandum que contenía los 8 puntos para provocar una intervención japonesa contra los EE.UU. Todas las medidas ANTIJAPONESAS que decretó el Departamento de Estado de consejeros hebreos, se debieron precisamente para enfurecer al Japón y atraérlo a los objetivos americanos y NO soviéticos, ya que "Roosevelt" (Rosenvelt) estaba desesperado para salvar a sus hermanos de sangre de la URSS, y no deseaba que los japoneses abriesen un segundo frente en la URSS. Con el ataque japonés a las flotas americanas, Roosevelt mató dos pájaros de un tiro. USA entró en guerra con Japón y Alemania le declaró la guerra, tal cuál ansió SIEMPRE Roosevelt y su mujer. De esta forma, USA tenía las manos libres para salvar a la URSS, y no sólo con “Ley de Préstamos y Arriendos”; ahora pondría todo su potencial bélico y humano contra Alemania.

La EXTRAÑA muerte de Roosevelt dejó varias dudas. A pesar de su enfermedad "terminal", JAMÁS permitieron a uno de sus hijos ver el cadaver de su padre. Tiempo depués sería éste hijo el que sembraría las dudas.

LA SALETTE

beli dijo...

JAJAJAJAJA. Fernando José Ares, estaba por decir justo lo mismo... Quién llamado DELANO puede ser buena persona?????
Squiusmi, wat is yor neim....? Delano...
WATAFAK ?! AR YU KIDINMI????


belisario ortiz

Anónimo dijo...

"Elegia" del Padre Castellani a la muerte de FDR

Murió don Franklin Delano
todo acaba todo muere.
Murió don Franklin Delano.
Miserere.

Murió uno de los Tres Grandes.
Nadie es grande sino Dios.
Murió uno de los tres grandes.
Quedan dos.

Murió sin ver la Victoria
sin ver el fin de la guerra.
Su conquista más notoria
son siete palmos de tierra.

Murió cuando no pensaba.
Se acabó en un brusco hipo,
con todo lo que esperaba.
Pobre tipo.

Se acabó la Casa Blanca
el caviar, la vita bona;
lo hundió de un golpe de tranca
la Pelona.

Murió temprano Delano
nadie muere cuando quiere.
Murió el Panamericano.
Miserere.

Ya no ganará elecciones,
ya no será reelegido.
Su alma llena de pasiones
¿dónde ha ido?

Feneció como en la tierra
fenece la frágil flor,
sin ver el fin de la Guerra
ni el Mundo Nuevo y Mejor.

Quería salvar el mundo
la Cultura Occidental
y la Argentina. Recemos
por los que nos hacen mal.

¿Qué se han hecho los extremos
adónde quiso subir?
Todo se acabó. Recemos.
Todos hemos de morir.

Pasó su nombre a la gloria
su alma al «Ente Universal»,
dice Crítica. La Historia
le dedicará un fanal.

Le dedicará un fanal
la Historia ni que decir.
Si el pobre ha acabado mal
de mucho le va a servir.

Su estampa a cuatro columnas
que ha publicado La prensa
lo consolará en su tumba
si está allá donde uno piensa.

Murió don Franklin Delano
nadie por eso se altere.
Acaba todo lo humano.
Miserere.

Morirán todos los otros.
Aprendan que todo es vano,
si hay alguno entre nosotros
medio aprendiz de tirano.

Ninguno exulte o se mofe,
ninguno se desespere.
Todos echarán el bofe.
Miserere.

Piensen todos en la Pálida
que a todos apunta y tira.
Vayan limpiando las ánimas
de mentira.

Querer pararla es en vano.
No esperen que los espere.
Morirán como Delano.
Miserere.

Miserere ei, Dómine, secundum magnam misericordiam tuam.
Et secundum multitúdinem miserationum tuarum déle iniquitatem ejus...

Anónimo dijo...

es interesante el comentario de Mario, entonces es mentira que Stalin y Hitler firmaron el pacto de no agresión y se quedaban con la mitad de Polonia cada uno? tengo mis dudas
saludos
Carlos Pariente

E. Mario dijo...

Carlos:

Y, ¿quién te dijo que fue mentira el "Pacto Ribbentrop-Mólotov"? El mismo fue un COLOSAL error de Hitler, ya que firmó un pacto/tregua con el Diablo y se ganó más críticas de las prensas de las Democracias Occidentales. ¿Qué les sucede a los que pactan con el Diablo?

El reparto de Polonia fue un HECHO. Nadie dijo lo contrario en la presente página.

LA SALETTE

Anónimo dijo...

E. Mario, muy bueno tu comentario acerca de Roosevelt, coincido en todo; respecto del pacto Ribbentrop-Molotov el mismo fue para ganar tiempo para que la URSS no atacara a Alemania cuando esta atacara Polonia, los rusos tenían las FFAA mas grandes del mundo, alrrededor de 22000 tanques y 22000 aviones, Hitler no era tonto.