lunes, 13 de mayo de 2013

Mirando pasar los hechos


CONFUSIÓN OBSEQUIOSA
  
  
En estos días se ha difundido un encuentro muy llamativo, por su tinte religioso  y el protagonismo  de Cristina Kirchner con Nicolás Maduro. Desconcertante, al tratarse de dos puntales de la campaña anticristiana en América. Conforme lo acredita en la primera, su política persecutoria —contra Dios y natura— que cierta vez le valió sonreírse de su propia excomunión. Y en el venezolano, sus continuas pruebas de religiosidad comunista con pantomimas piadosas —manos juntas, ojos para arriba— y visiones de pajaritos celestiales. Para proclamar la santidad de su antecesor y predilecto discípulo del cubano sanguinario. En ambos casos, una mezcolanza ultraterrena que hubiera sorprendido al mismo Gramsci.
 
No hace falta repasar que la ideología de ambos mandatarios ha multiplicado el martirologio cristiano. Pero viene al caso una instrucción muy hipócrita que sin duda inspiró la farsa, proveniente del máximo ejecutor del comunismo en América. Fidel Castro según se sabe, con alarde  sacrílego de aventajado vástago del Padre de la Mentira, le aconsejaba a Chávez “referirse a Cristo y hablar siempre en su Nombre…”
 
Ahora el diario “La Nación” (9.5.13) trae un gráfico de la escena comentada al principio, donde se los ve a Cristina y a Maduro con gesto devoto frente a una imagen de la Virgen de Luján, obsequiada a este último. Junto a ellos aparece el Arzobispo de Mercedes-Luján, quien fue su portador. Irrumpe de tal manera una fuerte inquietud sobre el incremento de la confusión religiosa que acarreará semejante teatralidad; justo al tiempo que se insta a fortalecer la fe verdadera. Sumándose el temor de que la escenografía comentada pueda ejemplarizar la contrafigura del martirio. En lugar del recio testimonio de la Verdad, un blando obsequio a la simulación.
 
Acaso se podría pensar que ya somos expertos en resbalones (incluso con encumbramiento de modelos escabrosos y menosprecio de figuras respetables), pero lo cierto es que a más de no quedar ilesos, se va acentuando localmente la turbiedad. También en el plano terrenal de las instituciones republicanas —que tanto suele preocupar a los prelados— con el efecto mortífero para la república ya descubierto hace siglos por el vate visionario.
 
Casimiro Conasco
 Mayo de 2013

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