lunes, 22 de octubre de 2012

Como se pide

TESTIMONIO

A pedido de su autora, publicamos a continuación esta nota, que juzgamos un sincero,generoso y sugerente testimonio de vida cristiana. Entendemos que caben diferentes posturas prudenciales frente a la concurrencia o no a los llamados “Encuentros de Mujeres”. Estamos en un terreno legítimamente opinable. No es nuestro propósito abrir ningún debate al respecto. Simplemente queremos ser honestos y hacer esta sencilla aclaración previa. Agradecemos, desde ya, a la autora, que nos la haya remitido.


XXVII ENCUENTRO DE MUJERES
POSADAS, MISIONES 2012

Sí, estuve allí también este año. ¿Y sabes qué? No llegábamos a cien las mujeres católicas. Pocas ¿no?

Mira un poco nuestra Argentina; nuestras calles, nuestros supermercados y tiendas, nuestras escuelas y universidades y dime si no éramos pocas. Bueno, quizá debiéramos decir “poquísimas”.

Estos Encuentros de Mujeres feministas se realizan hace ya veintisiete años en Argentina. No sé si se realizan en otras partes del mundo. Por lo menos no se los ve en los medios. Yo pasé casi la mitad de mi vida ignorante con respecto a la realización de estos encuentros. ¿Cuántos años tienes tú?

Pasar la mitad de la vida ignorando que en tu país ocurre algo tan importante año a año ¿no te parece grave? ¿No te parece extraño que no se divulgue de forma masiva un acontecimiento nacional que se repite año tras año? ¿No te sentirías engañada? Especialmente porque te afecta directamente.

¿Cómo puede ser que la mayoría de las mujeres argentinas y de las familias argentinas nunca oyeron hablar de estos encuentros y no saben qué se dice y se hace allí y cuál es el fin de los mismos? ¿Para qué sirve tanta televisión si la operación de la lesbiana Sandra Mihanovich es más difundida y ni siquiera Lanata dijo algo, que se rasga las vestiduras pero que es abortista? No lo dijeron y no lo van a decir. Solo las cosas que a algunos sectores de la sociedad les interesa salen inmediatamente a la luz… o a las cámaras.

Pero ya no hay tiempo para preguntas. Como mujer católica, fíjate, que las mujeres del Evangelio preguntan poco, reaccionan pronto y actúan. Nosotras estamos dormidas, preguntamos mucho y… ¿actuamos? Conozco muchas mujeres esforzadas que sí lo hacen, pero muchas otras, incluso yo misma, debemos hacer más. Porque… ¿quién puede decir que lo ha hecho todo?

No me digas que las mujeres del Evangelio vivían en otra época y sometidas… Es imposible someter a la mujer. Dios la creó libre y, además, ya lo sabes, ella fue rebelde desde el principio. Se somete libremente cuando vislumbra detrás de lo visible el Rostro de Cristo. Sin el reconocimiento de ese Rostro ella sigue rebelándose. Esto es lo que le pasa actualmente: no ve el Rostro de Cristo oculto detrás de lo visible. Fija con demasiada atención sus ojos en las cosas aparentes y pasajeras que brillan mucho. Y esto también lo sabes: su rebeldía a Cristo la lleva a someterse al enemigo de Cristo.

Verlas el domingo a la noche frente a la Catedral de Posadas es corroborar lo dicho. Tres horas estuvieron. Tres horas… ¿te dice algo eso?

Muchas son las cosas que la mujer debe callar y guardar en su corazón y alguna vez se nos pidió que no habláramos “en la Asamblea”, pero hay cosas que deben divulgarse sin ninguna orden de por medio. Dime si en esto no somos expertas las mujeres. Y si no, pregúntaselo a la Samaritana y fíjate qué hizo ella con todo el tesoro que recibió en un ratito que estuvo conversando a solas con Él. O pregúntaselo a la Magdalena y fíjate qué hizo ella con esa alegría inmensa de verlo resucitado unos pocos minutos. La mujer no puede guardarse aquello que le colma el alma porque le sale a borbotones por la boca como el sudor sale por la piel. Yo te invito a venir a los talleres de mujeres autoconvocadas para hablar de aquello que no podemos callar. Aquello que Él nos dice cada vez que se encuentra a solas con cada una de nosotras…  Hay un silencio cómplice que nos confunde. Muchos, revestidos de autoridad, aluden a la obediencia y a la prudencia y coartan nuestra libertad de conciencia y de expresión desorientándonos. Por eso es esencial volver al Pozo de Agua Viva y al Huerto de la Resurrección; escucharlo y verlo, y luego salir a proclamarlo porque es el único que tiene Palabras de Vida Eterna. ¿También nosotras lo vamos abandonar? Acuérdate que las mujeres estuvimos al pie de la Cruz. A nosotras y al muy joven sacerdote nos legó sus últimos anhelos.

Hay una violencia que afecta directamente a la mujer y afectándole, afecta a la familia y a la patria toda. El aborto es un acto de verdadera violencia en una familia y esta violencia sucede en el vientre de una mujer que a la vez es madre. Una violencia que no tiene reparo porque es un crimen y no hay vuelta atrás. Por eso termina afectando a una patria entera. Recuerda que el Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz para devorar a su Hijo apenas naciera. Pero son muchísimos los devorados antes de nacer, por otros, que también se ponen delante.

Seguramente no habremos de ganar esta batalla en contra del aborto, es más; la estamos perdiendo. Pero ¿por qué se la tienen que llevar tan de arriba? ¿Por qué las mujeres católicas no estamos presentes en los talleres? ¿Es que no tenemos nada que decir? Callar estas cosas puede ser pecado de omisión. En cada taller, de los casi noventa, hace falta quien diga la verdad mansa y humildemente como el Cordero. Es imposible que ilumine el Espíritu Santo si no estamos allí. Nos doblan en número… y, sin embargo, están equivocadas. Somos “una voz que grita en el desierto” mas, ¡qué importa! ¡Gritemos igual! Podrán dictar muchas leyes pero ¿por qué tienen que arrebatarnos nuestros ideales? Tenemos que ir a pedir que el aborto vuelva a ser penalizado.

Yo comprendo tus muchas razones por las cuales decides no ir a participar en los talleres, pero no entiendo que no tengas una sola razón por la cual sí estés presente.

Vamos a defender la vida, que es uno de los Nombres de Cristo. La vida más inocente y semejante a Él (que no tenía ni tiene pecado), la vida que late en el vientre materno y que no tiene pecado propio, salvo el heredado por todos, pero no tiene el más leve pecado cometido por sí mismo. ¿No te parece también en esto el más semejante a Él: en que está revestido de pecado? ¿No te da la sensación de que carga con pecados ajenos?

¿No nos quejamos de la sarta de mentiras y engaños que nos rodea? Pues nosotras vamos a defender la verdad; que es otro de los Nombres de Cristo. Somos nosotros los depositarios de la Verdad del Evangelio, nosotros, los bautizados. Nosotros hemos escuchado el mensaje de la verdadera felicidad: que “el Reino de Dios ha llegado”. Y esto es lo que vamos a decir: ¡Que Cristo es Rey! ¡Que reina y vive entre nosotros! Nosotras llevamos la Verdad como una luz en las tinieblas, como una antorcha en la más densa oscuridad. Porque Él viene con nosotras. Él que, además, es Luz y, por eso, también lo somos nosotras. Muchos Nombres bellos tiene Cristo, pero éstos nos lo reveló Él de sí mismo.

¿Tienes miedo? Nosotras también. Es lo que ellas quieren provocar. Pero Cristo Eucaristía es nuestra fuerza. Por eso la marcha y los desmanes del domingo terminan frente al Sagrario. Sin Él “nada” podemos hacer. No te digo estas palabras porque suenan bien; realmente Cristo Eucaristía es nuestra fortaleza.

¿Crees que no estás intelectualmente formada y preparada? Nosotras tampoco lo estamos. Tenemos todo un año para leer, informarnos y conocer datos, estadísticas y definiciones. Nuestro sentido común aún está sano, sin embargo gritamos con el Profeta: “¡Señor, no sé hablar!” Pero Él vuelve a decirnos: “Yo hablaré por ti”. Imploramos con Juan Dieguito: “¡Envía a otro!” Pero vuelve a repetirnos: “Quiero que vayas tú”… Y el Espíritu Santo viene en nuestro auxilio.

¿No tienes dinero para costearte el viaje? Nosotras tampoco tenemos quién nos ayude, ni siquiera Cáritas… Ahorramos durante un año, sin embargo, ten cuidado en que no sea ésta la razón de mayor peso, valga la redundancia, que te impida ir a los talleres porque puedes llegar a ser una de ellas, que van porque les pagan. Porque les pagan van a difundir errores y producir horrores.

¿Amas a Cristo? Entonces ven. ¿Amas tu vida y temes perderla? Entonces quédate. Sé libre. Ven a decir libre y humildemente la Verdad a muchas mujeres engañadas y ten misericordia de ellas. Pudimos haber estado de ese lado. Por eso, si estás de éste lado, ven a defender la vida del más inocente exponiendo la tuya.

¿Quieres hacer un bien a tu patria enferma? Entonces ven con el cataplasma de tu palabra, que no pase a la historia como una patria homicida que legaliza la muerte de los más débiles sin que las mujeres católicas hayamos hecho todo lo que esté a nuestro alcance. Ven a decir a otras que nos encanta ser mujeres, preparar la comida, lavar los platos, tener y amamantar niños. Que nos encanta perder el tiempo contando cuentos o cantando canciones de cuna a nuestros hijos, nietos, sobrinos, hermanos y hermanitos. Que amamos al hombre esposo y padre de familia, cabeza y líder de la historia. Que sin renunciar un ápice a esto obtenemos también como ellas cargos de jerarquía y títulos terciarios o universitarios si así nos lo proponemos.

¡Levántate! ¡Vamos!

Y grita conmigo: ¡VIVA LA PATRIA!

Tamara Talmarino

2 comentarios:

Carolina dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carolina dijo...

Maravilloso texto!!
Simplemente lleno de VERDAD.
No podría estar más de acuerdo en lo profundo de mi alma Cristiana!!!