viernes, 20 de agosto de 2010

Testigo de cargo

EL MUNDO QUE VIENE,
EL MUNDO YA ESTÁ AQUÍ
        
Varias veces hemos mencionado aquí a Tom Wolfe.  Sin ir más lejos, en los dos números pasados nos referimos a su interesante pero fallida novela sobre las universidades norteamericanas.  El azar (¿o la Providencia?) nos hizo tropezar con un libro suyo —“El periodismo canalla y otros artículos”— recopilación de notas periodísticas muy interesantes todas ellas.  Claro que el valor principal de lo que aquí se dice es que proviene de alguien que no es católico y que, en consecuencia, es fiel testigo de nuestra época pero no tiene alternativa para proponer.  Es de la raza de los Bloom (Allan), Bork (Robert), Postman (Neil) y unos cuantos más que hemos comentado en estas páginas.  Lúcidos observadores del rumbo del mundo… y nada más.  Con todo, son muy útiles porque hablan el lenguaje del tiempo y son —por desgracia— mejor entendidos y más leídos que muchos buenos escritores cristianos.
                     
Entre todos los artículos de Wolfe recopilados, el más importante es uno que se titula “Lo lamento, pero su alma ha muerto” en el cual, después de hacer una presentación y crítica de la sociobiología y de la neurociencia dice, al pasar, que “el freudismo y el marxismo se desmoronaron de una forma tan rápida e imprevista que la neurociencia ha ocupado precipitadamente su sitio, como para llenar un vacío intelectual” (Comentario: “No hay que preocuparse por refutar las herejías.  Se refutan entre ellas” - Chesterton).
                       
Pero lo más interesante viene cuando Wolfe llega al meollo de su argumentación:  “La proposición más célebre de la filosofía moderna (es) el «Dios ha muerto»‚ de Nietzsche.  Corría el año 1882… Nietzsche puntualizó que no se trataba de una declaración de ateísmo sino simplemente de la noticia de un suceso.  Calificó la muerte de Dios de «suceso enorme‚ el más importante de la historia moderna»”.
                 
La noticia era que la gente culta ya no creía en Dios debido al auge del racionalismo y el pensamiento científico, incluyendo el darwinismo…  Pero antes de ponerse a celebrar la noticia por todo lo alto, dijo, los ateos deberían reflexionar sobre las consecuencias de este hecho.  “Lo que cuento —escribió— es la historia de los dos próximos siglos…  El XX será un siglo de guerras como jamás ha habido en el mundo, catastróficas, inimaginables… la humanidad avanzará, a trancas y barrancas guiada (aún) por la miseria del viejo y decadente código moral fundado en la idea de Dios.  En el siglo XXI, no obstante, llegará un período más pavoroso que el de las guerras mundiales, una época de transvaloración de todos los valores… las gentes tratarán de hallar nuevos sistemas de valores… pero fracasarán porque es imposible creer en códigos morales sin creer en un Dios que señala con su temible índice y dice «Haréis esto o No haréis aquello»”.
          
No hay mucho que añadir.  Como dicen los italianos: “Se Dío vuol, questo e parlare chiaro”.  Si Dios quiere, esto es hablar claro.
               
               

RESENTIMIENTO, S.R.L.
                    
En el diario “La Nación” del 6 de agosto pasado, nos informan prolijamente que don Carlos Fuentes, novelista mexicano y zurdo si los hay, acaba de publicar un nuevo libro que ha titulado “Todas las familias felices”, el cual “reúne doce historias de familias acechadas por la infelicidad”.
              
Por este motivo, entonces, le dan la palabra al autor, el cual explica que escribió la obra “en un momento muy difícil de mi vida.  De pérdida y de dolor, quizás haya algo de rabia que se trasladó al libro”.
                  
A renglón seguido, el anónimo cronista nos cuenta que Don Fuentes “perdió en agosto del año pasado a su hija Natasha, que murió a los 29 años, al parecer por problemas relacionados con el consumo de drogas”.  Vuelve la palabra al autor del libro en el cual, parece, nos informa que “la cuestión es si hay felicidad asequible en nuestras vidas.  En todo caso, la felicidad no es un estado constante en los individuos, nuestras vidas están marcadas por la desgracia, la tristeza y la infelicidad.  Ahí está la cuestión de estas historias y de la vida misma”.
                   
Bien, parece que el progresista don Fuentes aprendió por el camino difícil lo que los cristianos sabemos hace muchos siglos: que estamos en este mundo “gimiendo y llorando en este valle de lágrimas” y que aquí de la felicidad lo más que vemos son destellos, momentos raros pero que hacen apetecible la vida, sobre todo si uno los toma como lo que realmente son: anticipos que Dios nos regala de la dicha eterna.
                             
Porque lo que no sabe don Fuentes, es que nosotros esperamos una felicidad plena, continua, un estado eterno que justificará y hará comprensible este duro mundo como camino de ese otro “que es morada sin pesar”.
                  
El pobre hombre convierte la terrible pérdida de su hija en resentimiento y rencor, porque ignora la esperanza.  Está cargado de resentimiento, ese rescoldo de odio contra todos y contra todo que la literatura moderna confunde con lucidez. Por eso el último libro de Fuentes, creyendo contar doce historias de familias desdichadas —que por cierto las hay—, dibuja más bien la historia triste de la literatura contemporánea.
               
Hasta el siglo XIX, con Dickens y muchos más, se exhibían los buenos sentimientos y la distinción moral entre el bien y el mal. Desde el XX, cuando Gide pontificó que “los buenos sentimientos hacen la mala literatura”, sólo queda el desconcierto, la destrucción y el resentimiento.
                 
                   

LA ESPAÑA DE DERECHAS
                 
Cuando yo era un niño —y aún un muchacho— se sabía que España estaba dividida en dos mitades: una de derecha y una de izquierda (y Antonio Machado vaticinó al “españolito” que nacía: “una de las dos Españas / ha de helarte el corazón”). Contra esta rígida división se alzaron José Antonio y la Falange, repudiando aquello que de conservador tenía la derecha y lo que de internacionalista tenía la izquierda, y procurando conservar aquello que hubiera de valioso en ambos extremos.
                           
Pasó luego lo que pasó, y el mundo tomó otro rumbo, privilegiando la ortodoxia económica de la derecha y la cultura destructora de la izquierda.  Pero lo más trágico es todo lo que esto implica, a saber: el abandono de toda diferenciación cultural por parte de la derecha (que “compró” íntegro el paquete que le vendió la izquierda) y la adopción acrítica de la ortodoxia económica por la social-democracia.
                   
Un pequeño pero significativo ejemplo de esto lo obtengo de un recorte que me envía mi fiel amigo ARP del diario madrileño “El Mundo” del 11 de julio pasado.  Allí vemos al Alcalde “de derechas” de la capital española, Alberto Ruiz Gallardón, con su “concejal estrella”, es decir la más allegada e importante de su bloque.
                  
Esta señorita se llama Alicia Moreno y sonríe, en la foto, con la misma sonrisa vacua e idiota de todos (o casi todos) los políticos democráticos.  Hasta aquí, vamos bien… digamos.
                  
Ahora falta la frutilla del postre.  La señorita Moreno tiene una profesión, una muy parecida a la de la Sra. Warren, de Bernard Shaw.  Regentea un “taller de orgías” y se de dedica en especial a los “tríos” pero no precisamente a los tríos melódicos como “Los Panchos”, sino a los tríos sexuales.  El diario acompaña la publicidad de la “empresa” de Madame Moreno (o de la Madama Moreno, como Ud. lo prefiera) que incluye lemas como “Por la armonía, la felicidad familiar y la oreja a la plancha” (Dios sabrá que tiene que ver la oreja aquí); noticias como “únete a nuestra lucha: somos ya veinticinco mil tríos” e ilustraciones que muestran a Tarzán, Jane y la mona Chita sonrientes, como adecuada propaganda de qué clase de “terceras personas” (la mona Chita) se prestan a este juego.
               
Pues, sí, queridos amigos.  Esto ha terminado por ser la derecha española: una progresía peor que la de izquierda, porque vive aterrorizada por no parecer reaccionaria y va entonces —en la desvergüenza— siempre un paso más allá que los zurdos.  No es casualidad que durante el gobierno de Aznar la cifra de abortos llegara a un record y que España se convirtiera en la Meca del aborto seguro (para los asesinos, claro.  No para el bebé asesinado).
               
                  

PATINAZO
               
Mr. Bean, Señor Poroto, alias Zapatero y por verdadero nombre Rodríguez, preparó —con bombos y platillos— un proyecto de ley sobre Memoria Histórica que incluía maravillas como el convertir el Valle de los caídos en Centro de la Paz, revisar todos los juicios sumarios que hubo en la posguerra civil y —en general— “canonizar” la versión zurda del Levantamiento Nacional, es decir: que los militares malos atacaron de puro malos la pacífica República ayudados por nazis y fascistas.  Cualquier parecido con la historia vernácula corre por cuenta de Verbitsky.
              
Se habló mucho del proyecto y por fortuna la reacción de la gente y de muchos intelectuales fue tan negativa que don Rodríguez tuvo que pisar el pedal del freno y dejar el proyecto reducido a su mínima expresión.
                
En “El Mundo” del 26 de julio el Rodríguez sale a decir, apichonado, “que (ahora) es una ley para los derechos de los ciudadanos, no para evaluar la Historia”.  Sí que te has vuelto bueno y sensato, niño.
              
Este indudable triunfo de la verdad se debe sobre todo a los historiadores como Pío Moa y César Vidal (y otros varios) que han puesto tan tajantemente en claro la sustancia de lo que pasó entonces, que nadie se atreve ni a ignorarlos, ni a desmentirlos.
            
Esa tarea de clarificación es la que todavía hace falta entre nosotros, a pesar de la heroica salida al ruedo de muchos y de la resistencia que comienza a conformarse.  Hay que escribir simplemente la verdad, y todos los cuentos y las mentiras del enemigo se hundirán en una polvareda definitiva.  Sin prisa y sin pausa, como decía Goethe que se mueven las estrellas.
           
              

SOBRE LIBERTAD Y LIBERTINAJE
              
Siempre me ha asombrado —y no me he privado de decirlo en estas notículas— lo atrasados que son los progresistas.  En los de izquierda, el discurso se parece cada vez más al del anticlericalismo de fines del siglo XIX.  En cuanto a la derecha… veamos lo que escribe —en “La Nación” del 30 de julio— ese príncipe de nuestro periodismo y de nuestras universidades que es Mariano Grondona.
                   
El título es prometedor: “El libertinaje, enemigo de la libertad”, y comienza comentando el notable documento del monto Taiana en respuesta al reclamo uruguayo por una turbamulta que reclamaba contra las papeleras (en rigor, pasteras) a instalarse en la República Oriental. En él, como se recordará, se otorgaba una categoría superior al “derecho de opinión” sobre el “derecho de circular libremente” y con ello se pretendía justificar a los manifestantes que cortaron rutas y puentes y sobre todo al gobierno que no había actuado para impedir el bloqueo.
              
Dejemos de lado la argumentación obvia de Grondona: cortar una ruta no forma parte del derecho de expresión, que alude a la emisión de ideas (y de imágenes) y excluye, por definición, un acto que, con el pretexto de expresarse, sea ilegal.  Si yo estoy hablando en una plaza pública y le corto el gañote a un señor que me interrumpe, mal podría escudarme en el derecho de expresión para justificar el homicidio.
           
Estas cosas son tan obvias que solo podría mezclarlas Taiana, entrenado por los montos en bombas Molotov y en nada mucho más significativo.

                  
Pero ahí no termina la argumentación del Fénix de Nuestros Ingenios. Grondona quiere mostrarnos la diferencia entre libertad y libertinaje, para lo cual acude a Mill, a Locke y a Montesquieu. Bueno, la argumentación de Grondona es que es irrestricta la libertad de decir y no la de hacer “porque en este caso los prepotentes se apoderarían de la sociedad”. Y que la libertad no es el derecho de hacer lo que se quiera sino “el derecho de los ciudadanos de que nadie pueda impedirles cumplir con la ley” y aún más “el libertinaje es enemigo de la libertad” (Hobbes).
                 
Muy lindo todo, pero ¿sabrá el Maestro Grondona lo que pasó en el siglo XX, después de que Mill, Locke, Montesquieu y Hobbes pasaron a mejor (o quizás peor) vida?  ¿Sabrá que la libertad proclamada por ellos como centro del esquema del Estado Moderno tomó un sesgo muy diferente?  ¿Sabrá que toda la ideología que llevaba como estandarte de la libertad se sacó la máscara y mostró su verdadera faz religiosa?  ¿Sabrá que la ley ya no es la traducción temporal del bien común, sino simplemente lo que hacen los parlamentarios (en la Agentina, más Kirchner y sus DNU)?  ¿Sabrá que las leyes sancionan el libertinaje como mandato?  ¿Sabrá que hay leyes por todo Occidente que autorizan la muerte del niño por nacer?  ¿Eso: será libertad o libertinaje?
               
¿Sabrá que hay leyes que identifican el matrimonio con la coyunda de dos maricones o dos marimachos?  ¿Qué nos viene a distinguir la libertad del libertinaje con citas de autores del siglo XVIII que no son parte de la solución sino que son el problema, por introducir y defender un concepto espúreo de libertad que ha terminado por dar los frutos agrios que hoy son nuestro alimento cotidiano?
         
                              

SOBRE DEGENERADOS
           
El periodista de “Clarín” Marcelo A. Moreno es un caso que ilustra a la perfección aquel muchas veces recordado dicho según el cual un periodista es un señor que escribe de algo sobre lo que sabe poco para un público que sabe menos aún que él.
            
Algún día publicaré una nonata polémica que hube de sostener con él sobre “los crímenes de los buenos”, la cual polémica concluyó con una cerrada negativa de don Moreno a leer autores no revisionistas ni nazis, sino críticos lúcidos y veraces de la historia contemporánea. Quedó en claro que él —Moreno— tenía una concepción democrática de la Historia: ¿Cuántos escribieron a favor de los aliados?  Tantos, más sin duda que sus críticos. Ergo, ganaban los primeros por goleada. Fin de la discusión.
                  
Ahora, en la edición del 5 de julio de su diario, se pregunta si “¿Es civilizado legalizar al degenerado?” y se refiere a la formación (de la que ya hablamos en esta peleadora sección) de un partido pedófilo en Holanda. Moreno se indigna.  Aplica aquí también una concepción democrática de la moral: nos dice que “la pedofilia es perseguida en la abrumadora mayoría de los países del mundo” y “es perseguida porque la abrumadora mayoría de las legislaciones protege, con toda sensatez, a los menores como personas mucho más vulnerables e indefensas que los adultos”. Por todo ello, Moreno supone que “otorgarle validez legal a abusar de un nene es dar un paso
sombrío y monumental”.

              
Uno puede simpatizar con la indignación del periodista y su calificación de “paso sombrío y monumental” a la legalización de la pedofilia. Pero me temo que en los fundamentos de su rechazo a ese delito está la trampa en que Moreno cae sin advertirlo.  En los países democráticos modernos la que diferencia lo bueno y lo malo es la ley.  Y nada más. Si una ley dice que asesinar niños por nacer es lícito, pues es lícito y no hay más que discutir, para una mentalidad moderna.  Si una ley dice que enseñar sexo a los niños de cinco años está bien, pues está bien. Lo más que puede hacer contra eso es juntar voluntades, armar un partido, ganar las elecciones y derogar la ley.  Por eso, en buen pensamiento demo-moderno (al que adhiere Moreno) nada hay que reprocharle al señor que está en trance de armar este partido pedófilo. Hace lo correcto según esta mentalidad.  Junta votos, logra la mayoría y hace dictar una ley que garantiza la libertad de “hacer el amor” con cualquier niño que no use pañales. La ley, si ha sido dictada con todos los recaudos formales, será lícita.  Será también, por cierto, un “paso sombrío y monumental” y será para un cristiano una ley inicua pero todo esto poco les importará a los pedófilos, que se unirán a los aborteros en el triunfo sobre los inocentes.
            
              

REVANCHISMOS
          
Asombrosa zurda.  Confieso que no termino nunca de asombrarme —y a veces divertirme— con lo que ha llegado a ser la zurda en el mundo entero hoy.  Así, una buena parte de ella, en la Argentina, se encolumna atrás de un ladonzuelo que se niega a rendir cuentas de centenares de millones de dólares del patrimonio público que pasaron por sus ávidas manos.  Y el argumento es: “Es lo que hay”, exactamente equivalente a aquel de “roban, pero hacen”.
             
En Europa, en cambio,cuentan otros chistecitos muy graciosos.  Por ejemplo, en el diario zurdo de Madrid “El País”, en la edición del 26 de julio de 2006 encontramos un suelto sin firma, lo que equivale a decir que es la opinión del diario, en el que se critica una ley dictada por el nuevo gobierno polaco (Partido Ley y Justicia, calificado de “ultraderecha”) según la cual se revisará el pasado de los cómplices del régimen comunista.
              
“El País” se rasga las vestiduras: “Después de 17 años de la caída del comunismo se lanzan a un ejercicio de revanchismo”.  Vaya.  ¿Cuánto hace que terminó la guerra mundial?  Creo que 61 años.  ¿Cuánto hace que terminó la guerra civil española?  Creo que unos 67 años. ¿Cuánto hace que terminó la guerra contrarrevolucionaria en la Argentina?  Me parece que unos 27 años. ¿Por qué será que, a pesar de eso, la zurda sostiene con rigor sin igual el castigo a los nazis, los del bando nacional en España y los militares argentinos que derrotaron militarmente a la guerrilla marxista y eso no es un “ejercicio del revanchismo”? ¿Alguien me lo puede explicar?
       
         

CANDIDATA AL NOBEL
           
La Señorita Romina Ryan escribe, en el diario dominical “Perfil”, del 30 de julio de 2006, un artículo sobre “Tendencias sociales” titulado: “Las parejas sin hijos se adaptan mejor a la sociedad actual”.
             
Según parece, se trata de glosar un libro de otra señorita, llamada Graciela Peltz, que es nada menos que psicóloga clínica, publicista y analista social.  Este libro se llama “Familia tradicional vs. DINK” (quizás el lector atento recordará que esta sigla quiere decir “double income, no kids”, o sea, parejas de doble ingreso y sin hijos).
                                 
Esta segunda señorita ha aplicado toda su sabiduría psico-clínica y publi-analista y ha llegado a conclusiones impresionantes: por ejemplo que “los sueños de las familias con hijos son la estabilidad económica y que la pareja dure; sus pesadillas la inestabilidad laboral y que los hijos se vuelquen a la violencia o a las drogas”.  En cambio, en las parejas dink “las fantasías tienen que ver con la plenitud profesional y con prolongar su estilo de vida indefinidamente, y por eso su temor al fracaso puede ser la principal causa de estrés”.
           
Dicho de otro modo, la familia tradicional hace entrar en sus sueños la suerte de los hijos y la pareja dink, que por definición no tiene hijos, no.  Digamos de paso que la Srta. Peltz confunde proyectos y anticipaciones, que es de lo que habla, con sueños y fantasías que son cosas sin posibilidad real de concretarse. Repase el diccionario, Miss Peltz.
                
La conclusión final de Fraulein Peltz es la que figura en el título del artículo, título que es intercambiable con éste: “Las parejas sin hijos son hijas de la sociedad actual”.  Claro que no nos referimos a quienes no tienen hijos porque no pueden.  Pero las parejas dink son, en efecto, hijas del egoísmo individualista de la sociedad actual que —como decimos más arriba— considera a cada hombre un competidor de Dios y en la idea que ellos tienen de Dios, éste no cambia pañales ni cuida hijos enfermos pasando la noche en vela.
                 
Entonces uno sospecha que todo el discurso de Mademoiselle Peltz es una típica “sistematización de lo obvio” propia de la sociología o —si Usted quiere algo más sencillo— una verdad de Perogrullo, “que a la mano cerrada llamaba puño”. En cualquier momento, la autora será candidata al Premio Nobel y compartirá escenario con nuestro Pérez Esquivel, pues ha demostrado esta impresionante conclusión: “Un moderno es un moderno”. Bravo.
            
              

SOBRE EL PODER DE LOS RICOS
                               
Según el ideólogo Karl Marx, “el gobierno del Estado moderno no es más que la junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”.  En esto, como en casi todo lo que dice, Marx simplifica una realidad mucho más compleja.  Así expresada, la idea es simplemente falsa.
         
Otra cosa es contemplar las revoluciones del siglo XVIII, donde nació todo el andamiaje de poder que padecemos en este siglo.  Veamos: la revolución industrial creó una clase de ricos que con el tiempo irían acumulando más y más dinero, más y más poder.  No debe olvidarse que por los mismos tiempos comenzó a producirse la emancipación de los judíos, a los que se liberó de las leyes restrictivas existentes en la Cristiandad. Al poco tiempo estos dos fenómenos se juntaron y produjeron a los Rothschild y a otros muchos como ellos.
            
Al mismo tiempo, digamos de paso, los judíos mostraron su otra gran habilidad: las letras, las palabras.  Quizás el primer judío en seguir este camino fue Heine, y luego Marx, y luego… una lista sin fin.

Con la Revolución francesa y la evolución posterior en la Europa de los Estados democráticos surgió otra realidad que debe combinarse con lo anteriormente expuesto para comprender el mundo actual.  Se creó un gobierno débil adrede, dividido en tres poderes que se vigilan ente sí y obligado a ser por sobre todo el garante de la libertad del individuo, ricos y pobres incluídos.

Este Estado ha sido, y no puede negarse, el que más libertades ha otorgado a sus ciudadanos.  Ahora bien: nada hay perfecto en este mundo: la combinación de un poder político débil y un poder económico creciente dio por resultado esas libertades, pero también un desequilibrio de poderes reales.

Veamos un simple ejemplo: en “La Nación” del 21 de julio aparece un esquema de la propiedad de los grandes cadenas de medios de difusión.  Son seis grandes grupos (CIE, Telefé, Prisa, “Clarín”, Ávila y Hadad), los tres primeros de capital extranjero y los tres restantes de capital argentino.  Allí tenemos una radiografía indiscutible de lo que es el poder del dinero y sus posibilidades.  Son ricos los que gobiernan la radio, la televisión, las revistas. Y con ellas imponen al mundo todo un estilo de vida y desde allí tiñen la cultura (con ayuda zurda, por cierto) con su ethos (conjunto de percepciones) y todo, absolutamente todo, se convierte en un negocio. No, los ricos no dominan los gobiernos en el modo en que Marx lo imaginara.  Es algo mucho peor: dominan la cultura.  Ya decía Fletcher de Saloun hace muchos siglos: “No me importa quién hace las leyes de un país, sino quién hace sus canciones”.
      
      

SÍMBOLOS
      
La señorita Madonna organizó uno de sus espectáculos en Roma, espectáculo que comprendió —según lo informa “El País”, de España, el 7 de agosto pasado— su presencia “coronada de espinas, descendiendo al escenario atada a un crucifijo con cuatro mil cristales de Swarovski, diamantes y espejos de discoteca”.
       
Por su parte, los homosexuales tuvieron que suspender por tercera vez el desfile “del orgullo gay” que iban a celebrar en Jerusalén.  Pero ya están fijando una nueva fecha, para cuanto terminen las hostilidades en El Líbano. Noticias como éstas no admiten comentario: todo lo que se diga será poco e inadecuado. Hay que leerlas y rezar. Por la suerte del mundo, por la señorita Madonna y por los maricas jerosolimitanos. Nada más por ahora.
        

Aníbal D’Ángelo Rodríguez
        
Nota: Este artículo apareció en “Cabildo” tercera época, año 7, nº 58, de agosto/septiembre de 2006.
          

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Exelente el articulo, eso si lo de "ortodoxia economica" debe haber sido dicho ironicamente salvo que se crea que el liberalismo economico es la ortodoxia (doctrinariamente recto).
Ademas lo de la derecha progresista por miedo al "que diran" no me lo creo.
La derecha se adecua absolutamente a los postulados del liberalismo, incluso al mas radical cual es el progresismo. Se trata de una agudizacion de los principios del liberalismo que terminan confundiendose con los del denominado marxismo cultural.
Es la ideologia del nuevo orden mundial. La "ortodoxia" publica del Sistema de Dominación.
Martín

CabildoAbierto dijo...

Estimado amigo Martín:
Sí, nuestro Testigo de cargo ironiza al referirse a tal “ortodoxia”. De igual modo debemos entender sus “alabanzas” hacia Mariano Grondona. Tal vez hubiera sido mejor publicar en bastardilla esas palabras. Muchas gracias por su participación; le enviamos un fuerte abrazo.

Maurice dijo...

La derecha en España está, precisamente para enervar la reacción católica y nacional. Pero no hay quien guíe a los católicos, nadie.

Por cierto, por si no lo saben, el alcalde de Madrid es judío.

Un saludo

Anónimo dijo...

La derecha es en España lo que aqui, no es española ni aqui argentina (como tampoco lo es la izquierda) sino que lo son del Nuevo Orden Mundial...opciones gatopardistas, cambiar para que nada cambie. lograr iguales objetivos con diferentes modales y algunas diferencias de discurso...Nada mas...
Marcelo

Anónimo dijo...

Estimados amigos: Estamos preocupados por el rumor de la desaparicion de la revista Cabildo. Colaboraremos de la manera mas adecuada a su financiacion.

Tambien querriamos saber como sigue la salud del maestro Caponnetto, a quien encomendamos en nuestras oraciones.

Grupo de fieles a Dios y a la Patria, de Rio Gallegos.

Pampa dijo...

Estimados amigos de Río Gallegos. Les escribo desde el terruño del chamamé preocupado por su misma inquietud. Por favor, si pueden, escriban a estos verdaderos maestros que editan cabildo, o si no traten de escribirme. Nada en especial tengo que ver con esta querida publicación, más allá de la gran estima y admiración que le guardo, pero podriamos, bajo el mismo interés, aunar brazos para que Cabildo vuelva a ganar las calles lo más antes posible, si es aún posible. Nosotros, en agradecimiento por tantos años de lucha, tendríamos que hacer algo, por favor. Si este querido blog permite que les deje mi mail, aquí se los paso: xpsimperat@gmail.com. Por favor, hagamos algo!!. Es el momento de mostrar nuestra voluntad nacionalista y católica. Por Cabildo, por Cristo Rey, y por la Patria!.

Anónimo dijo...

la izquierda que goza del beneplacito de la derecha???. y todo se acabarìa con una fuerte desciciòn. cosa que no hay tampoco interes. se puede terminar ya. con el conflicto que suscito mayano y la industria. porque dice fierro:. el que nace barrigon es añudo que lo fajen. o no hay mejor caballo que voltear que el desbocado o esperan que se manque solo. paro falta quien lo haga. lock out ya y se van fuori ya!!!! pero no les da el cuero. daniel jorge

Anónimo dijo...

Creo que no entendiste Daniel Jorge, en la actualidad la izquierda y la derecha son la misma cosa a efectos del Sistema que nos sodomiza, la unica diferencia es el traje de psicobolche de una y el tonito entredientes de Recoleta de la otra. Los resultados son identicos para la Patria.