martes, 16 de octubre de 2012

Aviso: Sale “Cabildo”

LEA Y DIFUNDA
“CABILDO”
        
Alguien tiene que decir la Verdad
          


POR LA NACIÓN
 CONTRA EL CAOS

SE AGRADECE DIFUNDIR
    

lunes, 15 de octubre de 2012

Mirando pasar los hechos

IMPULSOS  DISPARES
                    
El Administrador Diocesano del Obispado Castrense -monseñor Pedro Candia- expulsó al capellán de la Gendarmería Nacional Gerónimo Fernández Rizzo. Por haber celebrado Misa, el anterior Domingo, a los gendarmes que reclamaban sobre sus magros ingresos. La fulminante sanción trae a la memoria otra actitud del severo dignatario, que buscaría explicación en un temperamento precipitado; para no avanzar sobre otras sugestiones demasiado humanas.  Viene así a la memoria su visita al Museo del Holocausto local, poco después de asumir la suplencia del ilustre y exacto antecesor. Cuando prodigó sus elogios expresando –seguramente sin experiencia museológica- el “respeto y admiración por la obra educativa del museo, al servicio de la memoria del horror y contra la barbarie y con la esperanza de un mundo justo y en paz donde todos vivamos como hermanos”. La prontitud fervorosa del prelado, sin duda olvidaba una declaración que en el año 2000 expresaron influyentes académicos y rabinos judíos estadounidenses, titulada Dabru Emet (“Habla con verdad” en hebreo). Ella invitaba a reconocer los esfuerzos eclesiásticos en los decenios siguientes al Holocausto,  para corregir sus enseñanzas sobre el judaísmo; subrayando que sin la larga historia de antijudaísmo cristiano y de violencia cristiana contra los judíos, la ideología nazi no hubiera podido afirmarse y mantenerse (...). Es de esperar que monseñor Candia (quien seguramente habrá recapacitado sobre el particular, moderando sus impulsos ilimitadamente elogiosos) ahora también reflexione serenamente y repare con urgencia el daño infligido al celoso hermano, que cumplió con el deber sacerdotal de permitir a los soldados la celebración del precepto dominical.
    
Casimiro Conasco
Octubre de 2012
    

domingo, 14 de octubre de 2012

Mirando pasar los hechos


APOTEOSIS RELATIVISTA

ABRAZO
 
Curiosamente idénticos triunfadores, Hugo Chávez y Cristina Kirchner han ganado a la sombra veneranda del Che, con la bendición del hermano de Fidel y el festejo unánime del marxismo mundial. Exactamente con el 54% cosechado también para CK, por la multinacional Indra, para mayor seguridad y perpetuación. Obviamente, la victoria ha sido dedicada al Néstor, a Cristina K. y al Presidente vitalicio de Cuba. “¡Cristina, este triunfo también es de la Argentina!”, exclamó Chávez. Y así, con el ansiado abrazo de la súper autocracia y la infra democracia, se ha concretado la plenitud relativista airosa sobre cualquier fundamentalismo. Desde luego afirmándose el único beneficiario y no otro  ganador, pobre pueblo… Y si no, que lo digan desde sus respectivos sitiales los fastuosos amigos y parientes cercanos, medianos o lejanos del  transparente caudillo popular. O preguntarle al audaz periodista casi confinado en la Democracia.

CODAZO
   
Correspondiendo al desenlace del intríngulis venezolano, resuelto por la soberanía electrónica, entre nosotros coronará los festejos un trascendental afianzamiento del relativismo… ya francamente espiritual. Nada más ni menos que en la Universidad Católica Argentina donde, mediante un simbólico codazo a su antigua confesionalidad, será galardonado como doctor honoris causa el rabino Abraham Skorka de la Comunidad Benei Tikvá.  Viejo correligionario y prologuista de la biografía (“El Jesuita”) del cardenal Canciller de la antigua institución católica. Con otro título habilitante, según lo registrara la Agencia Judía de Noticias (AJN, 30.6.08), al consignar que Skorka se expresó a favor de la “unión entre homosexuales”…
      
Casimiro Conasco
Octubre de 2012
    

Como se pide


UNAS PALABRAS
SOBRE
LAS AUTOCONVOCADAS



Deseo hacer circular esta foto –junto con esta breve reflexión– porque me parece la más representativa de todas las que se difundieron en estos días, a propósito de la acción de grupos abortistas en Posadas, Misiones.
Esta consigna, exactamente, define a la mujer capturada por la ideología abortista: Yo no quiero ser mamá. Porque maternidad es sinónimo de entrega, maternidad es don. Es sacrificio, es amor, generosidad y bondad. Maternidad es algo único: "con mi madre no te metas", sabe todo varón que se precie de tal. Maternidad es cooperación con Dios. En una palabra, maternidad es vida. Y eso es –por confesión propia– lo que estas mujeres no quieren ser ni tampoco admitir. Nada para los demás sino todo para ellas mismas. Es la avaricia del alma y la avaricia del cuerpo; propia de la concepción individualista que tienen de sus propios órganos, en virtud de la cual ellas hacen “lo que quieren” con “su” cuerpo, igual que el capitalista hace lo que quiere con su dinero, a expensas de los otros. Las pretendidas Autoconvocadas son víctimas y victimarias de ese cáncer que carcome con sus múltiples metástasis a la sociedad argentina: el egoísmo.
Detrás de todos los pretextos, detrás de los pretendidos reclamos de “derechos” sobre el propio cuerpo, queda velado este mal tan hondo y tan profundo pero –sobre todo– tan vergonzoso; tanto, que debe tomar el ropaje de un reclamo social o de salud, disfrazando su oscura naturaleza. Sólo a través del poder hipnótico de la palabra puede encubrirse un crimen tan horrendo como el aborto. Dios nos asista para desenmascarar a los nuevos sofistas.

Juan Carlos Monedero (h)

13 de octubre de 2012

viernes, 12 de octubre de 2012

Poesía que promete

ÉPICA ESPAÑOLA

I

España
  
Como ola irresistible, los corceles
de Arabia corren por la España toda,
y bajo un mar de blancos alquiceles,
se hunde la vieja monarquía goda.
De las risueñas márgenes del Turia,
a las enhiestas cumbres de Cantabria
¿quién detendrá la musulmana furia?
¿Quién, de la Fe cristiana
asistido no más con fiero brío,
encenderá en la noche la mañana,
echará atrás el río
y hará del vendaval la injuria vana?
Un hombre fue, sobre el peñasco ingente
que la ayuda de Dios hizo sagrado...
¡Pelayo! ¡Covadonga! Allí, impotente,
cayó el esfuerzo musulmán, domado.
Allí la mar y el río en su carrera
cesaron invasora.
  Allí en la noche se engendró la Aurora
¡y allí nació la España verdadera!
–––
¡España, España, en el crisol fundida
de ocho siglos guerreros,
bastión de Europa, en ellos defendida
de la oriental barbarie de los fieros
africanos... España fuerte y pura,
celosa de las patrias libertades,
España de Rodrigo y de la Jura,
España militar, España dura,
España de las yermas soledades!
Pastora en la montaña, labradora
en los valles profundos...
¡España aventurera y soñadora,
a caza de imposibles y de Mundos!
¡España de la gesta bizantina!
España de los nobles comuneros;
España de la gracia levantina,
España de los vascos marineros...
España campesina y traginera.
España de castillos y leones.
¡España de los fuertes galeones,
que siguieron al Sol en su carrera!...

Envío
  
Si alguien pregunta un día
qué hizo España, decid: Resistió al moro,
redondeó la Tierra, y trajo el oro
de donde el Sol poniente lo escondía.
  Todo eso fue, y pasó... No importa.
          
Pero,
mañana, –¡hoy mismo ya!– nadie se oponga
a que grite valiente a los destinos: «¡Quiero!»
Y a que ese «quiero» sea su nueva Covadonga.

II

Los conquistadores
  
Como creyeron, solos, lo increíble
sucedió; que los límites del sueño
traspasaron, y el mar, y el imposible.
Y es todo elogio a su valor, pequeño.
          
  Y el poema en su nombre. Todavía
decir Cortés, Pizarro o Alvarado,
contiene más grandeza y más poesía,
de cuanta en este mundo se ha rimado.
            
Capitanes de ensueño y de quimera,
rompiendo para siempre el horizonte,
persiguieron al sol en su carrera.
               
Y el mar –alzado hasta los cielos–, monte
es, entre ambas Españas,
sólo digno cantor de sus hazañas.

Manuel Machado 

Leído en el festival celebrado en el Teatro Real de Madrid, el día 12 de octubre de 1924,
para solemnizar la Fiesta de la Raza
.
    

Recordatorio


miércoles, 10 de octubre de 2012

Históricas

LA VIOLACIÓN DE POLONIA
  
El 1º de septiembre de 1939, las fuerzas alemanas irrumpieron en Polonia. Ese día, a las 21:30, Inglaterra, en virtud de la garantía que —junto con Francia— brindó a Polonia, emitió el primer ultimátum; el día 3, a las 9:00, lanzó el segundo y a las 11:15 del mismo día se declaró en estado de guerra con Alemania.
  
No pondremos énfasis aquí en la justicia o no del reclamo alemán ante Polonia, consistente en la ciudad de Danzig y un corredor (o autopista) que la vinculara con Prusia oriental.
  
Sabemos que se dividen aquí los argumentos a favor de uno y otro en el marco de esta disputa. Es innegable que Polonia se consideraba con derecho a resistir toda pretensión sobre territorios que entendía propios o bajo su jurisdicción, pues le fueron asignados como tales. Por otra parte, también es razonable que Alemania reivindicara tierras que le habían pertenecido y le fueron cercenadas en un grosero tratado de paz cuestionado por todo el mundo.
  
Peter Kleist (“Tú también, Mr. Churchill…”) nos recuerda las expresiones del entonces Primer Ministro Británico, Lloyd George, frente a la entrega de Danzig al control polaco:
  
“La injusticia y la arrogancia que se ejercen en el momento de la victoria, jamás serán olvidadas ni perdonadas. La proposición de la comisión polaca de someter dos millones cien mil alemanes a la vigilancia de un pueblo que profesa otra religión, el cual hace cerca de trescientos años que no ha tenido una soberanía independiente, conducirá, en mi opinión, más pronto o más tarde a una nueva guerra en el este de Europa”.
  
Hitler había intentado un acuerdo con Inglaterra que le dejara las manos libres en sus pretensiones sobre Polonia. Al no lograrlo, suscribió el Pacto de No agresión con Rusia.  Era menester desactivar alguno de los dos frentes y, muy a su pesar, debió optar por el ruso.
  
Afirma Ennio Innocenti: “Que Inglaterra quisiese entonces la guerra por un cálculo estratégico que resguardaba sus intereses, parece evidente examinando el comportamiento que tuvieron los diversos países frente al problema de Danzig y del famoso «corredor». Cuando Hitler pidió a Polonia que le fuese concedida la posibilidad de construir una autopista y una vía férrea que uniesen la ciudad a Alemania (de esto se trataba prácticamente), se topó con la inflexibilidad de este país, que había recibido garantías (¡se ha visto luego cuanto valían!) de Francia y de Inglaterra para que no cediese. Estos dos países trataron de entenderse con la U.R.S. S., pero en este sucio juego tuvo éxito Alemania, que alcanzó a establecer un acuerdo secreto con la U.R.S.S. para el reparto de Polonia en caso de guerra” (“La conversión religiosa de Benito Mussolini”).
  
Sabido es que el resultado de una guerra suele modificar las pretensiones diplomáticas, como bien señala Irving, Hitler “pedía como mínimo la devolución de Danzig y la solución al problema del Corredor, como máximo pedía lo que la guerra pudiera traerle” (“El Camino de la Guerra”).
  
El Pacto de No Agresión suscripto con la U.R.S.S., establecía, sustancialmente, que tanto Alemania como la Unión Soviética se obligaban a desistir de cualquier ataque entre ellos, en forma individual o conjuntamente con otras potencias. Otras cláusulas imponían el intercambio de información y arbitrajes de estilo.
  
Conjuntamente se firmó el Protocolo Adicional y Secreto, que contiene el reparto de Polonia entre Rusia y Alemania y la asignación de las zonas de influencia de ambos en Europa del este. En lo que a Polonia respecta, el artículo segundo del protocolo establecía que: “En caso de llegarse a un arreglo territorial y político en el área perteneciente al Estado polaco, las zonas de influencia de Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, serán señaladas aproximadamente según la línea de los ríos Narew, Vístula y San”. La suerte de Polonia quedó sellada.
 
El 17 de septiembre de 1939, Rusia invadió Polonia. Así lo recuerda quien fuera en aquel tiempo ministro polaco y luego primer ministro, Stanislaw Mikolajczyk:
  
“Pero fue una traición calculada.  El Ejército rojo ocupó toda la Polonia oriental y no se detuvo hasta que se unió con los nazis en el centro de nuestro país. La línea de separación Norte-Sur, que estaba concertada desde hacía algunas semanas por Ribbentrop y Molotov, vino a unir sus nombres. Molotov se ensañó en nuestra derrota. Hablando ante el Consejo Supremo de la U.R.S.S., el 31 de octubre de 1939, este vehemente personaje rindió pleitesía a la colaboración de su país con Alemania, que con sus operaciones combinadas había conquistado Polonia, y exclamó: «Ya no queda nada de ese monstruo bastardo nacido del Tratado de Versalles»”.
  
No obstante tratarse de una agresión de naturaleza similar a la alemana, acordada y nacida en el mismo acto, Inglaterra no declaró la guerra a la Unión Soviética, en flagrante violación a la alianza defensiva que la unía con Polonia. Londres “Hace suyos los argumentos soviéticos de que el Estado polaco prácticamente ha dejado de existir e incluso Churchill declara que los soviets han ocupado unas regiones que les corresponden no por la fuerza, sino en derecho”.
  
Años después, en sus “Memorias”, afirmaba Churchill:
  
“Así, todo acabó en un mes, y una nación de treinta y cinco millones de almas cayó entre las implacables garras de los que no sólo ansiaban la conquista, sino la esclavización y hasta la extinción de grandes masas de gentes”, pero que por conveniencia “…no expresé libremente la indignación que sentía… ante la brutal e insensible política rusa”. ¡Cuanta hipocresía en quien había perdonado a Rusia todos sus crímenes al convertirse en su aliado!
  
A los polacos no los engañó la diatriba de Churchill. Su Primer Ministro Mikolajczyk recordó:
  
“Fuimos vencidos incluso antes de que terminara la guerra, porque fuimos sacrificados por nuestros aliados, Estados Unidos y Gran Bretaña”. Mas adelante relata, no sin marcada amargura e impotencia: “En la situación en que nos hallábamos, en escala inferior a Churchill y Roosevelt, nuestra posición empeoró. Se nos comunicó que no hiciéramos ningún gesto ni declaración que pudiera molestar a Stalin… Se nos impuso un silencio cada vez más intolerable ante las acusaciones de que empezaron a hacernos objeto los Soviets, por ejemplo insinuando, al principio vagamente, más tarde con afirmaciones rotundas, que Polonia abrigaba proyectos imperialistas contra la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”.
  
La presión inglesa sobre los polacos para que no realizaran acción alguna que pudiera molestar a sus socios rusos, llevó a Stanislaw Grabski —socialista miembro del Consejo Nacional Polaco— a formular su dramático pedido:
  
“Yo les pido a nuestros amigos ingleses que nos aconsejan con las mejores intenciones, que entreguemos a la Rusia soviética nuestros territorios orientales que se hagan a sí mismos la pregunta de si es correcto y justo condenar a millones de personas que tenían en Polonia su propiedad privada, protegida por el estado, libertad de hablar, de asociación y de expresar sus opiniones políticas, y la seguridad de una educación religiosa para sus niños en la escuela, si es correcto y justo condenarlos a la pérdida de todos esos derechos, entregándolos a un estado totalitario, que no reconoce el derecho a tener propiedades particulares, en donde un hombre puede ser enviado, sin que se le procese (como me pasó a mí), por simple orden administrativa, a un campo de trabajos forzados por ocho años, y en donde en las escuelas se les enseña el ateísmo”.
  
Grabski escribía esto antes de terminada la guerra, no sabía todavía que la concesión de los Aliados a Rusia iba a ser infinitamente mayor que el territorio oriental de Polonia. El mariscal de campo Montgomery recuerda:
  
“La tinta todavía estaba fresca en el pacto, cuando Stalin comenzó a mostrar su juego. Devoró los tres estados bálticos (Estonia, Letonia, Lituania), la parte oriental de Polonia, una porción de Finlandia, Besarabia, Bucovina y ciertas islas del Danubio. Todas estas conquistas territoriales por parte de Stalin tuvieron lugar en momentos en que Rusia estaba asociada a Alemania. Posiblemente alarmaron a Hitler…” (“Hacia la cordura”).
  
Mikolajczyk concluye en la mayor perversidad rusa, sobre la evidenciada por los alemanes:
  
“Hitler intentó mandar él y servirse de alemanes para administrar; Stalin, en cambio, manda por medio de cabecillas rusos colocados en los puestos de control, y administra con traidores, corrompidos o débiles súbditos del país que quiere gobernar. Actualmente en Rusia, hombres y mujeres de todas las naciones son educados y se les enseña para el día que vuelvan a sus países de origen, para gobernar bajo el mando directo de Moscú… Porque Stalin, verdadero genio del mal, posee un poder con más eficacia que el de cualquier otro tirano en la historia.  E intenta conquistar el mundo”.
  
Superado por los hechos, Winston Churchill debió reconocer en sus “Memorias”:
  
“No veo ninguna interrupción en la continuidad de mi pensamiento sobre este gran dominio. Pero en el reino de los hechos han recaído sobre nosotros vastos y desastrosos cambios. Las fronteras polacas sólo existen de nombre, y Polonia yace palpitando en la garra ruso-comunista. Alemania, en verdad, ha sido partida, pero sólo mediante una horrible división en zonas de ocupación militar. Sobre esta tragedia sólo cabe decir: «NO PUEDE DURAR»”.
¿No pudo durar?
  
Cuánta razón tuvo Montgomery cuando analizó la conducta británica en el conflicto y concluyó: “Lo bueno de ganar la guerra es que uno no termina ahorcado”.
  
Carlos García
  

domingo, 7 de octubre de 2012

Sermones y homilías


NUESTRA SEÑORA
DEL SANTÍSIMO ROSARIO


Decíamos el domingo 23 de septiembre que desde el 8 de septiembre hasta el 12 de octubre estamos viviendo un mes especialmente mariano, engalanado con hermosas fiestas que honran a Nuestra Señora.

En efecto, hemos festejado ya su Natividad; hemos saboreado con la liturgia el Dulce Nombre de María; luego, sus Siete Dolores y el misterio de su Corredención nos han llevado hasta su Maternidad Espiritual, al pie de la Cruz...

Aquel domingo hicimos referencia a Nuestra Señora de las Mercedes... Y esta semana llega el momento de festejar su Maternidad Divina, para cerrar, al día siguiente, este mes tan rico en gozos marianos con la doble fiesta de su Patrocinio sobre nuestra Patria, en Luján, y de su título de Reina de la Hispanidad, la Pilarica de Zaragoza...

Hoy, siete de octubre y primer domingo de este mes, está consagrado especialmente a la Solemnidad de Nuestra Señora del Santísimo Rosario.

Para celebrar debidamente tantos misterios y para recibir las gracias que ciertamente Ella quiere otorgarnos durante este mes, especialmente en este día, lo que debemos hacer es conocer mejor su espíritu y adquirirlo más profundamente; es decir, comprender y asimilar aquello que la animaba y era la razón de todas sus acciones durante su vida terrenal.

De este modo nuestra devoción mariana será verdadera, genuina, y estará sólidamente fundada; no será un mero sentimiento, muchas veces convertido en sentimentalismo puro.

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Ahora bien, aquello que animaba a la Santísima Virgen..., aquello que iluminaba sus pensamientos, impulsaba sus deseos, guiaba sus decisiones y gobernaba todos sus actos tenía una misma fuente con dos vertientes: una respecto de Dios y otra en relación al demonio.

¿Cómo se comportaba Nuestra Señora con Dios y cómo reaccionaba frente al demonio?... Consideremos ambas cosas... Estudiando de este modo el espíritu de María comprenderemos mejor cuál es la marca de sus verdaderos devotos.

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Espíritu de María respecto de Dios

En sus relaciones con Dios, aquello que animaba los pensamientos, los deseos, las decisiones y los actos de la Santísima Virgen María se halla resumido en aquellas palabras dichas al Arcángel San Gabriel en el momento de la Encarnación del Verbo: He aquí la esclava del Señor.

Estas palabras no constituyen una respuesta circunstancial, ni la expresión de un sentimiento relativo solamente al mensaje del Arcángel; por el contrario, ellas revelan el interior de Nuestra Señora; traducen la disposición habitual de su alma; manifiestan el fondo de sus ideas y la regla de sus acciones.

María Santísima no sólo pronunció esta frase, no solamente emitió estas palabras con la punta de sus labios, sino que Ella las vivió, haciendo de esta expresión un programa de vida, que resume todo el espíritu del cristianismo.

Cuando San Gabriel concluye su anuncio, todo el plan divino se desarrolla ante los ojos de Nuestra Señora; todo el misterio de Cristo, con la parte exclusiva reservada a Ella, se descubre con espléndidos horizontes de perspectivas infinitas...

¿Qué responde?...

Primero contempla a Dios..., y lo contempla no como nos sucede a menudo a nosotros, es decir, de manera superficial, disipada y lejana, sin que esa mirada nos ponga realmente en presencia de Dios, tal como Él es. ¡No!, María contempla a Dios como el Ser Absoluto, Omnipotente, Sapientísimo, Creador, Dominador, Dueño Soberano de todas las cosas... Consideremos cada uno de estos atributos:


Absoluto, que existe por sí mismo y no puede recibir nada de otro...

Omnipotente, que todo lo puede y nada escapa a su poder...

Sapientísimo, que conoce todo hasta en sus mínimos detalles...

Creador, que de la nada ha dado el ser a todo cuanto existe...

Dominador, todo cae bajo su gobierno y dirección providencial...

Dueño Soberano de todas las cosas, de quien dependen todas las criaturas y todas las posee hasta el fondo de su ser...

Con la mirada fija en el Ser Absoluto y Soberano, no le llama ni Altísimo, ni Todopoderoso, ni Santo de los Santos, sino Dominus, Señor que tiene legítimo poder y superioridad sobre lo suyo.


En una segunda consideración, en esa misma luz divina que todo lo ilumina, María se contempla a sí misma...; no con una mirada superficial, ni incompleta, ni falsa...; sino que se examina hasta el fondo de su ser con una percepción total y verdadera...

Y a pesar de ser la llena de gracia y la bendita entre todas las mujeres..., o precisamente por ello, Ella ve y sabe con certeza absoluta que sigue siendo en el fondo una criatura sacada de la nada...

Ella sabe que no existe más que por Dios y que por ello le pertenece absoluta y totalmente...

Ella comprende y acepta que Dios es su Soberano Señor —Dominus— y que Ella es su esclava, que no vive sino para cumplir la voluntad de su Señor...

Aquellos eran los pensamientos y las disposiciones habituales de la Santísima Virgen desde su más tierna edad. Pero el día de la Encarnación Dios le pide su consentimiento para algo más sublime; le pide su participación en la misma redención del mundo. ¿Cómo va a responder Nuestra Señora?

La Virgen se abre, se dilata, se expansiona, se entrega desde lo más profundo de su ser y dice: Ecce ancilla Domini... He aquí la esclava del Señor...

Desde entonces y en cada circunstancia y misterio de su vida asociada a la del Verbo Encarnado, María recuerda su condición de esclava...

Así nos la presentan todos y cada uno de los misterios de su vida, los misterios del Santísimo Rosario.

Esa actitud nos manifiesta cómo la voluntad divina se apoderó de la suya; nos manifiesta hasta qué punto el sentimiento de la soberanía absoluta de Dios anidaba en su Corazón...

Escrutando su vida, encontramos, al inicio de cada uno de sus actos, esta idea fija, resumida en esa expresión.

Por eso decimos que el espíritu de María está formulado en esas palabras: Ecce ancilla Domini...

Inmediatamente después de pronunciar su fiat, el Espíritu del Señor la cubrió y le enseñó a pensar, amar, hablar y obrar como pronto lo iba a hacer Jesús, comportándose como siervo de su Padre Celes­tial... ¡Qué perfecta semejanza entre el Hijo y la Madre!

El día de la Encarnación, cuando fue constituida Reina del mundo, María recondujo nuevamente la creación al orden y a la sumisión que nuestros primeros padres destruyeron.

Consintiendo con el decreto de la Encarnación, María inaugura el Reino de su Hijo, que exige humildad y sujeción.

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Espíritu de María respecto del demonio

Las relaciones de la Inmaculada con el demonio, aquello que animaba su actitud para con este rebelde y revolucionario queda declarado en aquellas palabras del Génesis: Inimicitias ponam inter te et mulierem..." Pondré enemistades entre ti y la mujer...

Estas palabras bíblicas ponen también de manifiesto el interior de Nuestra Señora; pero en este caso respecto del demonio; ellas muestran la disposición habitual de su alma, el fondo de su pensamiento y la regla de sus actos en relación a aquél que Jesucristo llama homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira.

De la misma manera que las primeras que hemos considerado, también éstas María Santísima las vivió, haciendo de ellas un programa de vida, que resume todo el espíritu del cristianismo respecto del demonio y del espíritu del mundo, inspirado y animado por el espíritu del mal...

Pondré enemistades entre ti y la mujer... Sin lugar a dudas, el espíritu del mundo es opuesto al del Evangelio; pero cuando oponemos el espíritu del mundo al espíritu de María Santísima, y cuando la consideramos a Ella como el adversario personal del demonio, nos atenemos al plan divino y a la divina voluntad...

Entre ti y la mujer... He aquí una oposición radical, un enfrentamiento sin tregua, una contradicción sin matices...

Es indispensable comprender bien estas enemistades, si queremos vivir cristianamente y como verdaderos hijos de la Inmaculada...

En su Tratado de la verdadera devoción, San Luis María Grignion de Montfort dice:

María debe ser terrible al diablo y a sus secuaces como un ejército en orden de batalla, principalmente en estos últimos tiempos, porque el diablo, sabiendo bien que tiene poco tiempo y mucho menos que nunca, para perder a las almas, redobla todos los días sus esfuerzos y sus combates. El suscitará pronto crueles persecuciones, y pondrá terribles asechanzas a los servidores fieles y a los verdaderos hijos de María, a quienes le cuesta más trabajo superar que a los otros.
Es principalmente de estas últimas y crueles persecuciones del diablo, que aumentarán todos los días hasta el reinado del Anticristo, de las que se debe entender esta primera y célebre predicción y maldición de Dios, lanzada en el paraíso terrenal contra la serpiente: «Yo pondré enemistades entre ti y la mujer, y tu raza y la suya; ella misma te aplastará la cabeza, y tú pondrás asechanzas a su talón».
Dios no ha hecho ni formado nunca sino una enemistad, pero irreconciliable, que durará y aumentará aún hasta el fin: es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen, y los hijos y secuaces de Lucifer.
De suerte que la más terrible de las enemigas que Dios ha hecho contra el diablo es María, su santa Madre. Él le ha dado, incluso desde el paraíso terrenal, aunque no fuese todavía sino en su idea, tanto odio contra ese maldito enemigo, tanta industria para descubrir la malicia de esa antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso impío, que éste la teme más, no sólo que a todos los ángeles y a los hombres, sino, en un sentido, más que a Dios mismo.
No solamente Dios ha puesto una enemistad, sino enemistades, no sólo entre María y el demonio, sino entre la raza de la Santísima Virgen y la raza del demonio; es decir, que Dios ha puesto enemistades, antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y esclavos de del diablo; ellos no se aman mutuamente, no tienen correspondencia interior unos con otros. Los hijos de Belial, los esclavos de Satán, los amigos del mundo (pues es la misma cosa), han perseguido siempre hasta aquí y perseguirán más que nunca a aquellos y a aquellas que pertenecen a la Santísima Virgen.
Pero la humilde María tendrá siempre la victoria sobre ese orgulloso; y tan grande que llegará hasta aplastarle la cabeza, donde reside su orgullo; Ella descubrirá siempre su malicia de serpiente; desbaratará sus maquinaciones infernales, disipará sus consejos diabólicos y preservará hasta el fin de los tiempos a sus fieles servidores de su garra cruel.


Según San Luis María, pues, Dios no ha hecho ni formado nunca sino una enemistad, pero irreconciliable. Es lo que expresa el término ponam... pondré, es decir estableceré, fundaré.

¿Qué cosa?

El odio eterno entre María Purísima y el diablo, que reemplaza el acuerdo pasajero de Eva con el demonio...

Odio irreconciliable basado en Dios, puesto que el objeto de este odio es Dios y su divino Hijo...


San Luis María continúa diciendo que No solamente Dios ha puesto una enemistad, sino enemistades, no sólo entre María y el demonio, sino entre la raza de la Santísima Virgen y la raza del demonio; es decir —explica el mismo santo—, que Dios ha puesto enemistades, antipatías y odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y esclavos de del diablo".

Este plural no es solamente enfático y solemne; tampoco indica sólo una pluralidad de individuos, tanto de un lado como del otro, sino que señala un conjunto de pensamientos, deseos, sentimientos, resoluciones, actos, actitudes, costumbres... que caracterizan dos modos de vida, cuyo origen y principio está, por un lado en Dios y todo lo animado por Él, y, por el otro lado, en el espíritu demoníaco y todo lo que él inspira...

Esos dos modos de vida responden, a su vez y en definitiva, a las dos famosas ciudades de San Agustín, fundadas en dos amores: Dos amores han edificado dos ciudades = el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios ha fundado la ciudad del demonio; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo ha fundado la ciudad de Dios.

Debemos convencernos —si no lo estamos— de que la alianza entre las prácticas religiosas y la vida mundana, entre las máximas evangélicas y las del mundo, es una alianza monstruosa e imposible.

Según nos enseña San Ignacio en sus magníficos Ejercicios Espirituales, sólo existen dos banderas, dos ejércitos, dos campamentos, dos capitanes.

Debemos convencernos —si no lo estamos— de que la alianza entre la Roma Eterna y la Roma neomodernista y anticristo es una alianza monstruosa e imposible.

El engaño del demonio es hacernos creer que existen tres banderas, tres ejércitos, tres campamentos... ¡Es la eterna mentira de la tercera posición!... ¡Es el error en que cae la línea media y los extremistas de centro!...


Y San Luis María detalla las consecuencias de esas enemistades. La primera es que Ellos no se aman mutuamente, no tienen correspondencia interior unos con otros.

¡Qué pocos son los que piden a la Santísima Virgen que les inspire, no sólo el alejamiento y el rechazo del espíritu mundano, sino más bien el odio al mundo y a todo lo que él anima...!, un odio profundo y que no se apague nunca...

Este rechazo y ese odio son signos distintivos de los verdaderos devotos de la Inmaculada, y no son otra cosa que las renuncias de nuestro bautismo llevadas a la práctica


La segunda conclusión que saca San Luis María es que Los hijos de Belial, los esclavos de Satán, los amigos del mundo (pues es la misma cosa), han perseguido siempre hasta aquí y perseguirán más que nunca a aquellos y a aquellas que pertenecen a la Santísima Virgen.

No nos engañemos... Si los amigos del mundo, los mundanos, los que viven según el espíritu del mundo, los romanos de hoy (que para el santo son esclavos de Satán), en lugar de perseguirnos nos tratan bien y buscan nuestra compañía..., no somos de aquellos y aquellas que pertenecen a la Santísima Virgen...


Finalmente, según San Luis María, ese odio irá creciendo a medida que nos acerquemos al fin del mundo.

Según esto, no sólo nos equivocamos si pretendemos buscar una pacificación entre ambos espíritus, ambos amores, ambas ciudades, ambas cosmovisiones..., sino también si pensamos que las enemistades que en todos los campos y en todos los niveles ellas engendran, van a disminuir.

Por el contrario, ellas irán aumentando más y más a medida que nos vayamos acercando el término.

Esta crisis espantosa que tanto sufrimos, irá de peor en peor.

+ + +

Conclusión

Continuando, pues, con nuestro combate, pidamos a Nuestra Señora la gracia de participar de su espíritu en su doble vertiente: para con Dios y para con el demonio.

Pidamos el odio y el aborrecimiento del espíritu mundano y de todas sus alianzas y consecuencias. Para los que han hecho y conocen los Ejercicios Espirituales, es lo que nos hace pedir San Ignacio en los famosos tres coloquios de la Primera Semana.

Meditemos con frecuencia en aquellas palabras del Génesis: pondré enemistades, y a lo largo del día estemos atentos para librar el combate, en cada emboscada del enemigo, en cada escaramuza, para estar bien dispuestos y preparados para la batalla final...

Reflexionemos también en aquellas otras palabras: he aquí la esclava del Señor. Y pidamos especialmente a Nuestra Señora que Ella nos llene de ese espíritu de humilde y santo sometimiento a Dios, a fin de consagrarle nuestro ser y poseer, para que el Reino de Dios venga en su plenitud a nuestras almas.

viernes, 5 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

Cartas de Lectores

A PROPÓSITO DE DUHALDE
   
Muy querido Antonio:

Hablando de artículos cabilderos, querría aportarte algunos datos a propósito del obituario hecho al socio de Ortega Peña.  Su nombre completo era Eduardo Luis Duhalde y su apodo en el terrorismo era “Damián”.
  
Ya muerto Ortega Peña fundó una bandita subversiva con sus hermanos Carlos María Duhalde (a) “Federico” (largamente prófugo en México y luego Agregado de la SIDE a la Embajada en España con el “Soldado Emilio” Bettini), y Marcelo Duhalde (a) “Víctor” (éste prófugo en España mientras el ahora difunto sufría un exilio en París), contando con militantes suyos tan aguerridos como el hilarante trotzko Moisés Ikonicoff (a) “Iko”, por ejemplo.
   
La bandita (bastante elástica como puede verse) era el “P.R.O.A.” (“Partido Revolucionario Obrero Argentino”) que terminó sumida en la venal y sanguinaria letrina castrista “Montoneros”, cuando ya todos estaban en sus dorados exilios.
A todo esto, si bien el Estudio Duhalde-Ortega Peña abogó por erpianos (y también por gastronómicos, a quienes sistemáticamente despojaban de la mayor parte de los haberes cobrados en juicios laborales), ambos socios —también lo eran en su cátedra del Ingreso a la FDCS de la Universidad Nacional y Popular de Buenos Aires (como se llamaban entonces), donde aprobaban en exámenes colectivos a quienes fueran de la “Tendencia Revolucionaria”; es decir, marxistas.
     
Precisamente el ahora finado fue el representante de “Montoneros” en la CADHU (Comisión Argentina de Derechos Humanos), creada interbandas para Europa y Estados Unidos, secundado por Rodolfo Alfredo Mattarolo (a) “Raúl Navas” representante de la banda “P.R.T.-E.R.P.”, esquema que repitieron acá como Secretario de Estado y Subsecretario de Derechos Humanos.
   
Un abrazo.
  
Adolfo Muschietti Molina