viernes, 4 de agosto de 2017

Catecismos



PARA LAS MEMORIAS
DESMEMORIADAS

A ver… como dicen los locutores, periodistas y políticos, cuando no saben qué decir. Pero yo sí sé como fué la verdad histórica de un hecho que nos dejó conmovidos, porque fui testigo con mi mujer. Estando sentados a la mesa, los dos matrimonios mayores, llega un nieto y le dice a la abuela si le presta la cama matrimonial para acostarse con su novia, porque venían de un largo viaje y estaban cansados. La abuela le contesta que sí, por esa noche. El abuelo dice algo así como, hace treinta años yo no lo hubiera permitido. Parece, digo yo ahora, que en treinta años han cambiado también los mandamientos.

Todo ese grupito era de católicos bautizados, de misa dominical y a veces de comunión o sea que recibían el Cuerpo de Cristo (no tanto de confesión). Recordemos que el VIº Mandamiento de la Ley de Dios, dice “No fornicar”. Salta a la vista que a los abuelos mayores, parecía que no les preocupaba o no se daban cuenta que estos chicos iban a cometer pecado mortal. Tampoco parecía preocuparles que estaban facilitando los medios para el pecado mortal. En realidad habrán pensado, si no es acá en casa, lo van a hacer en otro lado. Es lamentable que perdieron una oportunidad dorada para darles una clase de catecismo, que a esa pareja que algún día podía llegar a casarse, le hubiera venido como anillo al dedo.

Es sabido que en el matrimonio cristiano no hay “piedra libre”. Que a veces o muchas veces hay que ser abstinentes. Y si antes del matrimonio como debe ser, varón y mujer crecen en respeto mutuo y pudor, serán personas de más carácter y voluntad. Hay un proverbio árabe que dice que la mujer es como la flor: caído el primer pétalo, siguen los demás. También vale para el varón.

De nuevo, a ver… ¿Qué dice Cristo?: “El que quiera seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”. (O por lo menos ayúdeme a llevarla). Qué habrá dicho San José, el castísimo esposo de la Santísima Virgen. Ese es el modelo que los pastores deberían predicar, sobre todo en esta época en la cual se hace burla de las virtudes.

Todos los que tenemos principios y algún ascendiente, en lugar de aconsejar a “cuidarse”, debemos tratar de inculcar la pureza para que los jóvenes lleguen vìrgenes al matrimonio. Cuando el pueblo guiado por los fariseos, querían lapidar a Magdalena, el Señor le permitió que de rodillas le limpiara los pies, con un aceite fino con sus cabellos diciéndole: “ve y no peques más”.

Carlos Llambías

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo resumiría el problema diciendo que falta en la mayoría de las familias el clásico hombre que le importo un corno de las modas y no tiene ningún reparo en hablar como se debe. Demasiada consideración a los jóvenes que en general me da la impresión no tienen cerebro ni predisposición para aprender mas que fruslerías con maquinitas y bobadas y se están hundiendo en un hedonismo mortal.
PACO LALANDA

Anónimo dijo...

El acto aunque dentro del matrimonio es un pecado permitido, que a los matrimonios en gracia Dios los cubra (cuando llevan a cabo el acto) con el manto de la caridad es otro tema, pero es pecado al fin.... el fin es llenar de adoradores el cielo pues la prole es para el cielo, aunque pocos están convencido de ello y el gran pecado es que idolatran a sus hijos con lo que terminan perdiéndolos por no dárselos a Dios.

Anónimo dijo...

Es que si no los inician en la vida de piedad cuando son niños, por ejemplo rezando en familia el rosario, luego se tuercen y es más difícil encaminarlos.

Puesto que en lo natural se camina con dos piernas y no con una sola, en lo sobrenatural también dos cosas son necesarias: la oración y la doctrina para caminar hacia el cielo.


Garrigou-Lagrange en las tres edades de la vida interior lo explica claramente, que así como tenemos un cuerpo físico que va creciendo y desarrollándose, así tenemos los bautizados un cuerpo espiritual (formado por los dones del ES, las virtudes y la Gracia Santificante) que debe desarrollarse armoniosamente sino quedamos deformes o defectuosos. Es así, no hay otra o les enseñamos que Dios nos hizo para el cielo o nos desenfocamos y nos hacemos adictos a cualquier cosa, tanto a las endorfinas producidas en el acto matrimonial como a cualquier otra cosa en la que nos encuentre débil el enemigo.
Por eso el que se case con el fin de legalizar el acto matrimonial tampoco es sincero con Dios, pues se busca a sí mismo y no amarlo a ÉL por sobre todas las cosas. Muchos por más que estén casados y vayan a misa y comulguen pero lo hacen buscando legalizar el placer está claro que tienen un corazón impuro y dividido opuesto a la castidad, se podrán engañar a sí mismos pero no a Dios, no por nada enseñaban antes que el acto aún dentro del matrimonio era un pecado permitido para llenar el cielo de adoradores, donde Dios a los matrimonios en Gracia cubría con el manto de la caridad. Que entienda el que pueda, pero el que no es puro no podrá ver a Dios. Y el que esté atado a sus vicios aunque sea la adicción a las endorfinas si no se purifica no puede amar verdaderamente a Dios y crecer en gracia.

Anónimo dijo...

Pero la Magdalena cuando encontró a Jesucristo todavía no estaba bautizada, por eso se le dijo no peques más, en cambio a los jóvenes no se les enseña que al estar bautizados deben luchar para no caer en pecado mortal y no se les enseña en la actualidad la dinámica de los pecado veniales, de cómo van sumergiendo en la tibieza y nos pueden ir arrastrando al pecado mortal, y que luego de caer en pecado mortal es muy difícil salir de él, pues es como caer a un pozo, ya no podemos salir por nuestra propia cuenta, es necesaria la ayuda y la fuerza, es decir la oración penitencia de muchos para salir de él.

Anónimo dijo...



No entiendo eso .

" El acto aunque dentro del matrimonio es un pecado permitido, "