lunes, 2 de febrero de 2009

Testigo de cargo


JUDÍOS

Israel tiene un poder superior o por lo menos igual al de China. Un poder que, obviamente, no es militar, por muchas bombas atómicas que almacene. Un ejército lento tardaría cuarenta y ocho horas en ocupar su territorio y si no lo han logrado las potencias árabes que lo rodean es por una aguda diferencia tecnológica asegurada por la ayuda y asesoramiento permanente de Estados Unidos.

No: Israel no es una gran potencia en el sentido convencional, que se puede dar el lujo de hacer lo que quiere, como China, porque nadie se atreve a invadirla. El secreto de su fuerza hay que buscarlo en otra parte, en el pueblo judío más que en Israel, que —uno más de los fracasos del siglo XX— no ha logrado reunir en su territorio más que a una fracción de los judíos.

Y, claro, si hablamos de los judíos, el primer enfoque realista debe pasar por la interpretación religiosa. Allí, en ese pueblo, hay algo que excede todas las medidas utilizadas para las demás naciones. Allí hay un secreto poderoso, explosivo y único, que está en la raíz de esta anomalía del siglo XX. Es una comunidad influyente en todas las naciones occidentales; hay un poderoso lobby judío en los Estados Unidos.

Por sus fortunas y su presencia intelectual constituyen un factor de poder que no se puede ignorar. Sí, de acuerdo, pero todo eso no basta para explicar que puedan darse el lujo de estar cometiendo un genocidio en las barbas del mundo. Del mismo mundo que sigue buscando nazis sesenta años después de la desaparición del nazismo, del mismo mundo que tiene un tribunal en La Haya que ha condenado a Milosevic y que ha fallado en contra del Muro de Cisjordania. Sólo que Milosevic marchó preso y el muro sigue creciendo.

Aquí hay algo que excede la descripción histórico-sociológica del asunto. Hay un misterio que está vinculado al papel de Judá en la Historia. Después de convencerse de que esa es la única respuesta realista al interrogante que Israel plantea… después, decimos, se puede describir lo que pasa y quedarse uno atónito. No solo por la evidente, burda anomalía —toda una flotilla de camiones Ford en un cuadro del Renacimiento— sino porque nadie la ve.

Se han escrito miles de libros sobre el siglo XX. No se encontrará en ninguno de ellos ni una página, ni un solo párrafo, ni una sola línea sobre este tema. No sólo es un misterio el hecho en sí. Más misterio todavía es su transparencia.

Tampoco nos convencen las especulaciones sobre un dominio secreto y clandestino de los Sabios de Sión. Reconozcamos que quienes creen en ello bien pueden decir “Pero todo sucede como si…” Sin embargo, la situación es más compleja que lo que podría deducirse de un dominio con explicación “conspiracionista”.

Pero alguna explicación tiene que haber, porque por hacer muchísimo menos que lo que relata Vargas Llosa, el apartheid sudafricano fue acosado hasta que tuvo que ceder. Por hacer una infinitesimal fracción de todo ello los militares argentinos son y serán perseguidos sin cuartel.

El genocidio israelí provoca de vez en cuando descripciones como las que publica “La Nación”, pero jamás comentarios o declaraciones solicitando, rogando, pidiendo buenamente que Israel deje de torturar y asesinar al pueblo al que comenzó por arrebatarle el territorio sin otro argumento que la fuerza. Y el primero en ese silencio es Vargas Llosa, que relata los hechos como si con su relato hubiera ya cumplido con su deber. ¿No es hombre de pensamiento? ¿No es un “formador de opinión” que tiene acceso a los grandes diarios del mundo? ¿Hace algo —él, que puede— para modificar la situación que describe?

Estas líneas sobre el problema judío no pretenden, claro, agotarlo sino simplemente comenzar a llamar la atención sobre un tema que exige que volvamos a tratarlo. Y volveremos.

Aníbal D'Ángelo Rodríguez

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué buen escritor, don Aníbal!
No nos ha dado sino algunas pistas sobre el meollo de la cuestión, no lo ha dicho todo. Por eso dice que volverá sobre el asunto.
Pero estoy segura que en estas palabras están las líneas principales de su pensamiento. A adivinarlas!
Neroli

Anónimo dijo...

Tiene Ud. mucha razon, Don Anibal. Es evidente que estos tipos actuan con una impunidad que no tiene ningun otro pais del mundo.

Es la Sinagoga la primera enemiga de nuestra Fe y será la ultima.

En. Xto.
Patriotazo.

Fernando José dijo...

Excelente nota. Que sirva de preámbulo para tratar como se merece a un tema tan importante como vigente.

Y que sirva pasa debatir la afirmación de la verdad como imperativo mas allá de la inconveniencia política de expresarla.

Hoy día hay un tema tabú que para impedir su dilucidación se montó, en muchos países europeos, una figura penal para castigar a los investigadores que llegaran a conclusiones distintas o contrarias a la versión de los vencedores de la guerra.

La espada de éstos sigue pendiendo sobre nuestras cabezas si disentimos con la versión oficial. Cárcel para los que opinen distinto es la consigna.

Este vergonzoso régimen represivo, en pleno Siglo XXI, solamente puede estar amparado por la fuerza brutal y regir por la cobardía silente de muchos y la mentira vergonzante de otros.

"Nada de libertad para los enemigos de la libertad" decía el guillotinador jacobino. Esta desgraciada máxima sigue vigente en nuestros días. Solo que la guillotina ha sido reemplazada por la cárcel o también por la eliminación física con medios mas modernos, si esta última les parece necesaria.

Esta ominosa situación sostenida por los enemigos de Cristo y su Iglesia, paradójicamente es apoyada y dogmatizada también por cierta gentecilla que se dice católica, incluso para mayor escarnio algunos visten los hábitos sacerdotales, y que parecen haber reemplazado los Evangelios por el Talmud y Hollywood. O el Corán. O Das Kapital. O cualquier cosa.

Anónimo dijo...

Como siempre espectacular Maestro¡¡¡
Amerita una continuación...Guillermo Rojas

Patricio Federal dijo...

Me encantó su nota, Don Aníbal. Es para temer Israel, más que nada por quienes los protegen. Basta de victimización israelí, este país es asesino, dénse cuenta y hago un llamado para que los medios dejen de contaminar con propaganda sionista. Bueno parece que eso es utópico, en los poderes ocultos siempre hay más de un judío.

Saludos

Fernando José dijo...

En el día de ayer, SS Benedicto XVI sufrió una embestida del poder judaico. Ofició de punta de lanza la masona luterana Angela Merkel, mero títere a cargo del desgobierno alemán.

Esta protestante en un alarde de prepotente soberbia pretende ordenarle al Papa que debe decir o que debe callar. Y también como conducir la Iglesia Católica.

Ni su compatriota Lutero desplegó tanta insana audacia.

Por supuesto que la Merkel estuvo secundada por Hans Küng quien desde su madriguera suiza se atrevió, de paso, a pedir la renuncia del Sumo Pontífice. Ofició también como francotirador el cardenal Lehmann, ex Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y algún otro obispo, siempre buenos para ayudar a los enemigos de Cristo y su Iglesia.

Los argentinos conocemos bien la deletérea obra del cardenal Lehmann, financista a través de su institución social, Misereor, de engendros como el Equipo Argentino de Antropología Forense y varias entidades indigenistas marxistas y anticristianas.

Los militares argentinos parecen concentrar los odios de este impresentable cardenal. La Tradición también.

Anónimo dijo...

Excelente don Aníbal. Está claro que se trata de un problema religioso, pero no al estilo que lo trata la prensa "seria" de este país. "La Nación", por ejemplo, es para mí la lacra mayor, porque saben la Verdad y la ocultan. Aunque sea un liberal bobo no puedo creer que Marianito Grondona no haya ojeado jamás un Castellani o Meinvielle. Ni que hablar del "intelectual alfosinista" Aguinis...
Pampero