martes, 13 de julio de 2010

Eclesiales

CRÍMENES Y PECADOS

“Su insensato corazón se entenebreció”
(San Pablo, Carta a los Romanos)

Habrá muy pocos que se atrevan a negarlo, los crímenes sexuales especialmente aquellos contra los menores, protagonizados por algunos curas, nos parecen repugnantes y los condenamos sin atenuantes.

Sin embargo hay que reconocer que esto ha dado lugar a una campaña contra la iglesia y contra el Papa de una furia anticatólica calculada de antemano, y ejecutada como si el Papa hubiese cometido personalmente estos crímenes, o los hubiera tolerado o alentado.

Por el contrario, sabemos bien que desde sus años de Prefecto investigó y condenó y denunció a los culpables, pero siempre antes separó preventivamente del ministerio y de la cercanía con las víctimas, a los investigados y a los responsables de esos hechos aberrantes. Tanta es la violencia desatada contra la Iglesia, que aunque el Papa pide perdón, una y otra vez —por lo que no hizo— el testimonio no solo no les basta, sino que redoblan el ataque.

Por otra parte son públicos los intereses económicos en juego, sobre todo de parte de los conocidos grupos de abogados de Estados Unidos que litigan contra la Iglesia, así como el acompañamiento de ciertos diarios y periodistas partícipes en la redacción de muchas falsedades que les permitirán luego formar parte del negocio de las demandas.

Aunque Insistimos en que un solo cura culpable de tal indignidad ya sería un exceso, no podemos dejar de señalar que, por ejemplo, los curas culpables de pedofilia en Estados Unidos son una minoría en comparación con el número total de casos de ese país, casos que aún siendo mucho más numerosos, no tienen ni por asomo, las embestidas de los medios, ni las demandas judiciales.

Como ejemplo de esta doble moral hace apenas un mes, la embajadora Rice de Estados Unidos atacó duramente a Egipto en la Organización de las Naciones Unidas porque se oponía a legitimar el “orgullo gay”.

Hecha esta salvedad, hay que decir que aún en su dramatismo, de esta inmundicia es posible pasar a otra no menor, la de los curas que como Judas, entregan nuevamente a Cristo.

En ese sentido, en los últimos tiempos nuestro país no ha sido la excepción, y especialmente en Córdoba brilla la apostasía casi, como un dato más, en el oscuro panorama de la diócesis, que se ha convertido en un raro territorio donde, curas renegados, lujuriosos, apóstatas no solo viven alegremente sus miserias, sin dar explicaciones a nadie, sino que además hacen pública manifestación de sus pecados y errores menos dignos.

Tal el caso de la Universidad cordobesa de los jesuitas, donde en una alucinante ceremonia confirieron la máxima distinción académica a una farsante, a una vulgar estafadora por lo demás, hinchada por el odio.

Claro que todo eso, con ser mucho, fue nada si tomamos en cuenta que el rector y el consejo directivo de Universidad Católica de Córdoba, en manos de los jesuitas, decidieron otorgarle el doctorado Honoris Causa a alguien manifiestamente anticatólico, una activa militante de la causa contra Cristo, y contra la Iglesia.

Que los jesuitas institucionalmente han perdido el rumbo es cosa antigua, y tampoco hay novedad en que en el afán de ser “novedosos”, en el afán de dar una vuelta de tuerca ¡al mensaje de Cristo!, en ese intento fatal, generaron la fea callosidad de la estupidez, que habitualmente los deja contra mano del Evangelio y los vuelve incomprensibles para la gente.

Porque hay en ellos, algo de lo que San Pablo describe en la Carta a los Romanos, hombres que: “jactándose de sabios se volvieron estúpidos”.

“Una responsabilidad particular tienen los obispos —señala la encíclica Veritatis Esplendor— en lo que se refiere a las instituciones católicas… sin embargo nunca están exonerados de sus propias obligaciones. Compete a ellos en comunión con la Santa Sede, la función de reconocer, o retirar en casos de grave incoherencia el apelativo de «católico» a escuelas o universidades relacionadas con la Iglesia”.

De esta incoherencia suprema, del escándalo originado en la agraviante contradicción, de los muy críticos señalamientos en ese sentido que hicieran muchos sectores adentro y afuera de la universidad, de todo eso, ni el rectorado, ni menos aún el obispado, demostraron haberse enterado y el aberrante diploma se entregó.

También escuchamos desde esos mismos pagos a un cura párroco contar a los cuatro vientos y sin sonrojarse, sus aventuras homo y heterosexuales. Lujuria tenebrosa a la que además reunió en un libro para gozosa recreación de sus feligreses y a fin de que a ninguno se le escape el detalle minucioso de tales orgías.

Asimismo nos han llegado comunicados de grupos de curas cordobeses pregonando su adhesión a ese engendro del diablo, llamado teología de la liberación. Ideología instrumentada para el terror, responsable de no poco dolor en la patria y en la iglesia. Todos sabemos de las infelices aventuras del tal Ñañez, que hace de Obispo de Córdoba, y que laboriosamente recrea las trampas y evasivas que hacen falta para encubrir a todos y cada uno de los curas apóstatas de su diócesis.

Desde Córdoba, ahora la televisión nos ha hecho dar un paseo por el espanto y la herejía, enancados en la parrafada que un tal cura Alessio, arrojó ante las cámaras. Fue la mayor apología del homomonio, y en contra de la ley de Dios, y de la enseñanza de la Iglesia que hayamos oído durante todo este debate alucinado contra el orden natural y se la debemos a un cura cordobés.

Entrevistado por un canal porteño dijo cosas de este tipo:

“He consultado a los más grandes biblistas de la Argentina como «el grupo de Quilmes» (sic) y ellos me han confirmado que no hay biblistas «serios» que hoy sostengan que en la Biblia se pueda encontrar alguna condena a la homosexualidad”.

“El sector más retrogrado de la iglesia es el que se opone al casamiento entre homosexuales. No veo ninguna objeción al matrimonio homosexual. Es un derecho evidente que no se les puede negar. Por supuesto que como cualquier matrimonio también tiene derecho a adoptar y criar a sus hijos”.

“Me parecen muy desafortunadas e inoportunas las declaraciones en contra del «matrimonio» homosexual de parte de Bergoglio. Van en la línea del pensamiento más oscurantista dentro de la Iglesia y le hacen mucho daño”.

Y otras más, de las que probablemente no queremos acordarnos.

Es que, como advirtió el Papa Benedicto XVI una vez más esta misma semana, las más graves dificultades, los mayores enemigos no hay que buscarlos afuera, sino dentro de la propia Iglesia.

Pero Escuchemos nuevamente a Juan Pablo II que, en la misma encíclica dice: “como Obispos tenemos la obligación grave de vigilar personalmente para que la «sana doctrina» de la fe y la moral sea enseñada en nuestras diócesis”.

No es que estos enunciados hayan sido escritos pensando en los Nañez, sin embargo su irresponsabilidad, o su desidia, o más seguramente su activa complicidad lo ha hecho —en palabras del Papa— faltar gravemente a su deber.

Es cierto que se trate de Ñañez o de Alessio, como de los demás curas cordobeses involucrados, incluidos los jesuitas, de cualquiera de ellos bien se puede señalar que, son curas de mala muerte, (y de mala vida) dicho esto en los varios y rigurosos sentidos de la palabra. Insignificantes, si ustedes quieren, desde el punto de vista de la existencia de la Iglesia, contra la que, sin duda, “no prevalecerán”.

Pero es igualmente cierto, que no es necesario ser alguien, o tener cierto mérito, para causar daño. Hasta seres despreciables como estos pueden provocarlo y muy grave, porque la apostasía y el escándalo y la traición de los curas suelen dejar dramáticas huellas, como de muerte, en los católicos y en la sociedad.

Miguel De Lorenzo

lunes, 12 de julio de 2010

De pluma ajena

HERMANO TRES PUNTOS

Señor Director:

“El comentario de don Armando Ribas (30/6) a mi carta sobre Galileo permite advertir los tres puntos que explican nuestras convicciones opuestas. Se ve en primer lugar que es partidario de la leyenda criticada por mí; después, que detesta la cristiandad medieval, a la que yo admiro, y finalmente que desdeña mis conocimientos, aconsejándome leer la historia de nuevo.

“Ahora bien, salvo la pobreza de mi versación, que no discuto, con el mayor respeto diría que quien debe leer de nuevo mi carta es el ilustrado crítico. Porque en la suya, aparte de una inexactitud inicial sobre mi expresión acerca de la teoría heliocéntrica, mezcla referencias a personajes y cosas que yo nunca mencioné. Como las alusiones a Giordano Bruno, a pontífices, al islamismo y a la pedofilia. Todo lo cual tiene entidad para confundir al lector inadvertido; acaso llevándolo a atribuir todavía más ignorancia de la que calzo. Con esta puntualización indispensable, aprovecho para ofrecer cordialmente al doctor Ribas algunos libros de autores serios, así como apuntes míos sobre el particular; donde se podrá enterar que después del famoso juicio, Galileo completó su obra Discorsi e dimostrazioni matematiche intorno à due nueve scienze. Según especialistas, piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, con Newton a la cabeza. Lo que desmentiría la afirmación repetida por mi crítico, de que el gran astrónomo fue «condenado a no poder enseñar ni publicar nada más en su vida»”.

(Carta de Lectores publicada en “La Nación”, el 10 de julio de 2010)

domingo, 11 de julio de 2010

Historias para no dormir

CANDIDATA A NOBEL DEL TERRORISMO

El 23 de enero de 1989 a las 6.15 de la mañana sesenta terroristas del autodenominado MTP (Movimiento Todos por la Patria) embistieron el portón de entrada del Regimiento de Infantería Mecanizado 3 General Belgrano ubicado en la localidad bonaerense de La Tablada. Rápidamente los subversivos se dispersaron por el interior del cuartel intentando tomar las sub-unidades donde chocaron con la resistencia de los escasos efectivos militares que se encontraban presentes. Alertada por un soldado que logró salir, la Policía de la Provincia de Buenos Aires cercó el cuartel. A las pocas horas llegaron las unidades del Ejército Argentino. El combate se prolongó durante 27 horas hasta que a las 9 de la mañana del 24 de enero, los trece guerrilleros sobrevivientes se rindieron. El Ejército Argentino sufrió siete muertos y treinta y ocho heridos, la Policía de la Provincia de Buenos Aires tuvo dos muertos y diecinueve heridos y la Policía Federal seis heridos. Los terroristas dejaron en el campo de batalla veintiocho muertos y catorce detenidos. Además fueron heridos numerosos civiles.

El Movimiento Todos por la Patria estaba integrado por numerosos ex integrantes de las organizaciones armadas, especialmente del P.R.T.-E.R.P y Montoneros, que actuaron durante la década del ´70. Del MTP formaban parte reconocidos guerrilleros como Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, el francés Roberto Sánchez Nadal y Claudia Lareu, que habían participado en el ataque al cuartel de Azul (19 de enero de 1974) y del asesinato del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza (17 de septiembre de 1980). El MTP fue fundado en Nicaragua el 8 de mayo de 1986. Además de los mencionados, entre sus integrantes se destacan el actual Secretario de Derechos Humanos Eduardo Luis Duhalde, el abogado Manuel Justo Gaggero, el antiguo montonero Carlos Burgos, el ex sacerdote Rubén Dri y el periodista de “Página/12” y miembro del CELS Jorge Baños.

El MTP se formó a partir de un núcleo de ex terroristas e intelectuales que se reunieron en torno a la revista “Entre Todos. Los que queremos la liberación”, dirigida por Carlos Burgos. Comenzó a publicarse en 1984 y fue radicalizando su posición, anunciando a medida que transcurría el tiempo, la necesidad de realizar acciones de resistencia civil para detener lo que estos sectores consideraban los avances de la derecha. El primer número apareció en noviembre contando con el siguiente plantel:

. Director: Carlos Quito Burgos.

. Jefe de redacción: Jorge Baccanera.

. Coordinadora: Martha Fernández (pareja de Carlos Burgos).


. Colaboradores del primer número: Luis Asuar; José María Casabal; Malucca Cirianni; Roberto Cossa; Fermín Chávez; Ariel Delgado; Rubén Dri; Eduardo Duhalde; Carlos Eichelbaum; Pablo Frederick; Matilde Herrera; Mirta Mántaras; Eduardo Martí; Deolidia Martínez; Rodolfo Mattarollo; Pedro Orgambide; Piera Paola Oria; Pedro Ríos; Osvaldo Sulleiro; Horacio Verbitsky y José Gabriel Vazeilles.(1)

Las notas editoriales y de sus colaboradores se volvieron cada vez más agresivas, especialmente a partir de muchos de sus integrantes se unieron al MTP. En las semanas previas al asalto al RI 3 Mec., la revista prácticamente anunció la realización de algún tipo de acción violenta. Diversos personajes participaron aportando sus opiniones y artículos durante los años de su publicación. Entre ellos se encuentra la presidenta de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo y actual candidata al premio Noble de la Paz Estela Barnes de Carlotto. La Sra. publicó notas en dos oportunidades a pesar de que entre los integrantes de la revista figuraban reconocidos personajes que habían participado en acciones armadas en las décadas pasadas, no siendo justamente modelos en la defensa de los derechos humanos. Su hija Susana Estela estaba casada con el montonero Jorge Falcone, hermano de Claudia Falcone, una de las protagonistas de la llamada Noche de los lápices.

En una entrevista realizada por Viviana Gorbato, J. Falcone afirmó refiriéndose a su hermana: “No fuimos perejiles como dice la película de Héctor Olivera, que yo mismo asesoré hasta donde pude (…) En el departamento donde cayó mi hermana se guardaba el arsenal de la UES [Unión de Estudiantes Secundarios, colateral de Montoneros] de La Plata. Mi hermana no cayó solamente por el boleto estudiantil (solloza), sino por una patria justa, libre y soberana. La compañera María Clara era su responsable. No se agarraron a tiros con el pelotón que las fue a buscar por no hacer mierda a lo vecinos de un edificio de departamentos. No porque no querían o no podían (…) Era miliciana. El miliciano era un tipo que podía revolear una molotov en un acto relámpago gritando Perón o Muerte. También podían hacer una acción de apoyo a un acto militar de mayor envergadura sin saberlo (…) La gente que tenía la conducción en un colegio secundario no se chupaba el dedo. Tenía práctica política y militar”.(2)


La candidata al premio Nobel de la Paz colaboró con notas en los números 23 y 24 de “Entre Todos”, noviembre de 1986 y diciembre de ese año respectivamente. Saque el lector sus conclusiones sobre quien colaboró con miembros de organizaciones terroristas de primera línea. El árbol se ve por sus frutos.


Guillermo Calvo

Notas:
(1) Revista Entre Todos. Los que queremos la liberación, Buenos Aires, Río Blanco, Año I, Nro.1, noviembre de 1984, p. 2.
(2) Entrevista a Jorge Falcone. En: GORBATO, Viviana: Montoneros. Soldados de Menem. ¿Soldados de Duhalde? Buenos Aires, Sudamericana, 1999, pp. 97-98.

sábado, 10 de julio de 2010

Mundialistas

FÚTBOL MUNDIAL Y MENTIRA UNIVERSAL (*)

En estricta observancia a lo que piden las modas educativas de convertir las dificultades en situaciones de aprendizaje, nos vamos a preguntar: ¿qué nos dejó el mundial de fútbol?

Es probable que nos haya dejado muchas cosas —más de las que nos enteramos, seguro— pero hay dos que merecen una especial consideración.

Primero: que ha sido una clase magistral, didáctica y vivencial sobre la perfecta distinción entre bien común y voluntad popular. Es decir, entre la genuina tarea política y la paródica demagogia. Y la certeza de que la democracia endiosa la voluntad popular, que es un concepto ideológico abstracto y amorfo, que apunta a la masa indiferenciada, proclive a perderse entre las pasiones más bajas.

Es claro que a veces existe algo así como un “sentir popular” nacido del más arraigado sentido común o de una aplomada y bien nacida tradición popular. Que muchas veces, en condiciones normales, al juzgar ciertos hechos y personas, “lo que todos sentimos” puede resultar un indicador atendible y valorable. Como ese hombre de campo que apenas finalizado el discurso presidencial y ante un legítimo exabrupto fue coreado por la multitud que lo rodeaba como si hubiese sido el fruto final de un repetido ensayo. Pero ¿qué esperar de una “voluntad popular” en Babilonia?, ¿qué pretender de un pueblo carcomido por el liberalismo, víctima del pensamiento único, prisionero del ideal subversivo marxista?, ¿qué garantía ofrece un querer popular que ha caído en la idiotez y en el hedonismo?

La voluntad popular tiene debilidad por el anonimato, sacraliza la diversión, venera a los deportistas, promete sacrificios a cambio de la victoria en extrañas supersticiones y exige como derecho natural que en la escuela no haya estudio sino televisión. Hoy como siempre, es la voluntad popular la que sirve de pantalla a las ideologías.

Muy distinto es el bien común, objeto de la acción política. Y entonces nos preguntamos, ¿qué es lo que la Patria necesita aunque no coincida con la ´voluntad popular´?

Que no sea la televisión sino Dios Quien vuelva a las escuelas.
Que no resulte héroe el que le pega bien a la pelota sino quien sea capaz de sacrificarlo todo en aras del bien común.
Que el coraje no se vea sólo en la cancha sino en la defensa nacional.
Que no cantemos sólo antes de jugar sino ante todo en la liturgia y en el combate.
Que imploremos a María, pero no para evitar los penales sino la apostasía.
Que no haya cábala sino fe y sentido sobrenatural de la vida.
Que la soberanía no sea un espacio en la tribuna sino la nota esencial de cada palmo de nuestra tierra.
Que sea ante el Corpus y no ante el micro de la selección que se corten las calles y se enciendan las sirenas.
Que cuando hablamos de defensa fuerte pensemos en las milicias armadas y cuando hablamos de ataque, en la justa reacción ante el honor ofendido.

Pero claro, todo esto cabe al bien común y no a la voluntad popular. La voluntad popular tiene precio y condición, el bien común es innegociable.
¿Tendremos que conformarnos con un gol gritado en la cara al país rival por no poder ver nunca el escarmiento público a los traidores a la Patria?
¿Es necesario aclarar que el sentido épico con el cual por estos días nos identificamos y que todos amagamos hacer estallar queda truncada en una caricatura de lo excelso?

¿Qué nos dejó el mundial, partido más, partido menos? Pan y circo. Y a la voluntad popular contenta.


Segundo: gracias a tamaño campeonato hemos visto con claridad las dos caras del juego (incluyendo en primer lugar a los espectadores), la eutrapelia y la ludopatía. Porque una cosa es el éxtasis del bien jugar y otra el vértigo del juego compulsivo. El símbolo —como bien sería un partido de fútbol— puede convertirse en idolatría si en lugar de ser sacramento de la realidad —es decir expresión de las cuestiones de fondo— se convierte en simple fetiche y eventual evasión.
Si por el juego se conservaran las añoradas realidades del campo de combate, de las banderas enfrentadas, del valor y la contienda, esto no sería poca cosa. Mucho y bien se ha hablado del puñado de sentido común y orden natural que hay en el juego, y en el fútbol en particular.

Pero la comparación puede ser muy romántica y elevada o bien puede resultar la perversión de lo mejor.
Lamentablemente el campeonato del mundo es un testimonio claro, pero no tanto de lo sano que aún queda latente, sino de lo mal que estamos, porque hemos confundido el orden del juego con el orden de la política.

Bienvenido sea que un buen jugador integre el seleccionado nacional, lo peligroso es que por ser buen jugador termine gobernador.
No es problema que un técnico de fútbol opine sobre el peso y la calidad de la pelota. Pero, ¿qué pelota hay que darle si dictamina por igual en materia social, política y moral? Lo que hay que darle es la dosis necesaria de sentido común y la doctrina social de la Iglesia, para empezar.
El escapismo es una forma de traicionar la vocación con la complicidad de la imaginación enloquecida.
Es hermoso jugar a los soldaditos con un hijo y mantener vivo el carácter agónico entre el bien y el mal. Lo peligroso es apelar a esos soldaditos para defender nuestra soberanía y la seguridad nacional.

El problema no es que los chicos no crean en hadas, el problema es que los grandes no creen en los reyes. El problema no es que los chicos jueguen al fútbol como si fuera la vida, el problema es que los grandes crean que la vida es sólo el fútbol. El problema no es que un técnico dé la vida por sus jugadores, el problema es que ningún gobernante lo haga por su gente. Y que todo esto nos parezca normal.

Puede ser que aún tengamos en el alma el afán por constituir una nación fuerte y respetada. Lo preocupante es que creemos serlo por ganar un partido de fútbol.

Jordán Abud

(*) Independientemente de los resultados.

viernes, 9 de julio de 2010

Castrenses

BOCHORNOSO ESCÁNDALO EN EL EJÉRCITO

Contando sus proezas en un boliche

un guapo que de grupo se hizo cartel,
a giles engrupía pa' chupar de ojo
con famosas hazañas que no eran de él.
Conocedor de frases y de modales
de la jerga fulera del arrabal
les contaba combates fenomenales
en que siempre jugaba rol principal.
(Raúl Barboza - “As de Cartón”)

El hijo de los montoneros marxistas, Alfredo Forti y Nélida Azucena Sosa de Forti, Alfredo Forti, Secretario de Estado de Relaciones Internacionales del Ministerio de Aniquilamiento de las FF.AA. e Indefensión Nacional, abusando de su posición y presa del odio y resentimiento que lo embarga, perpetró un grave agravio a las FF.AA. insultando con gruesos epítetos a un
sorprendido grupo de oficiales que no podían comprender que se los citara a concurrir a un seminario para ser ofendidos gratuita y vergonzosamente.

Alfredo Forti ha heredado la prepotencia montonera, la oficia de pesado y matón, hace algún tiempo el gran difusor del mito de los 30.000 desaparecidos. El diario “Clarín” publicó una nota firmada por Natasha Niebieskikwiat donde el “taita” Forti relataba que, empuñando un cuchillo, enfrentó al general Bussi y lo vió cómo “temblaba como una hoja”. ¡Qué historia se perdió Borges, tan aficionado a los relatos de malevos, cuchilleros y compadritos! Claro está que Forti se encuentra a años luz del borgeano Jacinto Chiclana y en estrecha cercanía con el As de Cartón de Barboza.

Sólo en la República Argentina de los Kirchner un sujeto de esta laya, matonesco, pendenciero, perdonavidas que desconoce totalmente el ámbito militar y lo odia y que su único curriculum es ser hijo de dos montoneros marxistas, pueda llegar a ser Secretario de Estado.

La crónica que hace del intolerable hecho, Alexis Di Capo, en el Informador Público, nos dice que presidía el bochorno un general con apellido de jabón, quien presa del ídem, no dijo ni una palabra o sea, de acuerdo con lo del que calla otorga, asentía de esa forma con los vituperios vociferados por Forti en el mejor estilo descuelgacuadros. Por suerte hubo señores oficiales que no se resignaron a ser públicamente escarnecidos y defendieron el honor de sus uniformes.

En estos oficiales que, como dijera el general Fasola Castaño en su prólogo a “Escipión, el Africano”, de Lidell Hart, tienen sus pies sobre la tierra “pero con la mirada en las estrellas, el espíritu en la gloria y el corazón en la Patria”, está el futuro de las Fuerzas Armadas Argentinas y el sostén de la defensa nacional. ¡Benditos sean!

Fernando José Ares


Informador Público
06.07.2010 | Fuerzas Armadas | Por: Alexis Di Capo

Escándalo entre un alto funcionario de Defensa
y un grupo de oficiales

El Secretario de Asuntos Exteriores de Defensa, Alfredo Forti,
insultó a los militares presentes en un seminario y generó diversas reacciones.


Por Alexis Di Capo para el Informador Público

Dos semanas atrás, se realizó un seminario organizado por el Ministerio de Defensa, con el objetivo de bajarles líneas políticas a los cuadros militares. Estaban presentes un centenar de oficiales de distinta graduación (tenientes hasta mayores) cuando expuso uno de los principales operadores de la Ministra Nilda Garré, el Secretario de Asuntos Exteriores de Defensa, Alfredo Forti. Sorpresivamente, el joven funcionario se dedicó a agraviar a los oficiales presentes, empezando por tratarlos de maleducados para luego pasar a calificativos más gruesos. El oficial de mayor grado presente era el Jefe del Comando de Educación y Doctrina, General Gustavo Lux, quien, mientras aumentaba la indignación de sus subordinados, se hacía el distraído, negándose a intervenir. Sorprendidos por la falta de reacción de Lux, luego de la reunión, los jóvenes oficiales hicieron conocer su indignación siguiendo la vía jerárquica. Exigían una retractación justa por parte de Forti.

Casinos agitados

Las quejas escalaron hasta el Jefe de Estado Mayor, general Luis Pozzi, quien habría manifestado la inquietud a la Ministro. La displicente respuesta de Garré habría sido “está bien, ya pasó”. Esta actitud habría resultado indigerible para los oficiales afectados por el destrato del funcionario kirchnerista. El planteo de los agraviados fue que estaban siendo víctimas de una venganza terrorista, en referencia a la trayectoria del padre de Forti en la guerrilla. Remarcaron además la condición de “ahuévidos” (en el argot militar: falta de valor) de sus superiores.

La efervescencia causada por el episodio trajo también otras repercusiones en el ámbito de los casinos de oficiales. Allí hubo reuniones en las que se destacó el valor de varios oficiales que, dos años atrás, concurrieron de uniforme a un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo realizado en Plaza San Martín, siendo echados del Ejército por esa razón. Todo esto contrastándolo con Lux y otros generales que, según los jóvenes oficiales, “se bancan todo para no perder el Megane y el jornal, o por miedo a alguna carpeta”.

jueves, 8 de julio de 2010

Orden natural

SODOMITAS Y LESBIANAS
A SABLAZOS EN MENDOZA


“Cuando veo a los funcionarios intentando aprobar estas leyes tan absurdas pienso en José Manuel Estrada, Manuel Belgrano, José de San Martín, Dorrego. Dudando sobre si ponerme a llorar o tomar un palo y propinarles una paliza pública a tales funcionarios”
(Roxana de Blanch, en el Congreso mendocino, junio 2010)

La virilidad que falta en nuestros pastores, en nuestros dirigentes y hasta en muchos de nuestros padres de familia, Dios la está insuflando en los corazones fuertes de las madres argentinas. ¿Será el revivir de Macacha Güemes y las suyas? ¿Estará dando fruto tanta lucha sucia contra las autoconvocadas? Como fuere, buen pronóstico. Lo cierto es que si debiéramos hacer una crónica de los oradores en el Congreso de Mendoza el pasado 18 de junio con motivo de esta discusión sobre si los putos pueden casarse y adoptar niños, no habría más que lugares comunes expuestos tan insípidamente que repugnan hasta lo bueno defendido por muchos.

Hasta que apareció el amor fervoroso de una mujer y les gritó a las aborteras que no eran ni madres ni mujeres, y les gritó a los senadores que habría de apalearlos si legislan contra la naturaleza humana. Entonces se enfurecieron las aborteras que nada tenían que hacer allí salvo despabilar a los giles de siempre que la lucha es contra una ideología materialista y antitea, y comenzaron las arpías a insultar a Roxana. Entonces los periodistas se pusieron como locos y descontextualizaron las frases de la Sra. de Blanch, como les enseña la servilidad en la que fueron instruidos durante sus truchas carreras de comunicación. Entonces los sodomitas gritaron con esos epifenómenos feminoides brotados de la perversión de sus almas enfermas. Sin embargo, la Señora mamá de siete hijos ni se inmutó y continuó.
“Senadores, hablo en nombre de la Liga de Madres de Familia y sus setenta mil socias, todas ellas mujeres y madres; y queremos saber si piensan votar bajo la obediencia debida al partido, la misma que criticamos en la época de los militares y en la de Menem.
“Ahora tienen la oportunidad de reivindicarse frente al pueblo argentino protegiendo de una vez por todas el matrimonio y la familia, desvelándose por políticas públicas realmente necesarias y urgentes como son la salud, la educación, el trabajo y la vivienda digna, para que todo niño pueda estar en la escuela y no abandonado en la calle.
“Si no lo hacen, hoy discutirán los supuestos derechos de los homosexuales y mañana se encontrarán discutiendo el supuesto derecho de los bisexuales a un matrimonio de tres o los derechos de un pedófilo a casarse con un menor de edad. Y por eso la sociedad entera les pregunta: ¿Realmente, quieren abrir esa puerta?”
Pregunta retórica sin respuesta, por supuesto. Pero uno de los entonces que intentan acallar esta virilidad nacida del amor por lo bueno, y me hace temblar, es la pose que impostó rápidamente una parte de la jerarquía eclesiástica de Mendoza y muchos sacerdotes. El Arzobispo no ve con buenos ojos el manifestarse por las calles, muchos sacerdotes prohiben repartir los volantes invitando a marchas y afirmando el valor de la familia en iglesias y colegios como los jesuitas, el sacerdote sodomita que habló por el canal 9 de Mendoza sobre su duda acerca del matrimonio gay sigue con su habitual programa de las mañanas mendocinas. Pareciera que en la Iglesia católica ya no hay una Verdad Encarnada a la que los episcopein-inspectores deben proteger hasta con su sangre, el martirio les pidió Cristo y la excomunión les dejó San Pablo contra los enemigos de adentro que la pisotean como chanchos a las perlas.

Y coletazo raro, se excluye en la dirigencia católica expresamente a líderes con probada trayectoria de fidelidad a la Fe y a las costumbres como condición de un tibio apoyo del Obispo auxiliar a través de una nota, no de su presencia, como sí sucedió en San Luis donde el obispo encabezó la marcha. Lo positivo de la acción de apoyo escrita se diluye en la tácita excomunión de gente buena defensora de la ley natural, tema verdadero y no de Fe que hoy se pelea. Porque hasta en esto hay un cierto smog suspendido, esa aparente confusión entre los organizadores al gritar como católicos su oposición al homosexualismo. Es decir, dan pie a los medios liberales de escrachar a la posición defensora de la naturaleza como posición de un dogma de Fe. ¿Será clericalismo de parte de los nuestros o ignorancia? O ambos dos, como decía mi abuela.

En definitiva y no oscurece, hay lucha de parte de muchos que vibran por las cosas de Dios, sean de la creación o de la Fe. Levantan la tacuara de Macacha y van al frente. No las dejemos solas ni aunque degüellen por delante o ensarten por atrás.

Daniel Giaquinta, Mza.

miércoles, 7 de julio de 2010

Precisiones

EL MONO DEL MATRIMONIO

Con prevención les pregunto
Que ustedes no se me ofendan
¿Este pueblo amodorrado
Merece que lo defiendan?
(Leonardo Castellani)

Sumada a la pérdida transitoria de racionalidad que aporta el fútbol, hay que atender otra cuestión no menos irracional, esta vez planteada desde el congreso. Se trata del proyecto de ley que derivaría en la abolición del matrimonio y la familia tradicional. Esa antigua y única fórmula que como todos sabemos, durante milenios, unió a un varón y una mujer en plenitud de vida y familia.

Es indudable que durante el siglo pasado, el matrimonio no permaneció al margen de las tensiones políticas y sociales que fueron ocupando la escena. La crisis, a su vez, derivaba del relativismo moral, grave confusión que insidiosamente fue desplazando la primacía de la verdad y del bien, hasta llegar amenazante, a atentar contra la vida, contra la familia, contra la libertad y ahora contra el matrimonio.

Con eso de eliminar a Dios, pretenden al mismo tiempo —con cierta lógica— que desaparezca el orden que el Creador imprimió a la naturaleza.

En los últimos días tanta poesía falsa se ha acumulado sobre el homomonio que más allá de las escenas, de las lagrimitas y de la histeria, no se encuentra otro argumento distinto del emocional. No hay medio en el que no hayamos escuchado: “si se quieren y bueno… tienen derecho… que se casen… no hay que discriminar… que importa si es hombre o mujer… todos somos seres humanos”.

En primer lugar, sabemos que no es posible fundar un derecho natural en un error, en una torcedura, en algo individual, variable y transitorio.

Por oto lado la manifestación pública de un error, ni lo hace verdadero, ni le otorga derechos y visto socialmente —muy lejos de ser motivo de “orgullo”— no solo no dignifica, sino que es más bien degradante.

El entonces Cardenal Ratzinger escribía sobre la cuestión: “En realidad esto no deja de ser grave, por muy bello y generoso que parezca significa que la sexualidad no está ya enraizada en una antropología; significa que el sexo puede ser mirado como una simple función intercambiable a voluntad… Entonces se deduce que todo el ser y el obrar de una persona se reduce a pura funcionalidad, a puro cumplimiento de un papel, por ejemplo el papel de consumidor, de trabajador, etc…”

Observemos que si esta antropología reduce al hombre a una cosa y la cosa ni siquiera es permanente, sino que además es funcional, todo puede ser cambiado, de acuerdo a las ganas de cada uno, sin que nada valga ni sirva para nada. De este modo puedo ser un rato hombre, mujer al siguiente o caballo si mi deseo me lleva hacia tal “construcción cultural”.

Además de los enunciados anteriores y de su rasgo abusivamente irracional, no podemos pasar por alto que nada menos que en la década del desarrollo del genoma humano, estos activistas, al tiempo que califican de oscurantistas a los que nos oponemos, en el mismo momento ignoran, como si no existieran, los datos definitivos aportados por la biología, la anatomía y la genética. Para esta secta la ciencia también es reaccionaria…

Y en este terreno de la biología podríamos detenernos con algunos ejemplos.

El ordenamiento natural de las cosas, ese que nos dice sencillo y claro que, de una pareja de perros solo puede nacer otro perro y no un conejo, nos dice también que es imprescindible que en la unión haya hembra y macho para engendrar al nuevo perro.

No traicionamos ningún secreto cuando decimos que las gallinas ponen huevos, si un soleado mediodía descubriésemos una gallina poniendo blancas mandarinas, una vez repuestos del asombro, nadie debería atreverse a concluir que el gallinero es el sitio adecuado para cosechar mandarinas. Tampoco que de ahí en más, la anomalía deba convertirse en ley para las otras gallinas.

Nos apresuramos en aclarar que, de ninguna manera castigaríamos a la gallina por su intromisión exitosa en el reino vegetal, aunque si fuera posible, y la gallina estuviese de acuerdo, no sería vano intentar que volviese por sus fueros y sobre todo por sus antiguos huevos trastocados en mandarinas.

De igual modo que en tanto no se restablezca en el gallinero la vida natural, de ninguna manera dejaríamos en ese sector a los animales más pequeños, dado que en medio del caos causado por la alteración del orden, no debe ser difícil confundir a un pollito, vaya uno a saber con qué…

Debemos decir que hay quienes protestan porque han visto pollitos guachos nacidos en gallineros normales y “eso, dicen en tono crítico, no debería ocurrir”… Claro que no. Seguramente no, pero aún sin quererlo, están señalando que la ley natural existe y reafirmando que no se puede pasar por alto, sin consecuencias y sin dolor.

¡Vaya novedad! Se dieron cuenta que los hombres nos equivocamos fuerte. Pero no está escrito en ninguna parte que, a fin de legitimar la conducta aberrante de alguno de nosotros —ni de nadie— haya que crear una ley, tratando de aniquilar el sentido común, ni mucho menos el orden que el Creador imprimió en la naturaleza.

No es posible ignorar que en el matrimonio, cada uno toma su responsabilidad frente al otro y frente a los hijos y a su futuro, pues bien, esa es la estructura básica de la sociedad y como tal en este aspecto, el matrimonio no puede ser una cuestión del ámbito exclusivamente privado, porque de él dependerá también, la salud de la sociedad.

Tampoco es primicia la presencia de homosexuales en la sociedad, por lo pronto la Biblia se refiere a ellos en diferentes ocasiones y de manera suficientemente clara. La novedad nos llega ahora cuando el activismo homosexual, impulsado por su par, la degradación K, insiste en destruir el único matrimonio posible, haciéndolo intercambiable con el homomonio.

Un derecho natural y por tanto común, inviolable, inalterable, no puede fundarse en la negación del mismo orden natural al que invoca. Pero antes que nada deberá ser verdadero.

A tal punto que Pío XII dice muy claro: “lo que no responde a la verdad y a la norma moral no tiene objetivamente derecho alguno, ni a la existencia, ni a la propaganda ni a la acción”.

Cita que, vista desde el aquí y ahora del país, nos daría la impresión de estar leyéndola al revés.

Respecto a otra destrucción cercana, el divorcio, preguntaba Castellani sobre la unión indisoluble entre un hombre y una mujer: “Si es una cosa mala, reaccionaria y «medieval», ¿por qué lo contraen? Y si se han equivocado y lo han contraído por irreflexión ¿por qué se quedan intranquilos deseando que un juez, un escribano y si fuera posible un cura, autorice otra vez, solemnemente, la misma equivocación?”

A lo largo del tiempo, hubo unos cuantos escritores que disfrutaron de la fama a través del lascivo relato, de las obscenidades más indignas. El mundo que los leía, veía en ellos a los precursores de cierta forma de felicidad que consistía en bucear en el lado más sombrío del jardín. De entre esa secta, pocos como Andre Gide, y es el mismo que escribe: “el ardor sensual en el que me he complacido toda mi vida no es más que una falsificación grotesca”.

Ahora resulta que el activista de todas las degeneraciones, confiesa, al final de la vida que su parloteo sobre la felicidad y su “derecho a todo”, por los que tantos suspiraban, era solo vana podredumbre.

Si como dice Chesterton: el mundo nunca se repone de un acto, entonces debemos hacer lo necesario para evitar ese daño. Si ahora pasan, si calladamente los dejamos pasar, al final de esta ley nos esperaría no ya la literatura, sino la mugre gideana que es la del homomonio, entreverada —por si eso fuera poco— con la innumerable mugre K.

Por una rara vez deseamos que el Castellani de inicio se equivoque fiero. Y el pueblo amodorrado se transfigure en un desvelado fervor vigilante. Porque es cierto, hay mucha podredumbre a la vista como para hacerse el dormido.

Miguel De Lorenzo

lunes, 5 de julio de 2010

Interrogantes

NÉSTOR KIRCHNER
FUE COMANDANTE EN JEFE ¿DE QUÉ TROPA?

El 18 de mayo de 2003, “La Nación”, en su suplemento Enfoques, pág. 7, publicó un análisis biográfico de Néstor Kirchner, alias Lupin, firmado por Pablo Morosi bajo el título de “Tiempos de Militancia en La Plata”. En el mismo se describe la pertenencia del ahora ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, a la Banda de Delicuentes Subversivos Montoneros a través de las organizaciones colaterales pertenecientes a esa organización terrorista. Su síntesis es la siguiente y los entrecomillados son citas textuales del referido artículo:

1. Los comienzos de Lupin fueron en la “Federación Universitaria de la Revolución Nacional” (FURN), cuyas células actuaban en la Facultad de Ciencias Jurídicas de La Plata. “El ex-miembro de la FURN Jorge Falconelli sostiene, en su libro «Memorial de Guerra Larga» que la agrupación en ese entonces era la expresión universitaria de Montoneros en La Plata”.

2. Gonzalo Chaves, también platense y ex-representante de la rama sindical de Montoneros dijo que “había tareas en conjunto y contactos…” El diputado provincial Carlos Cottini, quien también perteneció a esa banda, dijo “Néstor entró a militar en la FURN en 1970; tenía mucha convicción”.

3. Los fundadores del FURN fueron los activistas Rodolfo Achem, alias “El Turco”, Carlos Miguel y Carlos Negri. En otros medios se sindicaba a éstos de integrar la inteligencia cubana. Luego la conducción fue ejercida por “Negri, Marcelo Fuentes, Carlos Kunkel, Roberto Caballero y Carlos Moreno”.

4. Con el triunfo de Cámpora la FURN se integró a la “Juventud Universitaria Peronista (JUP) como síntesis de los distintos grupos preexistentes”. Es decir en buen criollo que se había conformado la expresión estudiantil de la banda terrorista.

5. El 8 de octubre de 1974, los líderes inmediatos de Kirchner, los referidos Achem y Miguel fueron encontrados muertos en confuso episodio; la mayoría de sus seguidores pasó a la clandestinidad, pero “Kirchner continuó con el trabajo en la superficie”.

6. La cosa estaba muy peligrosa y había que cambiar de aires. “El 9 de mayo de 1975, cuando los asesinatos de compañeros se habían transformado en moneda corriente, Kirchner y Fernández se casaron en el registro civil de La Plata”. “El peligro rondaba a la pareja, como a muchos otros militantes, comprometidos con la lucha armada o no. Entonces, ya habían tomado la decisión de irse al sur” (…) “iniciaron el camino del exilio interior”.

Lo anteriormente descripto es de una gravedad institucional inconmensurable. Sin embargo ya han pasado varios años sin que el Sr. Néstor Kirchner desmintiera las informaciones publicadas por un medio como “La Nación”. ¿Puede ser cierto que un Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas fuese un antiguo miembro de una organización terrorista que asesinara alevosamente a centenares de civiles y soldados, sin que se le conozcan manifestaciones públicas de arrepentimiento? ¿Puede ser que quien haya sido Conductor de nuestras fuerzas de tierra, mar y aire, haya pertenecido antes a una organización creada e instruido por la inteligencia cubana para apoyar los planes de agresión a los pueblos y ejércitos hispanoamericanos por parte del castrocomunismo?

Señor Kirchner, esperamos ansiosamente su desmentida.

Fernando Ares

domingo, 4 de julio de 2010

Escritos de los Santos

DEL CULTO EUCARÍSTICO

El servicio de Nuestro Señor en Santísimo Sacramento debe ser litúrgico en su espíritu y en su forma.

No hay servicio que no tenga una ley que determine sus deberes, una regla que prescriba las cosas más menudas y el orden necesario. Así, por ejemplo, el ceremonial de la corte de un Rey obliga de un modo absoluto a todos sus súbditos y servidores.

Dios mismo, después de haber promulgado en el Sinaí su gran ley para todos los hombres, quiso también determinar la práctica de su culto; reguló hasta los deberes más sencillos e impuso el deber de las reglas al sacerdocio y al pueblo, bajo severísimas penas. La razón de todo ello es que todo es grande y divino en el servicio de Dios.

Y como Dios ha creado el ceremonial de su culto, no quiere más obsequios que los que prescribe, ni hechos de otra manera que como los prescribe. El hombre no tiene otra cosa que añadir sino el homenaje de su amor respetuoso y de su leal obediencia.

Jesucristo no nos dio leyes ceremoniales para su culto: se contentó con darnos la Eucaristía como fin y objeto de nuestra religión y el precepto del amor para regular nuestros homenajes interiores.

A los Apóstoles y a la Iglesia romana confió el encargo de fijar el orden de su culto exterior y público.

Es, por tanto, soberanamente augusta y auténtica la santa liturgia romana. Nos viene de Pedro, jefe de los Apóstoles y piedra fundamental de la fe y de toda la religión. Cada Papa la ha trasmitido con respeto a los siglos futuros, añadiendo según las necesidades de la fe, de la piedad y de la gratitud, con la plenitud de su autoridad apostólica, nuevas fórmulas, oficios, oraciones y ritos sagrados.

Es santa la liturgia romana por el honor que rinde a Dios por las virtudes que pone en ejercicio, por las gracias que de ella manan.

Es católica por ser una en su ley, en su autoridad y en su culto. Esta uniformidad de rito causa identidad de vida en la Iglesia; por ella se ve en el mundo entero una misma fiesta y una misma oración. Cuando rezo con la liturgia, rezo con toda la Iglesia de Dios.

La santa liturgia romana es, pues, la regla universal e inflexible del culto eucarístico. Hay que guardarla con religiosa piedad, estudiar sus reglas y meditar su espíritu ya que en la ciencia y acertada práctica de su deber consiste la perfección del que sirve al altar.

Esta ley litúrgica es el único culto legítimo y agradable a la majestad de Dios, la única expresión pura y perfecta de la fe y de la piedad de su Iglesia.

Todo lo que sea contrario a este culto se debe, por tanto, condenar y cercenar. Todo lo que sea extraño debe considerarse como cosa sin valor, puesto que no tiene la gracia de la Iglesia y su sanción. Sólo lo que sea conforme a la letra y al espíritu o a la piedad del culto católico merece ser estimado y practicado. Siguiendo esta regla evitarán los fieles el error en la fe práctica, la ilusión y la superstición, que tan fácilmente se deslizan en la devoción dejada a sí misma.

La ciencia más propia para alimentar la fe y la piedad de los fieles es indudablemente la ciencia litúrgica, que mira al espíritu de las ceremonias, las cuales honran los misterios de Jesucristo, sus gracias y sus virtudes. El cristiano que así los honra con el culto sagrado continúa las virtudes y el amor de los que fueron sus primeros adoradores, en los días mortales del Salvador. El culto es toda la religión en acto.

Propiedad inherente al culto eucarístico es ser siempre festivo. La sagrada Eucaristía es la alegría incesante de la tierra. Mas este culto debe ser regio cuando el Santísimo Sacramento está expuesto, porque entonces es como una fiesta del Corpus que se renueva: el divino Rey se presenta en su trono de gracia, en todo el esplendor de su amor y rodeado de los piadosos obsequios de sus vasallos.

La Santa Iglesia ha regulado la naturaleza y la cantidad de las luces que deben arder ante el Santísimo. Quiere que todas las velas del altar de la exposición sean de cera pura y blanca, símbolo de la pureza del alma y fruto de la abeja virgen. Y como la esencia de todas las flores olorosas con que el Creador ha hermoseado la naturaleza, flores que a su vez son imagen perfecta de las virtudes, hermosísimas flores del amor divino.

Doce velas deben arder siempre delante del Santísimo Sacramento solemnemente expuesto. Doce es el número apostólico. Estas luces arden y se consumen ante el trono del Cordero. Así debe lucir arder y consumirse la vida de un adorador, que es otro Juan Bautista de quien dijo Jesús que era la luz brillante y ardiente. Y el humilde precursor no tenía más que un deseo: Es preciso que Jesús crezca y reine y que yo mengüe y desaparezca ante el sol divino.

La Iglesia ha elegido el color blanco como propio del culto del Santísimo Sacramento. Los ornamentos de los ministros sagrados en las fiestas eucarísticas, los lienzos del altar, las cortinas del sagrario, el dosel que cubre el trono de la exposición, todo es blanco como el Dios de luz y pureza para cuya honra sirven.

Los manteles del altar deben ser de lino o de cáñamo, por respeto al Santo Sacrificio, y por lo menos uno de ellos debe pender hasta el suelo. Son como el sudario sagrado del sepulcro del Salvador.

Es regla que en la exposición solemne de las Cuarenta Horas las reliquias, cuadros y estatuas que no sean de ángeles adoradores desaparezcan del altar y del santuario. Porque delante de Jesucristo presente todo culto secundario debe suspenderse. Los ojos del adorador, como también su corazón, deben fijarse sólo en la Sagrada Hostia.

La Iglesia prescribe el mayor respeto delante del Santísimo Sacramento, sobre todo cuando está expuesto, pues entonces el silencio debe ser aún más absoluto y más respetuosa la compostura. Quisiera que no se sentara nadie ante el Santísimo expuesto, y aunque tolera esto no debe hacerse sin verdadera necesidad.

Durante la exposición lo que la santa liturgia exige no es genuflexión sencilla, sino doble o de ambas rodillas, a semejanza de los veinticuatro ancianos delante del Cordero celestial.

Por manera que en los actos del culto todo debe ordenarse a la significación del homenaje íntimo del alma, su respetuosa y profunda adoración, decía Santa Teresa, que daría su vida por la menor ceremonia de la Iglesia, porque bien conocía su valor. Que las almas le den por lo menos respeto, devoción y amor.

La Santísima Eucaristía tiene en la tierra como los demás misterios del Salvador, sus fiestas y triunfos. Todos deben contribuir a embellecerlas y santificarlas, como fiestas que son de su Padre que está en los cielos, de su Rey y Dios vivo entre los hombres. Cada cual debe ofrecer su don y su obsequio; con ello se honra a Jesucristo al mismo tiempo que se honra uno a sí mismo.

Los días de las Cuarenta Horas de la parroquia deben ser para los fieles como días de cielo que deben celebrarse con traje de fiesta y de honor, con la recepción de la adorable Eucaristía y adoraciones fervorosas. La corte del cielo y de la tierra debe aquí juntarse en fraternales homenajes a la gloria del divino Rey. Como los israelitas en el desierto, cada cual debe prestar para la decoración del altar cuanto de más hermoso y precioso tenga, para así adornar la verdadera arca de la alianza, el trono de Jesucristo. Será para la familia una bendición y religioso recuerdo.

La fiesta del Corpus Christi es la fiesta regia de la Iglesia y triunfo público de la adorable Eucaristía. En ella viene el divino Rey a visitar a sus hijos, a santificar las calles de sus ciudades, a bendecir sus casas y sus trabajos. Quienquiera tenga un poco de fe debe prestar su concurso para hermosear el paso de Jesucristo, para erigirle arcos de triunfo y monumentos magníficos. ¿No los merece por ventura mucho más que los reyes de la tierra por quienes se hacen tantos gastos y se imponen tantos trabajos? Este paso triunfal de Jesucristo será un homenaje solemne de nuestros corazones un desagravio por la apostasía de los herejes, por la ingratitud de los malos cristianos que no tienen para su Salvador y su Dios otra cosa que una necia mirada de indiferencia o la vergüenza del reo ante el juez.

San Pedro Julián Eymard

viernes, 2 de julio de 2010

In memoriam

ENRIQUE LAGOS

El pasado mes de junio se cumplieron dos años de la muerte de Enrique María Lagos, uno de los últimos sobrevivientes de los Cursos de Cultura Católica, que tanto influyeran en la formación de un grupo de cristianos cabales que, a su vez, ejercerían notable influencia en variados campos de la vida intelectual argentina.

Nacido en Buenos Aires el año 1913, se casó con Mercedes Curutchet Oromí —de manera que se transformó en cuñado de Ricardo— y fue padre de nueve hijos. Lector infatigable y ordenado, el poeta Osvaldo Dondo, secretario de los Cursos, le confió la organización y atención del Servicio de Librería con que contaron los mismos, tarea que nadie pudo haber cumplido mejor. En contacto con el movimiento editorial europeo, no sólo trajo al país las últimas novedades vinculadas al pensamiento católico, sino que hasta le cupo colaborar para que autores destacados como Chesterton vieran traducidas e impresas algunas de sus obras en la Argentina antes que en Europa. Cuando, invitado por los Cursos, llegó aquí Jacques Maritain, el mejor Maritain, Lagos cumplió a su lado un papel importante, dado su perfecto dominio de la lengua del visitante.

Tras el ocaso de los Cursos, inauguró Lagos la Librería Del Temple, que reflotó el antiguo nombre de la calle Viamonte donde abrió sus puertas, en la misma manzana que las Galerías Pacífico y a media cuadra del rectorado de la Universidad de Buenos Aires. Cubiertas sus paredes con estanterías llenas de volúmenes, con algún mueble veterano y algún grabado de Ballester Peña, aquel local se transformó en tácito lugar de cita para cuanto lector católico, católico de buena línea se entiende, anduviera por el centro y dispusiera de tiempo libre para echar un párrafo y recoger noticias vinculadas con ediciones o reediciones. En tal sentido, a poco de deambular el visitante observando los anaqueles, se le acercaba Enrique para preguntarle, discretamente, si ya había leído esto o aquello. Pregunta que implicaba una sugerencia, invariablemente oportuna.

Cuando fueron reformadas las Galerías Pacífico sucedió que, amén de perder la denominación de Malvinas Argentinas con que fueran rebautizadas en 1982, sus administradores perdieron también a Lagos como locatario. A raíz de ello, fiel a su vocación, instalaría éste una pequeña librería en el vestíbulo del Colegio San Juan El Precursor de San Isidro, próximo a su casa de la calle Alem. Durante unos cuantos años funcionó la misma, reemplazados los clientes del Temple por turbulentas bandadas de alumnos que, en vez de interesarse por novedades editoriales culturalmente valiosas, demandaban textos de uso ineludible para aprobar materias arduas. Pese a lo cual insistía Lagos, alguna vez con éxito, en recomendarles además lecturas de mayor calado.

Pero la existencia de Enrique no se reducía, por cierto, a leer y vender libros. Lejos de ello, dedicaba buena parte de ella a su dilatada familia, entre la que se contaron en calidad de yernos dos Dondo, hijos de aquel que lo convocara para poner en marcha el Servicio de Librería de los Cursos. Los sábados a mediodía preparaba con esmero unos pollos asados, que convocaban a nietos y bisnietos. A los que vio crecer, tal como veía crecer las flores y arbustos que cultivaba sabiamente en su extenso jardín, resultando hombre de consejo, incluso en esos menesteres, para los vecinos que se acercaban con ánimo de consulta.
Poseía una gran habilidad manual, que aplicaba a diversos fines en su taller bien provisto. Entre otros, a la confección de las camas que utilizaron sus hijos y de unos maravillosos carritos de madera, que se entregaban a los chicos pobres por Navidad o por Reyes pues, como decía, también ellos tienen derecho a recibir juguetes nuevos.

Cuando contaba ya más de ochenta años, solía llegar a casa en la bicicleta de aire británico que lo trasladaba, en largos periplos que hilvanaban visitas a parientes y amigos. En ocasión de una de ellas, le trajo de regalo a mi mujer ciertos bulbos que, plantados en un rincón propicio, hoy florecen en homenaje a su memoria. Dios lo tenga en el cielo que supo ganarse a lo largo de su extensa y fecunda vida.

Juan Luis Gallardo