sábado, 17 de marzo de 2018

Aviso

Queridos amigos:
 
El sábado 17 de marzo,
a las 11 hs, en Perú 272, presento el libro:
 
METODOLOGÍA DE ESTUDIO
Y DE EXPRESION ORAL.
 
Les agradezco a quienes puedan asistir
y a quienes puedan cooperar
en la circulación de este anuncio.
Un abrazo.
 
Antonio Caponnetto
 
 
 

lunes, 12 de marzo de 2018

Actualidad



MACRI O EL REGRESO
DE PONCIO PILATO

Como si lavase una culpa anticipada, Mauricio Macri ha declarado que no está a favor del aborto y que asume la posición de la Iglesia en defensa de la vida, pero considera un deber político proponer una solución legal a la presunta mortandad de las mujeres más vulnerables.

A riesgo de que su anodina y exasperante gestión de gobierno se hunda definitivamente en el abismo, y buen aprendiz de los hipócritas cálculos democráticos, decidió instalar el tema, aguardando que el debate dure hasta el comienzo del Mundial de Rusia. ¡Con la pelota rodando durante treinta días, todo crimen se olvida y las más aflictivas traiciones y villanías pasan como juego de niños!

Recuerdo haber escrito, hace dos años y cuando este gobierno de CEO’s comenzaba a regir en nuestra Patria, que a Macri lo caracterizaba una “filosofía pragmática”, entre otras máculas constatables. Predicar filosofía de Mauricio es una grave deshonra para Platón y Aristóteles. Lo sé. Pero permítaseme por un instante la “contradictio in terminis”.

¿Qué clase de decoroso resultado puede esperarse del debate parlamentario si la sensibilidad construida por los medios de comunicación, para poner un ejemplo lacerante, favorece y promueve como una opción saludable la eliminación de la vida por nacer? ¡Los medios de comunicación cuyas vestiduras rasgan de continuo en vistas de la objetividad informativa!

¿Creerá Macri en la fuerza moral de eslóganes mercenarios como la “libertad de pensamiento” y “de expresión” para que los defensores de la vida puedan persuadir con la verdad a las sordas huestes de homicidas que buscan solo aniquilar? ¡Huestes largamente entrenadas en la sofística discriminación de pretender defender una vida, ocultando el grito silencioso de quien pugna por nacer!

¿Qué triunfo de la verdad, y de la vida, pudiera esperar nuestro presidente, contrario al aborto, cuando las razones en favor de la vida más débil e inocente importan nada para quienes “el derecho de la mujer” es una fe religiosa que no admite argumentación alguna?

O es un imbécil, o es un perverso. No hay otra alternativa para el presidente Mauricio Macri. Ahora bien, si se trata de un demócrata convencido ambos calificativos son perfectamente intercambiables.

Aún contrario al aborto, si fuese enteramente cierto de este hijo del Colegio Newman y de la Universidad Católica Argentina, será el primero y el máximo responsable del primero y del último aborto legal que tenga lugar en nuestra Patria, de aprobarse la despenalización.

Como el fatídico Poncio Pilato, quien no quería condenar a Cristo, pero la horrenda tentación de “quedar bien” con los poderes del mundo, la debilidad contumaz de una autoridad sin altura y sin hondura, lo arrastró inexorablemente a la más trágica decisión de la historia humana.

Ernesto Alonso

viernes, 9 de marzo de 2018

Nacionales



TODOS, NADIE, NINGUNO
¿PARTICIPACIÓN POLÍTICA
O EL CUENTO DE JAIMITO?


Ya sabemos del renovado embate que azota nuestra Patria en torno a la tenebrosa posibilidad de que con sólo llenar el formulario correspondiente o tener paga la obra social se pueda asesinar a un inocente. Da pena constatar ‒con sólo recurrir a un registro histórico básico‒ que se trata de una misma revolución que ha ido por el divorcio, por el menoscabo de la patria potestad, las uniones contra natura, la promiscuidad y el hedonismo hechos plan escolar, y está dando ahora los últimos estertores. En buena hora que existan quienes nos adviertan sobre el riesgo de no calibrar el bien defendido y los peligros de andar deambulando conceptualmente cuando nos vemos en situación de puntualizar con precisión a qué nos oponemos.

Es cierto que, por un lado, parece simple y de rápida constatación. Es que estamos en medio de un sembradero de evidencias y criterios de sentido común. Sólo a un cuerpo social idiotizado se le puede ocurrir darle siquiera un mínimo de entidad a la mayoría de las ideas-fuerza con que se quiere legitimar el crimen. Convivir a diario inmersos en esta angustia, cuando a la par se habla de los derechos del animal, del entusiasmo ante la posible vida en Marte, de la violencia de “género”, de la “discriminación” ‒tan patéticamente planteada como ridículamente defendida‒ es desde luego un desafío a la cordura y una verdadera prueba de salud mental. Nada nuevo en esto. Una vez más la sabiduría ha sido atropellada por los dilemas socioeconómicos y los planteos sociales, en el mejor de los casos. Cuando no, y casi siempre, por falacias conceptuales, por mentiras estadísticas y aprioris ideológicos.

Aún así, vale aclarar que debemos temer por nuestra convivencia cotidiana con una persona que promueve, acepta, defiende, tolera o argumenta en favor del aborto. Tomemos las precauciones necesarias.

Pero estemos atentos. Por otro lado, puede que no seamos conscientes de este universo argumental y todo resulte más complejo de lo que a primera vista parecía. En su contexto revolucionario, el aborto no es más que la continuidad de definiciones dadas ‒o mal dadas, o ambiguamente dadas‒ en el campo de la generosidad conyugal para la procreación, de la teología moral del matrimonio, de la verdadera vocación de la mujer, de la llamada “paternidad responsable”, de la distinción entre prudencia cristiana y prudencia carnal… Si se concedió terreno y claridad en la cuestión de anticoncepción, por ejemplo, cómo salir a quebrar lanzas ahora por un “embarazo no deseado”.

En fin, vaya nuestra gratitud hacia los maestros que también en estas lides vigilan como centinelas para que la verdad no se troque. Con ellos podemos responder a la pregunta ¿qué es ser pro vida para el católico?

Porque no nos mueve el dogma ecologista ni una difusa apología de lo natural y silvestre. No somos algo así como afiliados a greenpeace transidos de misticismo. Defendemos la creaturidad del hombre y la potestad de Dios como Señor y Creador del cielo, de la tierra, de los abismos y de nuestras vidas. Lo que defendemos es el orden, el natural y el sobrenatural. Y lo defendemos ordenadamente. Por eso, estimamos como mayor bien la vida sobrenatural de la Gracia y la participación en Cristo, sin la cual no hay salvación ni perfección posible.

Es necesaria una noción completa, íntegra, total, realista, cristiana, de esta defensa, sin dudas impostergable. El riesgo es quedarnos en una concepción horizontal, naturalista, tan de moda y a tono con las exigencias del mundo. Para este enemigo del alma, nada más complaciente que vernos quebrar lanzas por una “vida” tan genérica como inasible. El riesgo es traicionar la naturaleza y el fin completo y total de lo que genéricamente llamamos “vida humana”.

La eternidad en la carne, redimida por Nuestro Señor, ¡eso es lo que defendemos!

Con fina pluma y particular hondura lo ha recordado hace poco el padre Diego de Jesús: “la ve de vida es muy corta. Infinitamente corta. No estamos (solamente) a favor de la vida (…) estamos en lucha tenaz por una Eternidad…”

Ahora bien (y a esto queremos llegar), existe entonces el qué defendemos. Pero también hay un cómo lo defendemos. Porque debemos decir ‒aunque tal vez nos cueste la simpatía de activos defensores de buenas causas y de generosas voluntades que no dejan asalto justo por afrontar‒ que ante esta convocatoria general que se traduce en banderines y remeras, en cacerolazos, en asistencias masivas ‒todas sanas y encomiables reacciones que brotan espontáneas del hombre decente‒ hay algo sin embargo que no termina de cerrar. “De nosotros depende que el aborto no se legalice”, dicen por doquier. Y siguiendo con la imagen del monje, pareciera que late de todos es muy amplia. Ilimitadamente amplia. Confusa y ambiguamente amplia. Inevitablemente rememoro una consigna lanzada a los niños hace pocos años, desde una plataforma de las que bajan los lineamientos educativos para todos y todas. Allí solemnemente advertían: ¡la galaxia está en tus manos! Es imposible evitar al menos una leve sonrisa. Por lo general, estamos a brazo partido intentando mantener nuestro pequeño patio hogareño o limitar que los insectos regionales se terminen de apoderar de los espacios cotidianos, y resulta que recae sobre los niños la higiene del espacio cósmico.

Vayamos por partes. Aunque estemos cercados por la desolación, debemos preguntarnos cómo hemos llegado a esto. Cómo puede ser que estemos expectantes y angustiados para ver si en una truculenta y sombría sesión camandulera se juega a cara o cruz la vida de inocentes que aguardan nacer. Y encima se dice, “de nosotros depende que esta ley no se apruebe”.

¿No habremos dejado que se corra el eje político y moral al cargar permanentemente sobre las espaldas del simple ciudadano la promulgación de leyes homicidas? ¿No es ésa tarea del legislador? ¿Cuál es el alcance y los fueros del simple hombre de a pie?, ¿no existe entonces ninguna diferencia con quien tiene la autoridad, el cargo y la carga de velar por el bien común y defenderlo con su vida?

En sus épocas de profesor de nivel secundario, mi padre siempre recordaba que la preocupación en los escritos políticos de Platón fue cómo concebir un estado que nunca más volviese a cometer la injusticia que había consumado con su maestro Sócrates. Podemos preguntarnos hoy, cómo debería concebirse un estado que sea incapaz de encontrarse un día sometiendo a unas manos levantadas de payasescas figuras el decretar como aceptable el crimen del aborto. Se supone que la autoridad política conforma la estructura sustancial que va decidiendo el rumbo de lo social. Claro, cuando está intrínsecamente distorsionado, nunca serán suficientes las razones teológicas, morales, médicas, psicológicas o de sentido común. Simplemente porque no interesan. La deformación de lo político (y esa es la verdadera cara de la democracia) ya tiene otro veredicto. Y esto es posible por una conformación política intrínsecamente deformada que, sin darnos cuenta, aceptamos a priori e incondicionalmente. Desde luego, no hallará las claves fundantes quien se remonte a las últimas elecciones legislativas o a una accidental e intrascendente secuencia entre los K y los M. La raíz tiene otros nombres. Pero hay que querer escucharlos.

Seremos insistentes en esto, y planteado sin ironía ‒al contrario, con el temor de herir cercanas y nobles susceptibilidades‒: no me opongo a una caminata con carteles en mano o a una cadena intensa de whatsapp claros y pedagógicos, castigando duramente al aborto y sus promotores; tampoco a una circulación de folletería alusiva ni a un festival artístico que públicamente repudie la inmoralidad y el maquiavelismo. Debe hacerse, y es bueno por varios motivos. Pero noto una cierta desproporción en la acción. Es loable que la gente se movilice y se resista, pero ¿qué tiene para hacer el pobre ciudadano frente al poder político, frente a una ley nacional, ante una medida que se ejecutará en cada rincón de la Patria, cuando todos sabemos que las cartas ya están tiradas a otro nivel?

En vez de lamentarnos por las consecuencias ¿no convendrá reparar en las causas y apuntar a ellas, donde sí tenemos responsabilidad directa?

Sepamos más bien qué cosas no deberían existir en una concepción política digna. O planteo como doctrina positiva: ¿qué cualidades no pueden faltar en un sistema político? Vayan solo algunas: que quien nos gobierna sea un varón probo incapaz de matar un inocente, que jamás se someta la verdad al consenso, que el honor no tenga precio y no haya bien espiritual de la Patria que se negocie en el mercado mundial, que lo perseguido sea el bien común y no el cálculo de votos para las próximas elecciones. Que se entienda de una vez por todas que la política debe poner las condiciones para que el hombre pueda salvarse, si quiere, desde luego; que jamás puede dejarse en manos de la masa anónima y corrompida el poder de decisión de aquello que define la identidad de la Patria y el bien de sus habitantes; que la participación política debe ser siempre diferenciada, jerárquica selectiva (por supuesto que ante esto, el dogma populista, que ni entiende ni quiere entender, rasgará sus vestiduras en histérica vociferación).

Qué humillante es ahora estar esperando un plebiscito circense, o que pongan fecha y hora para esperar como si fuera un espectáculo televisivo, y atentos a la pantalla mirar con euforia para qué lado apuntará finalmente el pulgar. Y que ante esto, nuestra oposición sea sólo preparar carteles o promocionar el infalible voto castigo, tan ajeno al nacionalismo católico como funcional a la perversión revolucionaria.

No creo que Dios nos pida cuentas por una ley inicua, dictada por un felón amancebado y apoyada por una caterva de zánganos que viven de nuestros impuestos. Sí nos exigirá el leal y máximo cumplimiento de nuestro deber de estado. De lo contrario, se parece a aquello ‒de otro genio de los axiomas subversivos‒ que “la seguridad es responsabilidad de todos”. Lo que es responsabilidad de todos es no ser idiotas útiles. No sostener la farsa, no dejar de dar testimonio donde sea que estemos, a tiempo y a destiempo. Es responsabilidad de todos no consentir el error, no acobardarse, no mentir. Dictar las leyes es responsabilidad del que gobierna, así como lo es velar por el bien común, acrecentarlo, protegerlo.

Indudablemente, habrá que resistir a los nuevos Herodes dando la indicación satánica de matar a los inocentes, por temor al Niño-Dios. Pero acortaríamos la mirada si olvidáramos que también se ciernen los actuales Pilatos que con la autoridad para custodiar el bien dicen a la masa afiebrada de pasiones: “es asunto de ustedes” (Mt 27, 24). Y la miopía seguiría vigente si detrás del miedo y la demagogia de Pilatos no divisáramos el odio farisaico, la obstinación deicida, la contienda teológica que atraviesa los siglos: “que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos” (Mt 27, 25).

Que alguien por favor nos aclare en qué recto criterio moral se apoya el modo selectivo de participación social al que damos por único posible (o cuanto menos, por aceptable). ¿No estará sesgado según las reglas ideológicas, infectadas en cada pliegue de omisiones, sesgos y falacias? Por lo pronto, si buscamos ejemplos, encontraremos los que certifican nuestra sospecha. La legítima defensa nos dice que es más sensato actuar con vehemencia antes de que se dañe el bien defendido. En general, todavía no es ley que ante un vejamen que está pronto a consumarse, hay primero que pasar por ventanilla, sacar un número y llenar un formulario. Prontos y propensos, sin embargo, para ajusticiar a un asesino se nos recuerda rápidamente lo ignominioso de la justicia por mano propia. Ahí no tenemos nada que hacer, porque “para eso está el estado”, nos amonestan. Pero resulta que ahora, para que el gobernante o los poderes mundiales no decreten una nueva masacre de inocentes, ahí sí todo depende de nosotros. Ahí sí estamos todos convocados al bocinazo, no puede fallar el tuitazo ni la convocatoria a la plaza debe verse disminuida. En ese caso pareciera que el pueblo debe manifestarse so pena de cargar sobre sus hombros no haber colaborado con el justiciero “me gusta”. Todo según las reglas del sistema, claro.

Por eso, cuando una vez más nos preguntamos qué tenemos que hacer, una vez más volvemos a la raíz: hemos caído en el pecado de acedia. Porque no estaríamos como estamos si cada uno hiciera lo que debe, firme y digno, en su deber de estado. ¡Tenemos que hacer lo que Dios ha puesto en nuestras manos y en cuyo cumplimiento nos jugamos la salvación! Los padres, sean generosos y fecundos, defiendan con sus vidas la de sus hijos, presérvenlos del mal, confíen en la Providencia, eduquen cristianamente a la prole. Los pastores, griten la verdad de la Evangelio a los cuatro vientos, hablen más del pecado y de la Gracia y menos de planteos sociologistas y horizontales, y den testimonio con el martirio de la sangre si hiciera falta. El maestro enseñe la verdad, perseverante e insobornablemente. Y que todo argentino bien nacido sepa que la piedad y el patriotismo piden de nosotros su mayor expresión.

Cuando entendamos que el sistema revolucionario que nos oprime y que se ha instalado en nuestras mentes ‒y cuya sola objeción es social y penalmente punible‒, es a la ficción lo que la verdadera militancia es a la realidad, entonces ahí, y recién ahí, esta Argentina desangrada dejará de supurar veneno por sus heridas, deliberadamente mantenidas en su infección. Y desde sus llagas abiertas, con ellas a cuestas, crucificados nuestros miembros en la Cruz Redentora, se podrá soñar con el nuevo amanecer, donde Cristo reine y a las cosas se las llame por su nombre.

Jordán Abud

martes, 6 de marzo de 2018

Desde el Real de la Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo



“CONVERSACIONES SOBRE PALESTINA”
EL SANTO SEPULCRO CERRADO

Comenzamos esta nota con dolor y los dientes apretados por la indignación ante la noticia trasmitida desde Jerusalén y llegada el 26 de febrero a Montevideo. En ella se da cuenta del cierre (así como suena) del Santo Sepulcro. La medida fue establecida por los Venerables Custodios del lugar Sagrado, como protesta por medidas claramente persecutorias dictadas por el gobierno de Netanyahu, entre las que se destacan las que confiscan terrenos de las inmediaciones del Sacro lugar amén de impuestos abusivos y por lo tanto, en la misma línea de la medida citada anteriormente. Todo el conjunto tiene el cometido siniestro de anular radicalmente los derechos Cristianos al lugar donde fuera depositado el cuerpo de Nuestro Señor Cristo Jesús después de la crucifixión dispuesta por los hebreos la que “legalizaron” en la pérfida asamblea democrática que votó exigiendo la muerte del Salvador. Era el Viernes de Pasión, sin el cual no habría habido Resurrección y Victoria sobre la muerte.

Es horroroso tomar conciencia que, a más de veinte siglos, de la llegada del Hijo de Dios para habitar entre nosotros, sufriendo el dolor y la traición para darse en auténtico y único Holocausto, el “Odium Christi” permanezca intacto en lo anímico racial del pueblo deicida de dura cerviz. Con ellos no caben compromisos pese a las constantes actitudes reverenciales de Francisco Bergoglio. Éste, desea imponer al pueblo “elegido” deicida y, hoy también genocida, como nuestro “hermano mayor”. ¿Caín y Abel? Totalmente cierto que son Símbolos de Verdad a los que debemos tener en cuenta.

Todo lo señalado también trae a nuestra memoria el episodio que protagonizó San Pablo, llamando al orden a San Pedro (Primer Vicario de Cristo) porque éste estaba judaizando en equivocada prédica. Pablo es el mismo apóstol que escribió el significativo texto del 1 Tes 2,15. Allí leemos: “Los judíos que dieron muerte al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos persiguen, que no agradan a Dios y están contra todos los hombres ; que impiden se hable a los gentiles y se procure la salvación. Más la ira viene sobre ellos y está para descargar hasta el colmo…” Difícilmente, dice el Padre Meinvielle, se podrá resumir en menos palabras la culpa y el alcance de la misma que pesa sobre el pueblo judío… San Pablo enuncia aquí –continúa el Reverendo– la ley explicativa de la enemistad permanente como categoría histórica del pueblo judío contra todas las naciones”.

Hogaño se da la profecía disfrazada por la prensa al servicio de intereses inconfesables con obedientes escribas. El sionismo actual es la religión del totalitario Estado creado con fuerza prepotente en el Medio Oriente, luego de la segunda guerra mundial. El atropello se consumó en O.N.U. centro del esotérico poder mundial victorioso en 1945. Allí, en noviembre de 1947, resonaron las palabras del muerto “profeta” Teodoro Herzl en el ánimo materialista del hebraísmo mundial. Así escribía en sus “Memorias Completas” traducción inglesa de Harry Zohen primera parte pág. 432 y segunda parte, pag 711. Herzl Press: “El dogma que debemos lanzar debe ser: la Palestina de David y la de Salomón, y su superficie desde el Egipto hasta el Éufrates”.

Así, como suena. Caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Aunque haya que levantar pirámides y mastabas de cráneos árabes y palestinos. Este es el mandato que viene, con demencial ambición, siendo la que justifica, todas las guerras criminales de las agresiones expansionistas, del Estado de Israel. La medida, de estos días, ha sido movida por la ineluctable decisión de judaizar absolutamente Jerusalén. Ello se concretaría edificando edificios de alto porte en todos los lugares que hoy no tienen hebreos ocupándolos. ¿Tendrán ya la maqueta del palacete a levantar con la estrella de David en su frontispicio sobre el Santo Sepulcro? Nos resistimos a aceptar como posible el demoníaco escarnio a la Cristiandad. Sin embargo los ocupantes de Palestina se ven dueños de un mundo, en el que nada les está vedado. Disponen del apoyo de la Banca Internacional, y del tiránico amoralismo yanqui con sus cabezas atómicas en número similar o mayor, que las que posee el Estado que muestra, con sus botas, que detenta la martirizada tierra Palestina.

A tal efecto encontramos en una vieja publicación esta nota del “New York Times”. Lleva fecha del 15 de mayo de 1947. Fue publicada por el escenógrafo judío Hollywoodense Ben Hech y en ella comentaba: “Los judíos de Norteamérica están a vuestro lado. Vosotros sois sus campeones. Vosotros sois sus sonrisas Vosotros sois la pluma de sus sombreros… Cada vez que hacéis volar un arsenal, que voláis con dinamita un tren, que robáis un banco, cada vez que hacéis fuego con vuestros fusiles y arrojáis vuestras bombas sobre los traidores y los invasores de vuestra Patria (SIC) los judíos de EEUU tienen el corazón de fiesta”. Pero hay mucho más. Vayan a título de ejemplos estos recuerdos.

Antes de la guerra de 1967 el profesor Federico Alessandrini portavoz oficial del Vaticano y redactor jefe del Osservatore della Domenica acusaba a Israel de haber perseguido a los cristianos y culpaba a las tropas judías de profanar los Santos Lugares (aparecido en “Jewish Week” el 29 de julio de 1971). Algunas fechas más. Recordemos el calvario de Monseñor Hilario Capucci detenido por tropas judías con armas de guerra en 1974 .Y van algunas negras perlas para la corona del tierno amor de Israel por la Paz Moshe Dayan afirmaba ya a finales de 1948: “Israel no puede reintegrarse a las absurdas fronteras de mayo de 1948”. Mientras Ben Gurión escribía: “Reivindico para Israel todas las tierras a la vez al este y al oeste del Jordán”. Pero lo de Jerusalén que nos ocupa hoy, ya estaba presente en aquel tiempo del “nacimiento” de Estado anímico racial. Cuando Ben Zharef era ministro de Construcciones del ocupante judío, declaraba el 11 de febrero de 1970: “El nuevo Plan tiene objetivo judío, y el 16 de febrero de 1971 en conferencia publicaba y detallaba dicho Plan expresando: la instalación de nuevos emigrados judíos, lo antes posible para para que Jerusalén sea una ciudad judía”. En dicha conferencia se “preveía la construcción de 35.000 unidades para albergar 122.000 israelitas judíos”.

Por otra por otro lado en carta publicada el 15 de marzo de 1971 por el historiador Arnold Toybee y el ex embajador de Gran Bretaña en el Reino de Jordania Sir George Furlonge, condenando las medidas israelíes en Jerusalén indicaban: “Que el tal vandalismo sea concebible en el contexto de la Ciudad Santa –y que sea realizado por quienes pretenden hablar en nombre del pueblo judío– es lo que resulta sorprendente y extraordinariamente deprimente”. Pero, como de costumbre, existen nuevos planteamientos bélicos del sionismo. Quince días atrás leíamos este titular en el matutino “El País” de Montevideo: “Máxima tensión: Israel ataca blancos iraníes en Siria”. El ataque judío costó a los agresores un avión judío F16 abatido por la artillería siria. Por su parte, dice la información que Benjamin Netanyahu dijo que "Israel no permitirá que los iraníes se establezcan en Siria”.

Sin embargo, poco más abajo, en la misma información se recuerda que Israel tomó la estratégica zona de los Altos del Golan en 1967 y aún la mantiene. Israel, sigue la información, ha realizado numerosos ataques a Siria en los últimos años. De todas formas el cinismo no está ausente. El ministro de las llamadas Fuerzas de Defensa de Israel coronel Jonathan Conricus acusó a los iraníes y sirios de “jugar con fuego”, puntualizando “No buscamos una escalada aunque estamos preparados para distintos escenarios y hacer pagar caro acciones como éstas”. A las “tranquilizantes” palabras agregó Netanyahu “Israel quiere la paz pero continuaremos defendiéndonos contra cualquier ataque de Siria e Irán”. “No permitiremos a Irán arraigarse en Siria o en cualquier otra parte”.

Detrás de esa posición llevando en la mano una rama de olivos, sin duda fabricada con material plástico está, como no podía ser de otra manera, el imperio yanqui sionista. En nota publicada en la misma página dice el matutino montevideano y bajo el título: Estados Unidos “condena la amenaza y   ambición de dominio de Irán” expresando lo siguiente: Estados Unidos condenó a través del Depto. de Estado, “las actividades malignas de Irán en Oriente Medio" y “expresó su apoyo a Israel para que pueda defenderse a sí mismo”. La portavoz del Depto de Estado Heather Nauert expresó, en un comunicado “que Estados Unidos está preocupado por la escalada de violencia y respalda firmemente a Israel en su derecho soberano a defenderse”. “La calculada escalada de amenazas de Irán y su ambición de poder y dominio pone a toda la región desde Yemen al Líbano en riesgo”. “Por eso, Estados Unidos continuará haciendo retroceder todas las actividades malignas de Irán…” ¡Oh Manes de Irak, Afganistán, etc.!

No encontramos palabras para repudiar la posición del fariseísmo norteamericano. Toda la nota está caracterizada por cinismo y mentira. Pero lo que nos más duele en el alma, es ver al mundo “democrático” indiferente ante los infelices palestinos sobrevivientes que siguen en los campos de concentración mostrando las llaves de sus casas robadas por los sionistas y no poder de decirles que puede ser que pasen siglos para que los de su sangre vuelvan al suelo del que, con la muerte y bestial violencia fueron arrancados. DOLOR Y SANGRE QUE CLAMAN AL CIELO, POR LO QUE NO QUEDARÁN IMPUNES. Ahora y para cerrar esta nota echaremos mano al libro citado en la nota anterior: “Conversaciones sobre Palestina” de Noam Chomski e Illan Papeé, dos hebreos que han resuelto decir la verdad.

Ello los conduce a destruir el discurso montado sin piedad y tiránicamente, con oro y ametralladoras por sus hermanos de raza. Nobleza obliga a reconocerlo. Veamos dos páginas de la Tercera Sección titulada “Reflexones”. La primera se encuentra en la página 171 y está titulada “El tormento de Gaza, los crímenes de Israel. Nuestras responsabilidades”. La firma Noam Chomsky y fue publicada en la revista “Z” en julio del 2014. Dice así, “el 9 de julio de 2014 a las tres de la madrugada, hora de Gaza, en medio de una nueva demostración de salvajismo israelí, recibí una llamada telefónica de un joven periodista palestino en Gaza. De fondo podía oír el llanto de su bebe entre el sonido de explosiones y aviones de combate disparando contra cualquier civil que se moviera y contra las casas. Me dijo que acababa de ver a un amigo suyo, en un automóvil claramente identificado como “prensa”, volar en pedazos. Y oyó gritos desesperados en la casa vecina después de una explosión, pero no pudo salir ante el riesgo de convertirse en un posible objetivo. El suyo era un barrio tranquilo, sin objetivos militares (excepto por la población palestina que es presa fácil del armamento militar de última tecnología suministrado por Estados Unidos a Israel). Me dijo que el 70% de las ambulancias habían sido destruidas, que para entonces ya se contaba más de setenta muertos, y que de los tres centenares de heridos, alrededor de dos tercios eran mujeres, niños y niñas”. (…) “Es importante entender cómo es la vida en Gaza, cuando Israel se comporta de manera moderada, en los períodos entre las sucesivas crisis fabricadas artificialmente como la recién descrita”.

Un informe de la agencia de la O.N.U. para los refugiados de Palestina redactado Mads Gilbert (el valiente médico noruego que ha trabajado en Gaza, incluso durante el sanguinario ataque asesino conocido como Operación Plomo Fundido) nos da una buena descripción. En todo sentido la situación es desastrosa. Solo en lo que respecta a niños y niñas Gilbert informa: “los niños palestinos en Gaza están sufriendo inmensamente. Una gran proporción se ve afectada por desnutrición provocada por el bloqueo israelí. La prevalencia de anemia en menores de dos años en Gaza es del 72%, mientras que la emaciación, retraso en el crecimiento y bajo peso se ha documentado en 34%, 31% y 31,45% respectivamente. Cuando Israel se está portando bien, más de dos niños palestinos mueren cada semana, un patrón que se remonta a catorce años atrás. La causa subyacente, es la ocupación criminal y los proyectos israelíes para reducir la vida palestina en Gaza, mientras que la población palestina está encerrada en inviables cantones en Cisjordania, e Israel se apodera de lo que quiere y todo ello violando las normas internacionales y las resoluciones explícitas del Consejo de Seguridad, por no mencionar la mínima decencia. Y no se detendrá mientras Washington lo apoye y Europa lo tolere; para nuestra vergüenza eterna”.

En otra intervención, que Ilan Pappé titula “Una breve historia del genocidio progresivo perpetuado por Israel”, dice el citado autor en la página 178 refiriéndose a la prensa: “Los medios de comunicación israelíes también han seguido fielmente la línea del Gobierno, no muestran imágenes de la catástrofe humana que Israel ha causado e informan a su público que, en esta ocasión, “el mundo nos entiende y nos respalda”. Hasta cierto punto esta afirmación es válida, ya que las élites políticas de Occidente siguen proporcionando al Estado judío la inmunidad de siempre. Un claro ejemplo de ello es el reciente llamamiento a no (subrayado nuestro) indagar sobre los crímenes de Israel en Gaza, emitido por los gobiernos occidentales al fiscal de la Corte Internacional de la Justicia de La Haya.

Amplios sectores de los medios de comunicación occidentales han seguido el ejemplo y han justificado las acciones de Israel en general, esto incluye los medios de comunicación franceses, en especial France 24; y también la BBC, que sigue repitiendo la propaganda israelí de manera vergonzosa. Esto no es sorprendente, ya que los grupos de presión proisraelíes continúan trabajando incansablemente para imponer la versión de Israel en Francia y en el resto de Europa del mismo modo que lo hacen en Estados Unidos… El tema da para mucho más. Nos encontraremos, Dios mediante, con el camarada lector en cercana oportunidad.

Luis Alfredo Andregnette Capurro