miércoles, 12 de abril de 2017

Colaboraciones



LA MENTIRA

Sobre la mentira se pueden escribir verdaderos tratados. El caso es que no tengo la preparación ni la formación necesarios por lo cual haré una aproximación empírica. Empezaré diciendo que quien cae bajo la órbita de Satanás, sea persona, país o universo, se opone de mil maneras a la Verdad que es Dios, que es amor y es todopoderoso, quedándome absolutamente corto. Este tema lo elegí porque en el trato diario con otras personas y leyendo, viendo y oyendo a los “medios”, se falta consistentemente a la Verdad.

Hay muchas formas de faltar a la Verdad o sea mentir. Y a título de ejemplo citaré la impuntualidad. Si quedé comprometido con otra persona en estar tal dìa a tal hora en tal lugar y no lo hice sin aviso ni causa que lo justifique, estoy faltando a la verdad. Otra forma es la exageración, el aumento sin razón del tamaño o del número de tal o cual suceso. Un signo de puntuación colocado donde el autor no lo puso, puede cambiar el sentido de una frase o de un párrafo. Ocurre en las misas dichas por curas modernistas, que suprimen o agregan partes de la liturgia de siempre. Alguna vez un cura me dijo que lo hacía para que la congregación no se aburriera. Creo que el aburrido era él.

De la reciente historia argentina hay un caso muy sonado que ha llegado a la justicia a pesar de los esfuerzos por protegerlos de algunos jueces dado que se trata de toda una familia, la ex presidencial, y su entorno. Por cierto que en su momento de “gloria”, junto con la justicia asimétrica, llevaron a la “guillotina silenciosa”, sin distinción, a los miles de militares que se batieron en combate contra la guerrilla comunista, siendo los terroristas premiados con cargos públicos y dinero.

O si no, escuchemos las promesas de los políticos. Primero engatusan para después si te vi no me acuerdo. Los fulanos que resultan elegidos democràticamente, son mayoritariamente gentuza sin representatividad ni responsabilidad y con escasa preparación. Saben que mienten y el electorado que también sabe que le están mintiendo, termina votando por el mal menor, que es lo mismo que apoyar al mal. Todas las ideas o proyectos que tienen el apoyo de la mayorìa son la verdad absoluta, por ejemplo la crucifixión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Una verdad con minúscula que enluta para siempre a todo el género humano, de la cual el mismo Dios nos abre el camino al Cielo con su gloriosa Resurrecciòn, y el perdòn de nuestros pecados.

Y las Naciones Unidas y sus organismos dependientes con su empoderamiento (empowerment) de la mujer con la pretensiòn de darle libertad sobre su cuerpo para cometer el genocidio del aborto con la tristemente famosa Carta de la Tierra. Ruego a quien lea esto, que tenga a mano “Poder global y religión universal”, del Padre Juan Claudio Sanahuja, su obra póstuma. La mujer es transformada en una cosa que se usa y después se descarta, una verdadera esclava que ha perdido su dignidad, su cuerpo y su alma, salvo que se arrepienta y le pida perdón a Dios misericordioso. Disfrazar de conservacionismo ecológico con el aborto es la matanza màs espantosa de seres indefensos disimulando con una sonrisa bonachona, figura al tope del ranking de la mentira. Ahí donde se lee ecologìa, equilibrio natural, se debe leer aborto, divorcio, homosexualismo, etc. Agrego el engaño y la infidelidad matrimonial, barranca por la que se hunden numerosos hombres y mujeres. El varón es tan pecador como la mujer, aparentemente y en general, con una culpa y mentira distinta.

El tema no termina acá. Hay un calibre de mentira devastador, tremendo por su trascendencia y por como afecta a la juventud y a la familia, es el de aquellos católicos, organizaciones o prelados, abismo en el que han caìdo algunos por aportes dinerarios de una legión de grupos internacionales, en la trampa del “mandato contraceptivo” de empresas supranacionales de las potencias centrales, con la tapadera de generosidad y solidaridad , mujeres y niñas que hacen uso sexual de su cuerpo, con los consecuentes abortos y apoyo indiscriminado y abierto a los homosexuales, incluído el “casamiento de homosexuales y lesbianas” y la pretensiòn de nuevas parejas divorciadas de recibir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía, con el apoyo del Papa Francisco.

En su novela apocalíptica, “Su majestad Dulcinea”, el Padre Leonardo Castellani dice que la Iglesia de Cristo se verá reducida a unos pocos fieles y que los aduladores del Anticristo, reemplazan las tres virtudes teologales, FE, ESPERANZA Y CARIDAD, por prosperidad, democracia y dulzura.

Termino con una frase grabada en mármol del Padre Sanahuja, el Papa no es el amo, sino el servidor de la Verdad. Y más, habla del “empowerment”, (empoderamiento) que suena mejor en inglés, por parte de la mujer. Será que lo que buscan tan afanosamente, es debilitar hasta cero (0) la autoridad paterna que como toda autoridad viene de Dios y destruyendo al pater familias, destruyen a la familia, y en ese pase destruírse a sí mismas como madres y esposas. Una inversión de sexos que temina en la nada. Esta sociedad posmoderna se ha lanzado a destruír el Derecho Natural y a la Creación misma. Porque repitiendo lo mismo con otras palabras, mintiendo se propone destruír la complementariedad de varón y mujer unidos sacramentalmente en uno solo, el matrimonio católico.

Carlos Llambías

miércoles, 5 de abril de 2017

Paralelismos



MARÍA ESTUARDO,
REINA CATÓLICA DE ESCOCIA
Y LOS MILITARES ARGENTINOS PRESOS…

Creo que quienes conocen la historia de Inglaterra y Escocia, pueden llegar a compartir las ocurrencias que relato a continuación. Isabel reina de Inglaterra, hija bastarda de Enrique VIII, era una mujer astuta e inscrupulosa. Enrique se rebeló contra el Papado porque se le negó el divorcio e hizo pareja con nueva mujer cometiendo adulterio. Se autodesignó cabeza de la Iglesia inglesa, y así fue jefe de la “reforma” protestante. María Estuardo, reina católica de Escocia se enfrentó mientras pudo con los protestantes escoceses. Cuando los católicos de Escocia fueron derrotados, no pudo soportar el desastre y buscó refugio en Inglaterra, creyendo en la palabra y engañosas ofertas de protección de su prima Isabel. No bien llegada a Inglaterra, María fue apresada y llevada de prisión en prisión, hasta terminar como cualquier delincuente en la torre de Londres. Cuando llegó a Inglaterra tenía 24 años y pasó 20 años presa hasta ser finalmente decapitada por su celosa tía.

La historia de los militares argentinos presos por el poder y la venganza de la alianza liberal y comunista, es distante en el tiempo y el estilo a la de la reina María Estuardo.

Sin embargo, la mentira, el engaño, la crueldad, la injustcia y la venganza hacen que ambos casos tengan puntos en común.

Carlos Llambías

domingo, 2 de abril de 2017

Guerras Justas



LEGITIMIDAD DEL
2 DE ABRIL

La usurpación no sólo es el quebrantamiento de un derecho civil y político, es también la conculcación de una ley natural. Los pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para la libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de su territorio, es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble atentado.

Allí donde ha habido un desconocimiento de la integridad territorial, hemos presenciado siempre los esfuerzos del pueblo damnificado por llegar a la reconquista del territorio invadido.

Tarde o temprano se expía el atentado cometido a nombre de la fuerza, porque los que hoy se prevalen de la inferioridad relativa, hallarán mañana otro poder más fuerte, que utilizará en su ventaja la lección que se desprende de un acto depresivo y criminal.

Entre tanto, deber es muy sagrado de la Nación Argentina, velar por la honra de su nombre, por la integridad de su territorio y por los intereses de los argentinos. Esos derechos no se prescriben jamás.

José Hernández



sábado, 1 de abril de 2017

Aniversarios

1º de Abril de 1939:
LA GUERRA HA TERMINADO.

viernes, 31 de marzo de 2017

Editorial del Nº 120



LA NACIÓN
INVERTEBRADA

Nada nuevo diagnosticamos si hacemos referencia al estado de descomposición en que se encuentra hoy la sociedad argentina. Nada nuevo tampoco si aludimos a las causas profundas que tal descomposición explican. Lo extrañamente novedoso resultaría si tales causas profundas fueran reconocidas alguna vez desde las más altas instancias que, a la par de descubrirlas, tuvieran la autoridad, por lo mismo, de rectificar el rumbo y de recuperar el quicio. Mas no hay asomo de tal bien a la vista. Por el contrario, el caos impera, el desorden es costumbre y resignación, el desmán es el alimento corriente del espacio público. La demasía y el desafuero campean a sus anchas, ante el gesto inexpresivo de quienes hacen zen cuando debieran, al menos, tocar el botón de pánico.

Ejemplos sobran y algunos más recientes podrían ilustrar cuanto decimos. Las clases no empiezan porque los maestros ganan pésimos sueldos.  ¿Quién po- dría negarlo y quién no indignarse? Pero cuando uno advierte que la respuesta del gobierno es prioritariamente regatear un aumento y la de los sindicatos docentes exhibirse en procaces reclamos cual manadas de simios baradelianos, dan ganas de proponer el analfabetismo sacro, gratuito y obligatorio. ¡Cerrad las escuelas de los orcos, abrid de par en par los libros eternos!

La plata no alcanza y nos la sacan literalmente de nuestros bolsillos entre los saqueadores tarifazos oficiales y los ladrones públicos de ayer, de antes de ayer y de hoy. Pero cuando uno observa al poder político proponer cínicamente la pobreza cero, a la oposición nadar en riqueza diez y a los gremialistas convertidos en trillonarios, sobreviene la tentación de ampararse en una orden mendicante, antes de confiar la solución del problema social a estos crápulas de intercambiables signos ideológicos.
La declamada libertad para transitar por el territorio, de la que ningún constitucionalista dejó de jactarse, es apenas una trágica quimera, un simulacro entre jocundo y dramático. Esa “libertad” es impedida de manera sistemática por hordas de piqueteros y protestadores seriales, cuyas fisonomías inequívocamente filodelictivas, marginales y aún antropométricamente limítrofes, se han vuelto parte del paisaje habitual; y lo que es peor: el modo paradigmático de la protesta, imitado desde los pulcros vecinos de barrios privilegiados hasta los párvulos de salita de tres disconformes con sus rincones lúdicos. Pero cuando uno ve que la respuesta más viril del macri Mauricio es considerar desde las cimas nirvánicas del budismo, la posibilidad de aplicar un protocolo anti salvaje, tentado se está de fundar alguna tribu propia, en la que por lo menos se nos asegure la inviabilidad de la antropofagia.

Las blasfemias y los sacrilegios están a la orden del día. Profanaciones de un calibre tan repugnante y feraz como prácticamente no registra la crónica de nuestras peores pesadillas anticatólicas. Episodios como el perpetrado por las aborteras en Tucumán, o los ricoteros en Olavarría, con sus misas negras explícitamente así llamadas, dan cuenta de la vomitiva naturalidad que alcanzó hoy la promoción del satanismo en una multitud de depravados. Pero cuando uno ve que los obispos son sujetos emasculados y serviles, que los intendentes o gobernadores de los sitios ultrajados son cómplices de la náusea, y que a nadie se le ocurre pensar y decir que no se puede violar impunemente el Decálogo, empezando por el argentino Bergoglio, tan atento siempre a los padecimientos sociológicos, los deseos nos asaltan de salir como el viejo Alonso Quijano a lancear monstruos y gigantes. Y que nos digan después que eran molinos, que no les creeremos.

Una sociedad puede salir de su desvertebración, recuperar su vertical, regenerar su espinazo, enderezar su columna y erguir su raquis. No es sencillo, pero puede y debe hacerlo. Si nos preguntan la fórmula, daremos una respuesta cuartelera que le escuchamos a un legendario comando argentino, y que –después de la celebérrima definición de Boecio– es la más empinada caracterización del hombre que hemos conocido. Decía el hirsuto guerrero: el hombre ideal, el hombre que necesitamos, es el de la triple c: cabeza, corazón y cojones.

Recomendamos a los lectores, y nos recomendamos a nosotros mismos, hacer una presta y diligente aplicación de esta notable fórmula.

Antonio Caponnetto

miércoles, 29 de marzo de 2017

Aviso de aparición


  
LEA Y DIFUNDA "CABILDO"
  
Alguien tiene que decir la Verdad