miércoles, 23 de noviembre de 2011

Declaraciones

DECLARACION DE CIDEPROF
         
20 de noviembre de 2011
              
“Dos amores construyeron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la ciudad del cielo” (1) Que debe convivir, en el tiempo, con aquélla.
No nos equivoquemos ni nos dejemos engañar. Cuando el Señor le dijo a Pilato que su reinado no era de este mundo (2) lo que afirmó es que su Majestad no le ha sido conferida por los poderes del mundo sino por Dios. Se refirió al origen de su potestad y no al ámbito universal de sus alcances.
Así, pues, Cristo Jesús, nuestro Redentor, debe reinar en nuestras almas pero debe también hacerlo en nuestras familias, en nuestras costumbres, en nuestras instituciones, en nuestras leyes, en nuestra Patria.
Y hoy, tristemente comprobamos que así como Cristo no reina en las almas, tampoco reina en nuestra sociedad.
Cristo no reina en nuestras familias. Aún quienes nos llamamos cristianos y nos decimos sus discípulos hemos excluido a Jesucristo de nuestras casas, dejando que en ellas entren otros señores; hemos silenciado la voz de su Palabra dejando que otros ruidos la sustituyan; hemos arrinconado sus imágenes, dejando que sean otras las que llenen nuestro espacio visual. Pero Cristo tampoco reina en la vida de nuestras casas, donde no se lo invoca, donde no se lo honra, donde no se cumple su ley. Otros, blasfemos y obscenos, han sustituido su adorable y amorosa presencia.
Cristo Jesús ha sido desterrado de nuestras calles y de nuestras instituciones. ¿Reina Cristo verdaderamente en nuestra sociedad? “¿…reina Cristo en este país?”, se preguntaba Castellani e irónicamente respondía: “¿Y cómo no va a reinar? Somos buenos todos. Y si no reina, ¿qué quiere que le hagamos?”. (3)
Muchos hombres buenos, pero Él no  reina.

Y si no reina ¿qué quiere que le hagamos?

Vemos cómo las antiguas naciones cristianas reniegan de Cristo y de su Iglesia, blasfeman y se burlan de sus leyes. Y, mientras, con cierta curiosidad distante e indiferente observamos lo que ocurre en otras tierras, dejamos que crezcan en nuestra Patria las mismas flores venenosas y los mismos frutos de podredumbre. ¿Qué quiere que le hagamos?, responderíamos tal vez, resignados y vencidos, si tuviéramos que contestar aquél interrogante.
Cristo no reina en nuestra familia no sólo porque lo hemos echado de ella, sino porque hemos echado a la misma familia de nuestra organización social. Hace tiempo, mucho tiempo, que venimos haciéndolo, alegremente. Primero dejamos que el Estado se metiera en ella, regulándola con el matrimonio civil. Luego permitimos que se inmiscuyera con las primeras leyes inicuas de educación que, en los albores del siglo XX, comenzaron a sustituir la autoridad de los padres en la formación de sus hijos. Permitimos que se pusiera en crisis el principio de autoridad y jerarquía, en un grado mayor, al aceptar que se destruyera la autoridad paterna.
No hace tanto, luego de otras claudicaciones, aceptamos que esa familia, ya regulada por el Estado, se fundara sobre una unión inestable al admitir el divorcio, primero en nuestras leyes y, luego, en nuestros hábitos sociales, admitiéndolo, si no siempre como una solución óptima a los problemas inevitables de la convivencia conyugal, sí como un mal menor tolerable y, aún, beneficioso.
Y finalmente, pero no finalmente del todo, nos habituamos a prescindir del matrimonio como institución fundante de la familia y permitimos que se llamara familia cualquier unión, y admitimos como normales y hasta buenas las uniones de hecho y la paternidad o maternidad extramatrimonial. ¿Qué quiere que le hagamos?, respondimos. Y nos conformamos con que nuestros jóvenes aceptaran a los hijos concebidos fuera del matrimonio, también como un mal menor frente al aborto.
Pero se dio un paso más, en esa paulatina y creemos que ya definitiva expulsión de la familia de nuestra organización institucional, con la sanción, el año pasado, de la mal llamada “ley de matrimonio igualitario”, mal llamada ley, porque no lo es propiamente, sino una corrupción de la ley y una perversión de la justicia. Y mal llamada de “matrimonio igualitario” porque, al legalizar la unión homosexual y equipararla al matrimonio, se ha fabricado una caricatura siniestra y una mofa de la sagrada institución del matrimonio, fundado por el mismo Dios en los albores de la creación.
Con el homomonio, porque no podemos llamar matrimonio a ese infernal engendro, nos hemos lanzado al abismo.
Nuestra sociedad, que debía estar basada en los sólidos fundamentos de la familia y de la autoridad paterna, ha quedado empantanada en las sucias arenas de la unión homosexual estéril y de la parodia de una paternidad sin padres verdaderos y sin hijos propios. Ya no sólo hemos aceptado que se cuestionara la potestad de Dios y el reinado de Cristo en el gobierno de nuestra sociedad, de nuestras instituciones y de nuestras leyes, sustrayéndonos a su Ley; sino que abiertamente la hemos conculcado, sancionando normas y fabricando instituciones que no sólo la ignoran sino que directa y alevosamente la violan en su raíz. Porque esto es el homomonio, una repugnante y diabólica inversión de la ley de Dios.
Y si no reina, ¿qué quiere que le hagamos?
Pero, como la caída al abismo no tiene fondo y se abre al infinito, nuestra precipitación no se detiene en esas inmundicias sino que se lanza raudamente hacia las más hondas negruras al incorporar al sistema de nuestras leyes no ya la contranatura como norma, sino el crimen como derecho.
Hoy el aborto está a nuestras puertas. No el aborto como crimen individual, como una de las más tristes y graves consecuencias del pecado original, sino el aborto como derecho, como derecho de la madre, con lo cual se llega a la destrucción del nudo mismo de todo el orden social, porque no sólo se devastan el matrimonio y la familia sino que se destruye la maternidad, el principio más sagrado de la vida, en el orden natural.
El aborto no sólo es el asesinato de la más inocente e indefensa de las criaturas del hombre, no sólo es el más grave abuso de poder frente a la mayor debilidad, no sólo es la más grave infidelidad a la más alta de las custodias, sino que es la destrucción de la mujer y de lo más sagrado y alto de la mujer, que es la maternidad. El Estado, al otorgar a la mujer el derecho de matar a su hijo, a su hijo no nacido que reposa en el claustro de su vientre, destruye la esencia de la feminidad, la maternidad y los restos de toda institución matrimonial  y social. ¿Qué quiere que le hagamos?
“Tengo miedo –decía el padre Castellani, comentando esa respuesta– de los grandes castigos colectivos que amenazan nuestros crímenes colectivos”.
El aborto, como derecho social, es el más grande de nuestros crímenes colectivos y su adopción nos hará acreedores de los más grandes castigos.
Con su  sanción, ya no hay valor que merezca respetarse. Si la vida del niño por nacer nada vale y puede disponerse de ella ¿qué habremos de decir de la vida del anciano, del discapacitado, del enfermo? Y estamos a las puertas de la eutanasia. Bajo el eufemismo de “muerte digna” ahora mismo nuestros legisladores están considerando proyectos que la consagren. Si admitimos que los padres maten a los hijos “no deseados” ¿qué impide consagrar a los hijos el derecho de disponer de la vida de los padres inútiles y gravosos; a los padres y hermanos asesinar a los prójimos enfermos o discapacitados; a los fuertes eliminar a los débiles? ¿Qué limite hay en todo esto si ya se ha transpuesto el más sagrado de los límites?
¿Qué derecho de educar a sus hijos pueden reivindicar unos padres que han admitido una sociedad en la que es legítimo y un derecho matarlos? ¿Qué autoridad pueden pretender quiénes han admitido ser ellos mismos eliminados cuando se convierten en una carga?
Todo esto va  acompañado de mucho más. Se debaten y estudian leyes que reglamenten la fabricación de hijos a gusto y placer, industrialmente y como si fueran cosas; se instrumentan las formas de penetrar más y mejor en el alma de los niños sobrevivientes, mediante la educación organizada por un Estado enemigo de Dios y de su ley. Se procura eliminar los rastros de la Cristiandad y las manifestaciones de la fe y la devoción popular. Se intenta legislar llevando al extremo el principio de igualdad, de modo tal que se haga imposible distinguir lo distinto convirtiendo en delito el uso racional de la discriminación, indispensable para separar el bien del mal, lo justo de lo injusto, lo conveniente y necesario de lo nocivo. Se convierte a la justicia, a la administración de justicia, en instrumento de la venganza y del rencor. Y así vamos...

¿Qué quiere que le hagamos?

Si no es por amor a nuestro Rey amable que nos creó y nos redimió y que conquistó con su Sangre el poder que como Dios le pertenece, al menos temblemos y actuemos para  evitar que caiga sobre nosotros y sobre nuestra Patria la ira de Dios.
Pongámonos virilmente de pie, afinemos nuestras inteligencias, fortalezcamos nuestros corazones, dispongamos nuestro espíritu porque vivimos un tiempo agonal, un tiempo de lucha y de martirio. Porque es necesario que hoy estemos dispuestos a decir toda la verdad, y a defender toda la verdad, aún con nuestras vidas. No sólo es necesaria nuestra paciencia, como expresión pasiva de la virtud de la fortaleza. Es hoy, más que nunca necesaria, junto con ella, nuestra firme determinación de hacerle frente a la caída hacia el abismo de nuestra Patria y de nuestras familias, para nuestra propia salvación y para el bien y la salvación de nuestros hijos.
Tengamos presente al menos, si nos falta el fuego del amor, la admonición del padre Castellani. “Tengo miedo de los grandes castigos colectivos que amenazan nuestros crímenes colectivos”.
Ante la apostasía general, ante el silencio de los cobardes, frente a la torpeza de los necios, afirmemos nuestra Fe, levantemos nuestras voces, agudicemos nuestras inteligencias.
Hoy, más que nunca, es necesario instaurar todo en Cristo y para hacerlo, debemos instaurarlo y hacerlo reinar en nuestras almas y en nuestras casas y debemos militar para restaurar su reinado en nuestra sociedad y en nuestra Patria. Hoy nosotros, más que nunca y como tantos otros lo han hecho en España y en Rusia, en México y en Cuba, y en tantas otras regiones de la tierra, en los últimos tiempos debemos lanzar nuestro grito ardiente ¡Viva Cristo Rey! aún cuando en ello nos vaya la honra, la fortuna y la vida.
Hoy, en el 167° aniversario del glorioso combate de la Vuelta de Obligado, un hito en nuestra historia patria, cuando nuestros padres supieron hacerle frente a los poderosos del mundo, gritemos con toda nuestra fuerza y con todo nuestro corazón ¡Viva Cristo Rey! y así digamos ¡no! al espíritu del mundo que nos invade, nos envenena y nos mata.
¿Qué quiere que le hagamos? Pongámonos de pie, en orden de combate, bajo las banderas santas y gloriosas del Rey vencedor. Y al amparo de su Madre  Reina, en su Iglesia Santa.
¡Esa es nuestra respuesta! ¡Esa es nuestra misión! ¡En ese combate debemos empeñar nuestro tiempo y jugar nuestra vida!
¡Viva Cristo Rey!
Ricardo S. Curutchet
San Rafael, 20 de noviembre de 2011

Notas: 
1.  San Agustín: “La Ciudad de Dios”. 
2.  San Juan, 18, 33-36.
3.  “Cristo, ¿vuelve o no vuelve?”
            

martes, 22 de noviembre de 2011

El miércoles es fiesta nacional

PORQUE SALE “CABILDO”
       
 

    
ALGUIEN TIENE QUE DECIR LA VERDAD
   
POR LA NACIÓN CONTRA EL CAOS
  

Desagravios

ALCAHUETES DE LA VUELTA DE OBLIGADO
      
(Desagravio a doña Encarnación Ezcurra)
         
Se necesita en verdad ser un tremendo alcahuete para ir a un lugar histórico donde, como en pocos, se jugó el destino de nuestra Patria y el honor de las armas nacionales como la Vuelta de Obligado, para chuparle las medias a una de las más fieras destructoras de las Fuerzas Armadas argentinas, conjuntamente con su marido el Perverso Difunto, la profetisa de la Indefensión Nacional, Cristina Fernández de Kirchner, gran protectora de los que armados por la Cuba comunista y la Unión Soviética, agredieron a la Nación Argentina.
                    
Porque si hubiera gobernado nuestra Patria en esa época esta nefasta pareja, no hubiera habido Ejército (Como no lo hay ahora), ni tampoco cañones que disparar (ídem anterior), ni soldados (ídem de ídem).  Los Kirchner son la antítesis de la Vuelta de Obligado, la contramano de los Colorados del Monte, la vereda de enfrente de toda causa noble, justa y pura.
                    
Los terroristas marxistas de los siglos XX y XXI a los que, muy tardíamente, adhirió el matrimonio siniestro, no tienen ningún punto de contacto con los federales. Son en cambio muy similares a los unitarios del siglo XIX. Ambos eran jóvenes (“imberbes”, a pesar de la barba en U de los segundos); los dos fueron organizados y financiados desde el extranjero (“mercenarios”), Cuba y Unión Soviética los unos, Francia e Inglaterra los otros. Sus miembros perpetraron abominables asesinatos, incontables en los dos casos (“sicópatas”). También las organizaciones eran similares, unos en “células”, los otros en “logias”. Fueron repudiados por la población en el momento de los hechos, tantos los unos como los otros, y solo llegaron a ser medianamente  aceptados después de largos años de lavado de cerebro.  Y finalmente ni los terroristas erpiano-montoneros ni los unitarios tenían vínculos con el país real ni sabían hacer nada bueno en pro de él (“estúpidos”).
                    
Entre los tremendos absorbecalcetines genuflexos presentes en el “actito” de marras, quien se lleva la cucarda es un tal Antonio Testa, quien acudió al lugar disfrazado de Colorado del Monte y entregó a la propulsora del matrimonio sodomítico una divisa de la Santa Federación con las efigies del Restaurador y de su señora esposa, la Heroína de la Federación. Al recibirla, la titular del régimen bolche-progresista exclamó “¡Está Encarnación!”, lo que dio motivo para que Testa perpetrara una de las obras maestras de la alcahuetería universal, contestándole “¡Sí, ella es usted!”
                     
Realmente la audacia de Testa nos deja sin palabras, es verdaderamente insuperable, lo que se dice un “capo lavoro”. Su autor se consagra como el abanderado de los obsecuentes, el adalid de los chupamedias, el paladín de la sinrazón: ¡Elisabet Fernández Wilhelm es Encarnación Ezcurra! ¿Entonces Néstor Kirchner era el Brigadier general don Juan Manuel de Rosas? ¡Qué tamaño despropósito!… ¡Qué tremendo y soberbio alcahuetazo!
                      
Parodiando a Quevedo, que estos repudiables hábitos mucho censuró, podemos calificar a Testa de ejemplo de aduladores y espejo de serviles. Claro que si somos más modernos y criollos vemos que al hombre se le mezcló la Biblia con el calefón y el sable sin remaches. Todo por el mismo precio.
                      
La causa del Brigadier General es completamente distinta y enfrentada con la de Kirchner. Sobre ella nos dice el mismo Rosas: La causa que vamos a defender es la de la Religión, la de la justicia y del orden público; es la causa recomendada por el Todopoderoso”. En cambio la causa o más bien las causas de Kirchner se llaman Skanska, los fondos de Santa Cruz, Greco, Espinosa, Schoklender-Madres, valijas de Antonini, etc., etc.
                      
Don Juan Manuel llegó rico a la función pública y se fue pobre. Los Kirchner son una especie de Rosas al revés, llegaron pobres y se van inmensamente forrados. Néstor Carlos hoy en día es el más rico de todo el cementerio de Río Gallegos. Y no abundo en más diferencias ya que las hubo, y a granel, porque el lector avisado las conoce perfectamente.
                      
Faltan pocos meses para febrero, para conmemorar otro aniversario del combate de San Lorenzo, seguramente acudirá a las cuasi vecinas barrancas del viejo convento Testa, siempre disfrazado pero esta vez de granadero, diciendo con voz engolada y exaltada, superando lo anterior: “¡Señora, usted es María de los Remedios y todas las Damas Mendocinas juntas!”
                  
Cabe consignar que la Presidente recompensó a los chupamedias creándoles un Instituto, que será presidido por el todo terreno alfonsinista, menemista, kirchnerista, “Pacho” O'Donnell y les dará un puestito para que también figuren a otros.
                     
Según nos refiere uno de los agraciados, Luis Launay, los otros miembros del cónclave son Porfidio Calderón, Pablo Vázquez, Fabián D´Antonio, Oscar Denovi, Cacho Schiavoni, Pepe Muñoz Azpiri, Oscar García Pérez, Germán Wibrat, Enrique González, Eduardo Rosa, Alberto Gelly Cantilo y el presidente del Instituto Juan Manuel de Rosas Alberto González Arzac, quienes también dijeron presente en el aquelarre.
                       
Sobre la vestimenta de éstos, si concurrieron disfrazados o no, Launay en su crónica guarda el más absoluto silencio.
            
Fernando José Ares
          

lunes, 21 de noviembre de 2011

Mirando pasar los hechos


NUNCIATURA: ANVERSO Y REVERSO
  
   
Una noticia publicada en AICA (15 de noviembre de 2011), anuncia el alejamiento de Monseñor Adriano Bernardini y señala que deja el recuerdo de un nuncio apostólico “de carácter afable y bondadoso, pero no exento de firmeza en la ortodoxia doctrinal y en la defensa de la figura del Santo Padre, su franqueza en la exposición y tratamiento de ciertas situaciones eclesiales necesitadas de corrección, se adivina en algunas homilías que trascendieron las fronteras del país”. Pero el reverso de aquella sustancial reseña elogiosa, refleja  las más importantes circunstancias que le tocó remontar al destacado diplomático. Hechos graves  y momentos sumamente críticos, tanto por la situación interna de la Iglesia como en las relaciones con el poder público.
      
A saber:
  
- Por Decreto Nacional N° 1086/05 se fijó un extenso y minucioso plan contra la religión y la moral católica, con especial promoción de la homosexualidad.
       
- Se impuso la educación sexual y del programa nacional de Salud sexual y Procreación responsable, alentando la promiscuidad “segura” con perspectiva de “género”. Promulgación de la Ley Nacional de Educación: enseñanza laica y materialista acorde al marxismo. Promoción del aborto y los anticonceptivos. El ministro de Salud Pública induce públicamente a la promiscuidad sexual y el Obispo Castrense monseñor Baseotto le advierte la falta con palabras evangélicas. A raíz de ello el prelado es destituido calumniosamente, con silencio y abandono general de sus pares. En el marco de la persecución terrorista, condenan a cadena perpetua —en juicio inicuo— al sacerdote Christian von Wernich.
       
- El Presidente de la Nación reparte preservativos en el interior del país, pero inmediatamente después del hecho  se le facilita la basílica de Luján  para su campaña electoral; con la presencia del diocesano.
  
- El Obelisco de más de 70 metros emplazado en el centro de la Ciudad de Buenos Aires —sede del Cardenal Arzobispo— es recubierto oficialmente con un enorme preservativo. No se registra ninguna protesta.
  
- La Ciudad de Buenos Aires contrata el asesoramiento de SIGLA (Sociedad de Integración Gay Lesbiana Argentina).
  
- Los homosexuales atacan la Catedral de Buenos Aires y es defendida por un grupo de católicos, que luego fueron desautorizados como “fundamentalistas”. La Universidad Católica de Córdoba le concede el doctorado “honoris causa” a la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, conocida apologista del terrorismo.
  
- Se permite la actuación pública —y deferencias eclesiásticas— a un sacerdote terrorista que participó del sangriento copamiento de una unidad militar. El Arzobispado de Buenos Aires abre la causa de canonización de cinco religiosos afines a terroristas e inaugura un monumento recordatorio en la iglesia de San Patricio. El Presidente Kirchner preside en ese templo la ceremonia de homenaje especialmente invitado por el Cardenal (cfr. “El Jesuita”, pág. 114). Se acompaña o tolera la impostura histórica que absuelve y enaltece al terrorismo marxista e inventa el “genocidio” de las fuerzas de seguridad.
      
- A instancias de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas) suprimen la enseñanza religiosa en las escuelas de Catamarca. El gobierno tucumano suprime la bandera provincial porque figuraba una Cruz. En lugares públicos de Buenos Aires y Córdoba, se realizan exposiciones sacrílegas con apoyo oficial.
        
- El “Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, de la Arquidiócesis de Buenos Aires”, manifestó que la cultura villera es el cristianismo popular… es un cristianismo no eclesiástico sino con auténticos valores evangélicos (AICA, 25.7.07): hoy colaboran especialmente con la Universidad Católica.
      
- Las “Madres de Plaza de Mayo” —organización de mujeres defensoras del terrorismo— ocuparon la Catedral de Buenos Aires para realizar una protesta. Y su presidenta confesó públicamente haber improvisado un retrete en el recinto sagrado.
       
- Se dispone (el 30 de mayo de 2008) la enseñanza obligatoria en escuelas públicas y privadas de “todos los métodos anticonceptivos”; estableciéndose que “el preservativo es el único método existente para prevenir el virus del Sida”. El gobierno nacional promueve las “uniones civiles” entre personas del mismo sexo. En la legislatura porteña rige “el derecho a ser  diferente”. Se realizan en Buenos Aires “matrimonios” homosexuales —antes de la nueva ley nacional— con apoyo de la autoridad local; lo mismo que ocurre en otros lugares del país. Acompaña a todo, el aplastante desenfreno de la Televisión. En lugares del interior, como el Chaco, se promueven oficialmente publicaciones culturales pornográficas, exaltando la pedofilia.
       
- Un obispo británico, radicado en Buenos Aires, es expulsado inicuamente del país sin ningún reclamo.
       
- En la sede de La UCA se realiza un Coloquio Internacional de Derechos Sociales organizado con la AMIA y la Casa Sefarad-Israel : con la presencia de una propulsora de la ley de “matrimonio” homosexual, Alicia Kirchner, ministra de Desarrollo Social de la Nación.
      
- En dicha Universidad siguió figurando como Profesor Emérito, el obispo que debió dejar la diócesis por su escándalo homosexual con un joven de 23 años, filmado “in fraganti”. Y en una localidad provincial —Rufino— administró públicamente el sacramento de la Confirmación.
       
- Se publica un libro, “El Jesuita”, biografía del Arzobispo de Buenos Aires, donde se aprecian sus inclinaciones y apoyos a la extrema izquierda, junto con arrebatos místicos en la Sinagoga.
      
- Continúa la indisciplina litúrgica:
         
   
El párroco celebra la Santa Misa en un Campamento de Infancia Misionera
                  
La foto está publicada  en el sitio de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Beccar.
     
Nota: Lo consignado no tiene carácter exhaustivo y se ignoran las pertinentes actitudes del señor Nuncio en cada caso. Destacándose la preservación de las buenas relaciones diplomáticas en situaciones ríspidas; y la serenidad frente a los escándalos.
        
Casimiro Conasco
Noviembre de 2011
      

domingo, 20 de noviembre de 2011

REQUIEM ÆTERNAM DONA EIS, DOMINE…
  
  
Cuando un hombre deja este valle de lágrimas, dos implicancias surgen:
  
La primera: El inmenso y doloroso vacío que deja entre quienes TANTO le han amado; y que tanto le han amado durante TODA una vida.
  
Tal vacío es consoladoramente rellenado —y en gran medida— por el conocimiento que cada deudo tiene, en conciencia, de su propia subordinación y cumplimiento del IVº Mandamiento de la Ley Divina:
  
Amar intensamente al ser querido, demostrando tal amor honrándole y asistiéndole en vida de él, del mejor, más cariñoso y efectivo modo posible, no sólo aparta para siempre del alma cualquier estéril y amargo desasosiego, escrúpulo o remordimiento a posteriori de la muerte de aquél, sino que es un verdadero acto de adoración del Eterno Padre y, por ende, de la Santísima Trinidad misma, que será recompensado por el Altísimo como sólo Él sabe y puede hacerlo.
   
Hay una segunda implicancia de la partida de este valle de lágrimas:
   
Si fue un hombre de bien, es el colosal consuelo —que los deudos plenamente comparten— de que tal muerte no es sino el llamado a la Eterna Recompensa con que Cristo Rey premia a Su fiel vasallo, vasallo que —a pesar de sus imperfecciones, fragilidades humanas, caídas y recaídas— durante toda su vida aquí abajo luchó, y luchó en su lugar, humilde pero firmemente, con las armas a su alcance —así como con la mayor perseverancia— por tan Augusto Señor.
  
Por otro lado, si no fue un hombre de bien… dudas, dolor nos invaden.
  
Aquí debemos centrar nuestras meditaciones en la virtud de Esperanza, así como en la eficacidad de nuestra oración y de nuestros sacrificios, todos cuyos méritos bien puede Dios Omnipotente —Quien, a diferencia de nosotros, no está sujeto al tiempo— aplicarlos de modo tal que sirvan para que ese difunto pueda llegar a lograr un descanso eterno.

* * *

Los muertos permanecen rígidos y en silencio.
  
Del frío cajón que los encierra no proviene sonido alguno, ninguna exclamación de dolor, ningún pedido de socorro, de auxilio, ninguna lastimera voz solicitando compasión y alivio.
  
Los muertos están en el más allá; están en la eternidad.  Nosotros estamos en el más acá; estamos en el tiempo.
  
Tal el es abismo que nos separa, que ni sus voces ni sus clamores pueden franquearlo.
  
A partir de la muerte —el inexorable llamado a Juicio por el Inapelable y Eterno Juez— al alma ya no le quedan posibilidades de reparar el honor divino que conculcara con sus faltas a lo largo de sus pasados días en el mundo, así que deberá ingresar en el Tormento del Purgatorio para limpiarse, para pagar, purgar, lo que debe.
A veces, confiados que, en vida, el buen hombre se había confesado, había comulgado, había recibido la Extremaunción y todos los auxilios de la Iglesia, nos olvidamos de que tal vez no tuvo tiempo de reparar las faltas cometidas a lo largo de su estancia en esta tierra.
  
Frágiles hijos de Eva, como vemos que los muertos que llevamos a enterrar están silenciosos y como en paz, estamos tentados de ignorar el infortunio y los reales azotes de todo tipo, las acendradas penas y aflicciones, que están padeciendo en el Purgatorio.
  
Las Almas en el Purgatorio reciben el nombre de “Benditas Almas del Purgatorio”, pues ya se han salvado: Saldrán de la prisión en la que se encuentran, una vez pagada su deuda, sólo para ingresar triunfantes en el Paraíso.
  
Sin embargo, ahora, como los muertos están en silencio, sus familiares y amigos deberán esforzarse de hablar en su nombre para que la Divina Misericordia adelante el día de su liberación de la prisión del Purgatorio.
  
Para animar a estos familiares y amigos, la Iglesia les recuerda el Miseremini del Patriarca Job: Decía el Santo Patriarca en medio de sus enormes tribulaciones: “¡Tened piedad de mí!  ¡Tened piedad de mí, al menos vosotros, mis amigos!”
  
Hoy, cada uno de nuestros difuntos nos exhorta y suplica a todos nosotros: “¡Tengan piedad de mí!  ¡Tengan piedad de mí, al menos ustedes: Mi esposa, mi esposo, mis hijos, mis nietos, mis ahijados, mis nueras, mis yernos, mis hermanos, cuñados, primos, allegados y amigos.  ¡Tengan piedad de mí!”
  
Son nuestros queridos difuntos quienes desde el más allá están clamando por nuestras oraciones, por nuestros sacrificios, para que les sean aplicados en vistas a ayudarles a salir de las torturas del Purgatorio.
  
En un texto bien vívido, Santo Tomás Moro hace expresar así a las Benditas Almas sus súplicas:
  
“Si en este mundo vosotros tenéis piedad de los pobres”, les hace decir, “nadie hay tan pobre como nosotros, que no tenemos vestimenta alguna para cubrirnos.
“Si tenéis piedad de los ciegos, nadie hay tan ciego como nosotros, que estamos en la oscuridad, salvo por visiones espectrales y apariciones desagradables, repugnantes y nauseabundas.
“Si tenéis piedad de los lisiados, nadie hay más lisiado que nosotros, que no podemos arrastrar ninguno de nuestros miembros fuera del fuego, ni tampoco tenemos movilidad alguna en nuestras manos como para defender nuestro rostro contra las llamas.
“Si tenéis piedad de cualquier hombre que veis sufrir dolor, vosotros jamás visteis dolores semejantes a los nuestros, pues el fuego que nos quema aquí a nosotros, tanto sobrepasa en calor a todos los fuegos que alguna vez quemaron sobre la tierra, como el fuego real inmensamente sobrepasa al calor de un fuego pintado en un cuadro.
“Si alguna vez estuvisteis enfermos, sin poder dormir por las noches, y ansiabais tremendamente que llegara la luz del día; cuando cada hora nocturna se multiplicaba por cinco…, considerad cómo son nuestras noches —cómo es nuestra noche— esa noche que debemos sufrir, mientras que yacemos insomnes, inquietos, tensos, agitados, sedientos, asados por el negro fuego en la larguísima noche, que durará, o días, o semanas, o meses, o años, o siglos, o milenios…
“En la enfermedad, os movéis de un lado al otro de la cama, buscando alguna comodidad para poder descansar algo.  Nosotros estamos aherrojados a nuestras ardientes parrillas y ni la cabeza podemos levantar.
“Vosotros tenéis doctores, que a veces os curan, o al menos os obtienen alguna calma.  Ningún médico puede curar o aliviar nuestros dolores, ni aplicar paños fríos a nuestras literalmente inflamadas cabezas.”

* * *

Nosotros, entonces, advirtamos la capital importancia de rogar por nuestros Fieles Difuntos y pongámonos a la obra, no sólo durante este mes de noviembre, a ellos dedicado, sino por el resto de nuestra terrenal vida, es decir, no sólo ahora, sino de ahora en más:

“Suplicámoste, oh Dios Omnipotente y misericordioso, que las almas de Tus siervos y siervas —por quienes hemos ofrecido a Tu Majestad este Sacrificio de alabanza— limpias de todo pecado por la virtud de este Sacramento, merezcan, por Tu misericordia, gozar de la luz eterna” (Poscomunión de la Tercera Misa del 2 de noviembre).
  

jueves, 17 de noviembre de 2011

Poesía que promete

           
   
ETERNIDAD DE JOSÉ ANTONIO
    
   
Latir de nueva sangre a sucederte
por derramadas, valerosas venas,
los pechos convertidos en almenas,
el pulso, sin recelo de la muerte.
   
Latir en yermo desolado, inerte,
de rejas que remueven las arenas
y flor prometen en semillas plenas
de querer lo que quieres, de quererte.
   
Latir de la sonrisa moribunda
y del saludo póstumo del brazo
en el celeste rumbo del presente.
   
Tanto latido es gloria que circunda
la promesa del pan al eriazo
bajo la presidencia de tu frente.
   
Eduardo Llosent y Marañón
  

martes, 15 de noviembre de 2011

Mirando pasar los hechos

ERROR PREVISIBLE
    
         
FICTOCOMPLOT
  
El comentario de un distinguido analista sobre la situación local*, deriva hacia un tema gravísimo que es urgente dilucidar. Aunque para los especialistas en la materia pertenece ya a la ficción, fuertemente en boga mediática, sobre la inminente peligrosidad de Irán**. Consigna en efecto el escrito de referencia, que el Congreso de los Estados Unidos inició investigaciones sobre el rol desempeñado hasta el momento por Hugo Chávez, en la captación de científicos argentinos para que brinden sus servicios a Irán. Y recuerda que ya no se trata solamente del papel desempeñado por Venezuela en esa triangulación, sino que está la cuestión irresuelta (sic) de la AMIA y todo lo que ello implica.
                 
Delicadas implicancias, como se ve. Aunque cabe subrayar de inmediato, que al  contrario de lo expresado, desde hace rato la cuestión de la AMIA ha sido resuelta. Y por mandato de una inexorable Voluntad, que parece haber dispuesto que nunca se descubra la verdad. De modo que paradójicamente, este punto oscuro ahora viene a echar luz, para mejor con apoyo de fuentes insospechables.
               
Por ejemplo, el presidente del CELS Horacio Verbitsky,  advirtió  ya hace tiempo sobre un plan de atacar a Irán acaso con armas nucleares; el cual sólo necesitaba el “casus belli” que le permita presentarlo ante el mundo como un acto altruista. El endeble dictamen del fiscal Alberto Nisman  —decía— acordado entre organismos de inteligencia de Estados Unidos y de la Argentina , no puede ser una base para la ruptura de relaciones ni la acusación rotunda al gobierno de Mahmud Ahmadinejad que le exigieron a Kirchner en el aniversario del atentado a la AMIA , una lobbysta española del gobierno israelí y las organizaciones comunitarias judías de Buenos Aires. “Que el primer misil estadounidense arrojado sobre Irán pudiera llevar en la nariz saludos de Buenos Aires sería el más grave error, de consecuencias bien previsibles” (cfr. “Página 12” , 23 de septiembre de 2007).
         
J.E.O.A.P.
Noviembre de 2011
           
NOTAS:
* Carlos Manuel Acuña (10 de noviembre de 2011): “La instalación del socialismo en la Argentina”.
** “La Nación” 10 de noviembre (Joaquín Morales Solá): “Mientras el régimen de Teherán es potencialmente peligroso para muchos países occidentales, la Argentina es la única nación del mundo que puede mostrar pruebas de que Irán ya fue peligroso. La justicia argentina (un fiscal especial y varias instancias judiciales) concluyó que el gobierno de Irán fue el que inspiró y financió el criminal atentado contra la AMIA…”
          

lunes, 14 de noviembre de 2011

Día de la Soberanía

¡HOY SE COMBATE EN OBLIGADO…!

…y Obligado es toda la patria.
¿No escuchan acaso los cañones?
¿No ven al General Mansilla, a Thorne y a Rodríguez al frente de sus hombres, que ahora son innumerables e invencibles?
¿Es que no ven a Don Juan Manuel cabalgando nuevamente para tomar las riendas de la Patria, al grito de su vieja consigna: “¡Nadie me afloja ni un tranco de pollo!”?
¡Si, los ven! ¡Los ven como yo los veo!
¡Son nuestros paisanos, que cansados de tanta ignominia han vuelto para gritar ¡PRESENTES, POR DIOS Y LA PATRIA!
No conocen de sutilezas,
no saben negociar,
no son buenos para la charla.
Vienen con los viejos fierros,
los que sembraron el terror en tantos gringos atrevidos.
Llegan  enfundados en sus guerreras,
deshilachadas por mil entreveros y cocidas a plomo,
por no sacarle el pecho a las balas.
El Señor no los pudo detener…o no los quiso detener.
Sabe que son sus mejores lugartenientes
y sabe que hoy Obligado es también Su batalla!

¿Y el enemigo, ven al enemigo?
No lo busquen en los barcos, no lo volvería a intentar así.
Aún relame las mortales heridas de Quebracho y Tonelero.
No navegará esta vez.
¡Miren bien! ¿Lo ven? ¡Claro que lo ven!
Está en nuestros altares, profanando nuestra Fe!
Está en las escuelas, destruyendo nuestra educación!
Está entre nuestros jóvenes, matándolos con la droga!
Está en las universidades, desviando inteligencias!
Está en el Norte, hambreando a los que menos tienen!
Está en el Congreso, queriendo avalar la muerte de los indefensos!
Está en las calles, sembrando la discordia!
Está en los despachos públicos, burlando la argentinidad!
Está en los cuarteles, humillando a nuestra Bandera!
Está a lo largo de la Patria, ocupándola ideológicamente, para hacerla cautiva!

¡Sepan que hoy la Nación entera es Obligado!
Por eso también concurre el Libertador San Martín!
¿No lo ven? ¡Claro que lo ven!
Está en Mendoza, en el norte, en San Lorenzo,
armando los ejércitos de la victoria!
¡Si hasta su sable pidió al Restaurador,
ese que sólo desenvainaría frente al enemigo!
En Salta vuelve a cabalgar el  gaucho Güemes y sus infernales!
Como a usted le gustaba mi general: ¡“Toda la tierra en armas”!
Desde La Rioja partieron Quiroga y el Chacho!
El Chacho, con su rosario al cuello, no da ni pide tregua.
El Tigre mantiene su vieja bandera: ¡Religión o Muerte!
¿¡Quién se les atreve!? 
El Coronel Dorrego no se hace esperar. ¡“Al degüello” grita, como gritó en Tucumán!
El Coronel Chilavert se hizo fuerte en Caseros, tiene una deuda que cobrar!
López y Ramírez se multiplican en el litoral!
Están Belgrano, Pacheco, Pérez, Brown, Costa…y tantos más!
¡Muchos más de los que podemos ver!

¡¡Hoy se combate en Obligado!!. ¿Y nosotros…nosotros qué…?
Aguarden, ya llega el General Mansilla…ha ajustado su proclama.
¡Silencio!...va a hablar la Patria:
“...¡Vedlos, camaradas, allí los tenéis...! Considerad el tamaño insulto que vienen haciendo a  nuestra Patria… se saben poderosos. Pero se engañan esos miserables. ¡Aquí no lo serán! ... ¿No es verdad, camaradas? ¡Vamos a probarlo!...
Ya no hay paz. ¡Suena ya el cañón! Ya no hay paz!
¡¡Mueran los enemigos!!... ¡¡Tremole en la Patria el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea!!
Sea esta vuestra resolución a ejemplo del heroico y gran Porteño, nuestro querido Gobernador, Brigadier Don Juan Manuel de Rosas
y para llevarla contad con ver en donde sea mayor el peligro a vuestro Jefe y Compatriota el General Lucio Mansilla. ¡VIVA LA PATRIA!”


Claro, ahora se entiende… ¡Nosotros con la Patria!
¡Ni dudas, ni defecciones!
¡No es tiempo de timoratos!
¡No hay lugar para los dubitativos, ni para los contestatarios de siempre!
¡Son ellos o nosotros!¡Así de claro!
¡O se pelea como hombre o se huye como cobarde!
¡Ante Dios, la Patria y nuestros muertos hemos de rendir cuentas!
¡No es momento de conferencias, sino de compromiso militante,
que es mejor la buena muerte que la vida claudicante!
¡El que no se formó, que salga con lo que tenga!
¡Que de enseñarle a hacer el bien y evitar el mal, ya se encargó el Señor!
¡El clarín llama a todos, pues a todos llegó la hora!
¡Hombres, mujeres, viejos, niños, sanos, enfermos. No hay distinción!
¡Vamos a echar el resto!
¡Nada hay que salvar, como no sea la dignidad nacional!

Sí General Mansilla, mande usted parte al Restaurador,
al General San Martín y a todos los patriotas de nuestra Independencia:
“¡Las fuerzas nacionales, a órdenes! ¡Se alinean en la vanguardia!
¡Ningún argentino de bien ha rehusado el combate!
¡Convergen de todos los rincones!¡Lo hacen con cánticos marciales!
¡Hay alegría, paz y reciedumbre en sus rostros!¡Lucen rosarios en sus cuellos!
¡También ellos pueden noviar con la muerte!
¡Anticipo la victoria!”

¡¡TrEmole en la Patria el pabellón azul y blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea!!


¡Quien quiera escuchar que escuche!

Carlos García