martes, 12 de septiembre de 2017

Como se pide



A MI HERMANA LA DEGOLLÓ UN MAPUCHE

Fue en Esquel el 13 de noviembre de 1991. Patricia de 30 años se hallaba en su casa sola con su hijito de 2 años a las 8 de la mañana aproximadamente. Su marido había partido ya a trabajar.

Caripán, un mapuche de 19 años, había desertado del Ejército. Lo habían detenido en la Alcaidía de Esquel de donde se fugó. Aprehendido nuevamente en la comisaría de Esquel, esa fatídica mañana logró huir por un ventiluz. De ahí se dirigió a robar y cometió su crimen.

Patricia se defendió. Defendió a su hijo y su hogar.

Era maestra jardinera. Con gran vocación, a los 22 años había viajado desde Mar del Plata con una colega y amiga a organizar, dar clases y administrar una escuelita rural cerca de El Bolsón que la autoridad de Educación le había asignado. Luego de unos años se casó y se instaló en Esquel donde también se desempeñó como maestra y colaboró con pasión, alegría y entrega en diversas tareas al servicio de la comunidad.

Hoy la hermosa escuela y jardín de infantes 414 de Esquel lleva su nombre: Patricia Raquel Alvarez.

Caripán, el mapuche, fue apresado, juzgado y condenado a 18 años de prisión. A los 8 quedó libre.

El buen salvaje existió sólo en la cabeza pelagiana de Rousseau y en el indigenismo marxista.

Bella Vista, 08/09/2017, Natividad de Nuestra Señora

Luis Alvárez Primo

1 comentario:

Anónimo dijo...

En las reservas norteamericanas, en todas y sin excepción se puede comprobar que hace un indio librado a sus "aires" y donde hay como siempre, excepciones. El primer problema que hay con esto de los PUEBLOS ORIGINARIOS es la tremenda e irreversible incultura del periodismo argentino en el 99,99 por ciento de los casos, gentuza iletrada que opina de lo que no sabe, gentes que culturalmente antes no pasarían de changarines hoy dan catedra por radio o tv, y asi estamos y vamos cada vez peor.
PACO LALANDA